Los juegos de mi vida: Atari 2600

Hoy no hablo de un juegoen concreto, sino de la primera consola que pasó por mis manos: Atari 2600

Verano de 1991. Tras finalizar el curso escolar y tras muchos meses deespera llegó el momento. Desde hace tiempo quería la Megadrive ya que varioscompañeros de clase me habían hablado muy bien de ella. Mis padres meprometieron comprarme la consola (junto a mi hermano) si pasábamos el curso connotas decentes.

Así que un día fuimos al hipercor a por la consola. Allí tenían expuestasmuchas consolas diversas en televisores donde mi hermano y yo flipábamos conlos juegos: Sonic, Alex Kid entre otros que recuerde. Tras un rato allí mispadres decidieron comprarnos la Atari 2600 ya que era más económica por esostiempos que la Mega Drive y, para ser nuestra primera consola era más quesuficiente. No recuerdo mi reacción pero creo que me hizo la misma ilusión quesi fuese la Mega Drive.

Ya en casa y tras desempaquetarla y aprender cómo se conectaba a la telecomenzamos a jugar. Solo contaba con un joystick con un botón en la partesuperior de la palanca y otro en la base. No tenía juegos externos sino quecontaba con una gran oferta de juegos en la memoria de la máquina, no recuerdoel número. Con una palanca encendíamos y apagábamos la consola y con otracambiamos de un juego a otro, pudiendo resetear el juego con una tercera.

Recuerdo echar bastantes horas a aquellos juegos primitivos de gráficossencillos o planos y sin final. Entre mis preferidos estaba el de un ladrón quedebía subir al techo de un edificio esquivando carritos de la compra y avionesteledirigidos entre otros objetos, una versión primitiva de pitfall bastanterara y un juego de aviones como los shooters de toda la vida.

Que grandes partidas me eche a la Atari 2600. Sus gráficos simplones y suspitidos (no se pueden llamar melodías) aún permanecen en mi memoria. Un añodespués mis padres nos compraron por fin la Mega Drive (mando que luegodescubrimos que funcionaba con la Atari 2600), pero eso es otra historia.