Ayer y hoy en Kemet

 
Es engañoso pensar que Egipto esKemet, es decir, lo que hoy queda en el país no es un reflejo de lacivilización que existió hace más de tres mil años, no son más que restos de lamisma que pueden dar una imagen distorsionada de la civilización de Kemet.
Lo que vemos hoy día son apenasrestos de templos, estatuas y pilonos abandonados que no representan ni una mínimaparte de lo que existía en su momento de máximo esplendor. Los templos que aúnresisten están incompletos, rotos o tremendamente deterioradas sus imágenes porel paso del tiempo y el maltrato al que turistas y otras gentes lo someten díasí, día también.
Es erróneo presuponer que podemoshacer una proyección de lo que vemos hoy día y magnificarlo para tener unaimagen aproximada de lo que era la civilización de Kemet. Es imposible por undetalle que parece no interesar ni a egiptólogos, ni a historiadores ni muchomenos al público en general y es la vida común y la gente corriente.
Da la impresión de que Kemet soloeran grandes templos y tumbas, reyes y nobles, perfumes y maquillajes, dioses ycultos, pero nada de todo eso podía existir sin un pueblo que lo sustentase. Nadase habla de la gente corriente, de los mercados, de las casas, de las ciudadesen las que vivían. Interesa reconstruir cómo eran los templos, que rituales serealizaban y comprender listados enormes de reyes y dioses, pero no se lepresta ninguna atención a la vida diaria.
El principal motivo, en miopinión, es que se trabaja con lo que aún queda, es decir, con la escriturasagrada y monumentos todavía de pie que nos hablan solamente de reyes, conjurospara la otra vida y demás parafernalia que en poco o nada toca a la gentecorriente. No obstante se puede bucear en el mundo de la vida diaria, de lo quépensaba y creía la gente corriente, de cómo vivía y de cómo pensaba. Es muyfácil elaborar pensamientos religiosos basándose únicamente en los textossagrados y en cómo los sacerdotes los practicaban, pero es totalmente erróneo presuponerque la gente corriente los percibía de la misma manera o en qué medida lesafectaba a su vida diaria.
Por eso cuando vemos Egipto hoydía no podemos hacernos una idea de cómo era Kemet entonces. Incluso aunque lo intentásemospor lo que vemos y lo que los libros de hoy nos cuentan, es imposibleextrapolar los aspectos más importantes de toda civilización, sus gentes, susentornos y su quehacer diario.
Por eso desde este blog, así comose leerá en La última etapa una vez esté finalizada y disponible, voy aprocurar elaborar entradas de vez en cuando centrándome en estos aspectos, puesya son muchos los libros y páginas de internet que nos inundan con información(errónea en la mayoría de los casos) como para repetir lo mismo.