El Guardián – Capítulo VII: Algo por lo que luchar

A la mañana siguiente, el grupo de Lezith y los demás sepreparaba para seguir con su viaje. Aún después de lo sucedido, seguíanteniendo un objetivo que cumplir y unas dudas que sólo el Guardián podríaresolver.

Pero uno de ellos no dormía, solo quedaba inmóvil, bajo elfrío manto de oscuridad que al alba comenzaba a desaparecer de la montaña. Syokno pudo evitar acercarse a Lezith, que seguía sentado en la roca desde la quepodía contemplar los restos de lo que había sido una pequeña hoguera.

Tras varios minutos en silencio, Syok decidió dar el primerpaso.

¿Estás bien? –en el fondo, conocía la respuesta de su compañero.

Lo estaré… –dijo Lezith mientras se levantaba y preparaba su equipo.

El grupo bajó la ladera de la montaña en silencio, nadieestaba con ánimo de hablar. No era para menos, el sacrificio de Isal había sidoun duro golpe para todos, especialmente para Lezith, quien conservaba lo únicoque quedaba de ella: un colgante que, según el pequeño alquimista del grupo,poseía un gran poder.

Por fin, Nihls se atrevió a romper el hielo.

– ¿Adónde nosdirigimos? – preguntó.

– Al bosque de losdragones.

– ¿Por qué lo llamanasí? Creía que los dragones se habían extinguido – dijo Nihls, con lacuriosidad en sus ojos.

– No todos –afirmó Syok – recuerdo haber visto unocuando sólo era un crío, y aunque ahora queden pocos dragones en este mundo,ese bosque no deja de ser un lugar muy peligroso…

– ¿Y eso por qué?

– Tenemos compañía– interrumpió Crom, señalando a un grupo de Nirvos que se acercaba a ellos agran velocidad.

Poco se sabe acerca de los Nirvos, u hombres de las nieves,salvo por las historias de algún que otro aventurero que tuvo la suerte desobrevivir a sus ataques. Se cree que antaño fueron hombres que, debido al fríoextremo y la falta de alimentos, tuvieron que recurrir al canibalismo. Con elpaso del tiempo, fueron perdiendo su humanidad hasta convertirse en poco másque bestias salvajes.

El grupo se preparó rápidamente para la batalla que seavecinaba, pero ocurrió algo muy extraño. Al contrario que en otras ocasiones,el hechizo que Nihls había lanzado sobre la espada de Lezith no funcionaba: laespada no ardía…

Los Nirvos no tardaron en atacar: uno de ellos trató deabalanzarse sobre Nihls, pero Crom consiguió alcanzarle y con su gran espadaconsiguió partirlo por la mitad, dejando un gran charco de sangre sobre lanieve.

Pero las otras dos bestias fueron más listas y trataron derodear al grupo. Syok trataba de defenderse de uno de ellos, pero su maldiciónle debilitaba por momentos. En ese momento, Lezith consiguió cortar uno de losbrazos de su enemigo y Syok lo atravesó con su espada para acabar con aquellapobre alma.

El último de los Nirvos trató de atacar a Lezith por laespalda, pero Nihls pudo lanzar un conjuro que congeló al monstruo dibujando uncírculo en la nieve y pronunciando unas palabras en una lengua incomprensible.Justo después, Nihls puso su mano sobre el círculo y el Nirvos explotó en milpedazos.

Tras la dura batalla, el grupo volvió a fijarse en la espadade Lezith. Debía de haber alguna razón por la que el hechizo no funcionaba.

Es muy extraño –dijo Nihls mientras sostenía la espada. –Yo creía que el hechizo sería permanente.

– Se supone que laespada forma parte del alma de Lezith, ¿no es cierto?

– Si.

– Entonces, lossentimientos de Lezith se pueden reflejar en esa espada, ¿no es así?

Aquel razonamiento de Syok comenzó a inquietar al resto.

– ¿Qué tratas dedecir?- preguntó Lezith, algo molesto.

– Digo que tienesserias dudas acerca de nuestra misión. Crees que no sobreviviremos, por eso elhechizo no hizo efecto.

Sin decir nada, Lezith cogió su espada de manos de Nihls yse puso en marcha. Pronto el resto comenzó a seguirle. El bosque de losdragones estaba cada vez más cerca.

Los días fueron pasando y la maldición de Syok se hacía cadavez más visible. Su cara comenzaba a palidecer poco a poco. Le quedaba pocotiempo para buscar una cura para su maldición. Pronto acabaría poseído por elespíritu que moraba en su interior.

