Retro análisis: Street Fighter

1987. Veinti dos años atrás nos vamos esta vez con el retro análisis alcanzando lo que pueden llamarse los orígenes de los juegos de lucha. Street Fighter un juego que sorprendió por muchos motivos en aquel año y que sería la primera piedra para la saga mas legendaria de todos los tiempos. Veamos que ofrecía entonces y en que se ha quedado hoy día.

Cacpom sacó el 30 de agosto de 1987 la que sería la primera entrega de su franquicia más rentable, aunque por entonces nadie imaginaba las consecuencias que esa máquina iba a tener. Diseñado por Takashi Nishiyama y Hiroshi Matsumoto sorprendió por varios motivos. El primero y que, a la postre cambiaria la forma de jugar a los juegos de lucha para siempre, fue el diseño de la cabina. Capcom introdujo una máquina con seis botones de juego por primera vez en la historia multiplicando por dos los que ofrecian el resto de arcades. Esta decisión le ocasionó problemas debido a que los dueños de los arcades tenían que pagar por máquinas nuevas que tuviesen todos esos botones solo para ese juego por lo que no tuvo la repercusión mundial que si tendría su segunda entrega.

Dividiendo los botones en dos tipos de ataques (puñetazos y patadas) con tres intensidades cada uno (flojo, medio y fuerte) mucha gente se volvía loca a la hora de ejecutar los golpes ante tanto botón. No obstante todos nos acostumbraríamos pero si es cierto que esta decisión le costó a Capcom perder a una parte de jugadores aunque como siempre, el que arriesga al final recoge sus frutos (SFII).

El juego solo nos permita elegir a un personaje: Ryu. Un joven japonés que busca rivales por el mundo con el objetivo de ser el más fuerte. Podiamos llegar a jugar como su compañero Ken (un clon de ryu con distinto color de pelo y gi) solo si antes retábamos a otra persona a un combate vs durante su partida y lo derrotábamos continuando la partida con este personaje. El hecho de contar con un único personaje tampoco era una traba muy grande para la época ya que aún no habían juegos de lucha como a principios de los 90 y el máximo exponente del genero por entonces era Yie ar Kung-Fu que contaba con un solo personaje también. Hoy día es un delito si, pero nadie puede poner esto como fallo.

Gracias a los seis botones de juego y a unas combinaciones de la palanca accedíamos a los ataques especiales de Ryu. Estos ataques son los mismos que ha tenido desde entonces hadouken, Shoryuken y el Tasumaki Seenpu Kyaku que no era recitado por el personaje como los otros dos cada vez que lo ejecutaba. Estos ataques se ejecutan igual que se vienen ejecutando en todas las entregas de la saga pero de una forma mucho más difícil.

No es que los inputs fuesen más precisos es que no se ejecutaban correctamente de acuerdo a los comandos que debíamos introducir induciéndonos en ocasiones a meter el comando como locos una y otra vez para que saliesen los ataques especiales. Estos además eran increíblemente poderosos (media barra si impactaban) por lo que realizarlos con solvencia era ganar todos los combates con facilidad.

Nada más empezar la partida el juego nos pedía que seleccionásemos uno de cuatro países posibles. Así empezaríamos luchando contra unos rivales u otros según nuestra elección. Los rivales van por  parejas (dos en Japón, dos en Usa y así) y una vez derrotados los dos primeros cogemos un avión rumbo a otra localización que ya no podemos elegir. El número total de rivales a derrotar es de 10 siendo sus nombres Lee, Geki, Mike (Mike Bison el boxeador que luego volvería en la segunda entrega), Joe, Retsu, Birdie (posteriormente rescatado en la saga Zero), Gen (rescatado en Zero 2), Adon (Rescatado en la saga Zero), Tagle (rescatado como extra para upgrades de zero 3 y capcom vs snk 2) y el final boss Sagat que volvería en posteriores entregas pero que aquí era el último escollo.

Cada personaje cuenta con un escenario caracteristico de su país siendo algunos tan curiosos como el monte Rushmore (el de Bison) o la gran muralla china. Escenarios vacíos de publico o elementos móviles imposibles de mostrar en esa época por lo que los gráficos debemos de destacarlos ya que eran de mucha calidad para entonces e, incluso hoy día, no cantan en exceso. Los personajes estaban bien animados siendo el juego bastante rápido (un combate puede terminar en cinco segundos) por lo que había que tener buenos reflejos.

La música no destaca para nada siendo completamente olvidable. Un elemento que aparece cada dos combates son las fases de bonus. La primera consiste en una barra que debemos parar en lo más alto para romper una serie de bloques puestos uno encima de otro, la segunda consiste en romper tres tablillas colocadas a diferentes alturas por unos monjes en un margen corto de tiempo, etc… El germen de los posteriores coches y barriles.

Sumando todo esto teníamos un juego muy interesante que apenas tenia rival con los que competir dentro del género. Hoy día el juego es muy muy pobre siendo la única recomendación que puedo hacer la de jugar si en su día no se probó para ver como es pero poco más ya que es frustrante y nada placentero. El juego ha sido porteado varias veces a sistemas como el pc en 1988, Turbografx-Cd con el nombre de Fighting Street y más recientemente a ps2 y psp dentro de recopilatorios de juegos de Capcom.

En definitiva, un juego que impactó en su día especialmente por las cabinas que requería para jugar y que sentó precedentes por esto y por introducir a varios personajes que luego serían claves en posteriores entregas de la saga. Un juego que si se ha jugado no merece la pena dedicar una segunda oportunidad hoy día pero que si nunca se ha probado hay que jugar al menos quince minutos para ver y comprobar como empezó a gestarse la leyenda.