Traducción y transliteración de nombres del antiguo Egipto

Hoy quiero hablar de esos errores históricos que se producen con la transcripción y la transliteración, especialmente de nombres, mediante los cuales se le cambian a dioses y localidades sus nombres asumiéndoloscomo normales.
 

En primer lugar hay que especificar lo que es la transliteración: el proceso de representar los signos de un sistema de escritura con los signos de otro, de tal modo que el lector pueda recuperar la grafía original de una palabra, aunque se desconozca el idioma original. Por otro lado está la transcripción que es la aproximación el sonido original de la palabra adaptada pero no necesariamente su ortografía original, además la transcripción no necesariamente reproduce fielmente la grafía original de la palabra.

Paraverlo claramente un par de ejemplos. El romaji, o la utilización de alfabeto occidental para escribir el japonés es transliteración. En el tema que nos ocupa la transliteración de los jeroglíficos es el proceso que permite, usando letras que entendemos, traspasar los textos sin perder su significado original.

No obstante nos vamos a centrar más en la transcripción que es donde se dan los errores más graves ya que, la transliteración, no deja de ser una herramienta para arqueólogosy estudiosos que apenas influye en la cultura popular.

Hoy día todo el mundo ha oído hablar de Horus, Ra, Isis o Anubis, pero son pocoslos que saben que esos nombres no solo no son los auténticos, sino que poco tienen que ver en muchos casos con la pronunciación original. Esto se debe a varios motivos. Primero por la influencia extranjera en Kemet.Tras un periodo, con irregularidades, de casi tres mil años de cultura continuada, los extranjeros fueron llegando al país, asiáticos, griegos yromanos entre otros, adaptando y modificando los nombres a su propia lengua. Los peores de todos fueron los griegos que cambiaron por completo los nombres de dioses y ciudades a grafías y pronunciaciones propias.

Así Anubis por ejemplo, es la transcripción que hicieronlos griegos del nombre original Inpu, como el de ciudades como hieracompolis y similares. Por otro lado tenemos que, cuando comenzó la arqueología, se buscó un método para poder pronunciar y adaptar las grafías de Kemet a los lenguajes modernos. Debido a que los primeros y más famosos arqueólogos eran ingleses o franceses, se molestaron en adaptar la lengua a la suya propia, pero otros países, entre ellos España, no se molestaron en adaptarlo a la suya propia, a los sonidos y articulaciones propios de nuestra lengua, sino que cogieron las transcripciones inglesas o francesas y las pronunciaron a la manera española.

Así tenemos, como vimos en la entrada anterior de la serie, palabras como la transcripción ankh, que en español pronuncia como “ank” en lugar de anj que es el sonido que corresponde en español ala transcripción ankh. De la misma manera sucede con cientos de vocablos que, no solo ya están afectados por la influencia griega destruyendo sus nombres y pronunciaciones originales, sino que, encima, tienen que verse las caras con la vagancia de ciertas lenguas en intentar adaptar sus sonidos.

De esta manera, y para no extenderme demasiado ya que creo que la idea queda clara, voy a poner unos ejemplos de nombres actuales que no tienen que ver con los originales, y que, desgraciadamente la gente da por buenos y ciertos negándose a ver la realidad, porque no es como a ellos se la han enseñado o, faltaría más, como la todopoderosa y sabia Internet dice quees. Al lado de la no transcripción actual dejo la verdadera transcripción a lengua español del nombre por lo que no hay que fiarse de la escritura (que ya está en caracteres latinos) sino en la pronunciación tal y como está escrito:

Horus – jer
Isis – ast
Anubis – inpu
Thot – dyejuti
Sekhmet – sejmet
Amón – Imen
Jepri – jeper
Khonsu – jensu
Osiris – usir
Seth – suti