Finalmente llegaron a la entrada del misterioso bosque delos dragones. Pero no estaban solos. De entre las sombras surgió una criaturatan grande que los árboles apenas podían hacerle sombra. Syok no tardó endesenvainar su espada:

Tened cuidado, es unVelneth – dijo Syok.

Se trataba de un insecto enorme, con un gran aguijón, tanmortal como útil, ya que a partir de su veneno se fabricaba uno de los mejoresantídotos de todo Thalos.

Todos se prepararon para la batalla, pero la historia sevolvía a repetir y el hechizo sobre la espada de Lezith seguía sin funcionar.

No es momento dedudar, sino de luchar –gritó Syok antes de ser derribado por la criatura.

Justo antes de que el aguijón del Velneth acabase con Syok,una barrera defensiva de Nihls consiguió absorber el golpe.

De pronto, del mismo lugar del que salió el primer monstruo,surgió otro que atacó a Lezith, abriéndole su antigua herida en la pierna.

Crom trató de contener la furia del segundo Velneth mientrasel primero cargaba sin piedad contra la barrera en la que se encontraban Nihlsy Syok, una barrera que no tardaría mucho en ceder. Mientras, Lezith sólo podíaver cómo su herida le impedía levantarse del suelo. Ese era su fin.

Mientras, muy lejos de allí, el Guardián se adentraba en losreinos de la noche eterna, un lugar infestado de la codicia del hombre ycondenado por sus ansias de poder. Para él no había peor maldición que la detener el poder de salvar a los mismos que una vez le arrebataron todo lo quetenía. Deseaba con todas sus fuerzas el día en que aquella pesadilla terminasede una vez por todas, y sabía que ese día estaba cada vez más cerca…

El grupo luchaba con todas sus fuerzas para sobrevivir, perolas posibilidades de vencer disminuían cada segundo que pasaba.

– ¡Vamos, Lezith,levántate! –gritó Syok – todostenemos nuestras dudas, pero somos un equipo, y tenemos una misión. ¡Recuerdapor qué luchas!

Las palabras de Syok consiguieron darle fuerzas a Lezith,que trató por todos los medios levantarse, a pesar de su herida. El destino dela humanidad dependía de ellos, y no podía permitirse el fracaso.

– ¡No permitiré que elsacrificio de Isal sea en vano! – gritó Lezith.

En ese mismo instante, una luz cegadora salió del colgantede Lezith, inundando el lugar con un brillo intenso y penetrante. Instantesdespués, la herida de Lezith se había curado por completo y la espada volvía atener su poder, solo que esta vez las llamas eran más intensas que nunca.

Nihls ya no podía aguantar la barrera más tiempo, Syokestaba demasiado débil y Crom apenas podía con uno de los Velneth. Justo antesde que una de las criaturas atacase a Syok, Lezith se adelantó y realizó unaestocada que derribó a su enemigo, pero sin matarlo. Entonces se apresuró paraayudar a Crom con el otro insecto, éste trató de utilizar su aguijón contraLezith, pero consiguió esquivarlo y, con un rápido movimiento de espada,convirtió al Velneth en un montón de cenizas.

Todavía quedaba una de aquellas criaturas, agonizando yrevolviéndose. Entonces, a Syok se le ocurrió una idea. Cogió su espada y cortóel aguijón del animal para luego rematarlo. Luego sacó un pequeño frasco quetenía guardado y lo llenó con el veneno.

– Tal vez lonecesitemos para curar esta maldición – dijo Syok.

De alguna forma, algo cambió en aquel pequeño grupo deaventureros aquel día, la esperanza volvía a brillar en aquel mundo lleno deoscuridad.

No debemos perdermás tiempo, el bosque de los dragones nos espera – dijo Lezith, mostrandouna tímida sonrisa.

Y con estas palabras el grupo se adentró en el bosque de losdragones, un lugar donde les aguardaba un destino todavía no escrito.

 

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Y hasta aquí mi colaboración en este ambicioso proyecto de El Guardián. Disculpad el retraso, pero hasta ahora no me encontraba en condiciones para hacer esta entrada. También quiero dar las gracias a Shaiyia por darme esta oportunidad, y espero poder volver a participar en otro de estos proyectos algún día.

Capítulo VI: Destinos inexorables by Morgennes. 

Si queréis participar y formar parte de esta gran historia, no dudéis en apuntaros aquí

No os perdáis el próximo capítulo, de la mano de LUIS_NO_XBOX.

Y nada más, espero que hayáis disfrutado leyendo este capítulo tanto como yo disfruté escribiéndolo.

Saludos y hasta la próxima.