Mis juegos favoritos: Doom/Doom II

Doom y yo somos uno. Así declaro. No solo es uno de mis juegos favoritos (incluyo los dos primeros en elmismo pack) sino que es uno de esos juegos que pongo por encima de casi todoslos demás. Uno de esos juegos que, de una manera u otra, vuelvo a jugar todoslos años, y que nunca deja de gustarme.

 

Cada cierto tiempo me entra monode Doom y entonces me vuelvo a pasar ambas entregas de principio a fin. Meencanta su mecánica, sus niveles, sus enemigos, la inteligencia con la que estádiseñado el juego. Siempre se le glorifica por ser el primer gran bombazo delgénero, pero es mucho más que eso. Doom es fps por excelencia, el juego quenunca me aburre.

 

La banda sonora es de las mejoresque he escuchado en un videojuego, sus temas han servido para darme decenas de melodíasinolvidables. El diseño de sus armas es algo que muchos juegos de hoy díadeberían aprender, existe un perfecto equilibrio entre todas ellas. Los enemigosson los más brutales que te puedas echar en cara, especialmente en la segundaentrega donde el nivel pesadillesco crece.

 

La dificultad de los juegos esalgo digno de mención, es otro de los elementos que te pica a rejugarlo yhacerlo cada vez mejor. El primer juego es difícil pero pasable (siemprehablando en ultra violencia), pero el segundo es toda una oda a la locura, alos ejércitos del mal enviándote hordas una tras otra para joderte bien.

 

Porque cuando salió el juego nose podía grabar partida como se hace ahora en los ports. Si te mataban en unnivel te jodias y volvías a empezarlo teniendo solo la pistola, todo lo demásconseguido anteriormente lo perdías. Había passwords para empezar en cadanivel, pero empezabas siempre pelado. Porque cada nivel está tan bien planteadoy estructurado que puedes hacerte con armas y munición suficiente paraterminarlos.

 

Doom es uno de los juegos que másme gustan, está entre mis favoritos porque consigue lo que pocos juegos puedenhacer: dejarme siempre con ganas de seguir jugando, aunque el nivel me loconozca de memoria, y eso es lo máximo que se puede pedir de un videojuego.