¿Echar o no el balón fuera?

Si un jugador cae al césped, con los consecuentes gestos de inenarrable dolor que le suelen acompañar, y el equipo contrario no solo no echa el balón fuera sino que anota la que se arma al día siguiente en la prensa de la ciudad del equipo "ofendido" es tremenda. Analicemos la situación:

 

Hasta hoy se da por hecho que cuando un jugador se encuentra tendido en elcampo ha de echarse el balón fuera para atenderlo. Luego el equipo beneficiadodevolverá la pelota al contrario. Muy bien, pero, ¿por qué esta ha de ser la decisiónque ha de tomarse? ¿Y quién es cada uno para obligar al contrario a acatar esanorma no escrita?

Es decir, si yo no quiero que echen el balón fuera si un jugador mío cae enel campo ¿por qué tengo que hacerlo yo con el contrario? Máxime teniendo encuenta que en los últimos minutos de un partido que van ganando los rivalessuelen caer lesionados con inusitada frecuencia convirtiendo la"deportividad" del otro en un atraco descarado.

Me parece muy bien que se opine que lo correcto es echar el balón fuera perodebería haber constancia en alguna norma, o, como mínimo debería ser discrecióndel árbitro decidir si se detiene o no el partido. Nunca puedes esperar que elrival tire el balón fuera para no perjudicarte. Si quieres parar el juegorealiza una falta con la consecuente cartulina amarilla pero no puedespenalizar al equipo atacante por algo que posiblemente no sea su culpa.

Este es mi punto de vista, está el otro, claro, y me parece bien. Ahorabien, pienso que cada uno puede actuar como le da la gana pero ni mucho menosse le puede reprochar al rival si no echa el balón fuera. Si no hay una normaclara o el árbitro no se moja no es problema del equipo rival. Esto es un juegosí, pero también una batalla, no podemos andarnos con chorradas como esta. No aeste nivel de profesionalidad. ¿Acaso en baloncesto se deja de jugar si unjugador queda tendido en la canasta contraria? La jugada siguiente se realiza yluego el equipo perjudicado pedirá un tiempo muerto.

Además si nadie echase el balón fuera nunca se acabarían las actuaciones ylos lloriqueos de montones de futbolistas que, con tal de ganar tiempo, sepasan un minuto agonizando en el césped víctimas de una violencia tal que ni miprimo de cuatro años aguantaría.

O lo regulamos o dejamos que cada uno decida como actúa, pero no les echemosen cara que hagan lo que ellos quieren hacer.