Casa y viviendas en el antiguo Egipto

 
En los libros de historia y en el imaginario colectivosiempre se habla y están presentes los grandes templos, las monumentalestumbas, pero nunca las simples casas de la gente corriente. ¿Cómo se vivía enel antiguo Kemet?.
Como siempre las viviendas y su uso han cambiado a lo largode la historia tanto en materiales, como en ubicación o disposición de lashabitaciones. Lo que nunca ha cambiado es el uso que se les ha dado, laagrupación de las mismas en ciudades o los distintos tipos de viviendas que existían.
En primer lugar hay que hablar de las viviendasparticulares. Para ello voy a remitirme a La última etapa donde se dice enreferencia a los primeros años:
“En casa dormíamos en plataformas cubiertas con alfombras.Como podéis imaginar no la más blanda de las camas. Como almohada se usabangeneralmente todo tipo de objetos de madera.”
“Además de las camas y la mesa que ya he contadoanteriormente decir que contábamos con un horno para cocer pan así como unpequeño molinillo para moler el grano y obtener la harina. Eran cosas básicasen una casa ya que, como he dicho antes, el pan era nuestro principal alimento.
No contábamos con muebles tales como sillas o taburetes. Encasa de algunos amigos alguna vez he visto alguno pero no era muy común. En micasa, desde luego, no teníamos. Sí había una mesa de madera y un banco parasentarse. Realmente era lo más útil a la hora de trabajar en casa y nonecesitábamos más. Junto con un arca y alacena para guardar cosas prácticamenteteníamos el interior de la casa completo.”
“El exterior de la casa tampoco daba la impresión de quedentro pudiésemos tener muchas cosas. Se hacían de adobe, madera y arcillaprensada y, pensándolo bien, en muchos aspectos eran mucho más acogedoras quealgunas casas de hoy día. Nos resguardaba del calor así como del frío cuandohacía falta.”
Las casas en aquella época solían ser construidas por lafamilia y amigos de los futuros inquilinos de lo mismo. A lo largo de lahistoria la forma de conseguir un nuevo hogar cambiaba, sobre todo porque conel crecimiento de muchas ciudades y la construcción de viviendas no habíanecesidad de construirse una nueva casa, o resultaba más provechoso habitar unaya existente. Así se describe en La última etapa este proceso:
"Lo habitual es que la construya el hombre con la ayuda defamiliares y amigos. Mi padre ya era mayor por lo que la mayor parte deltrabajo lo hice yo junto a algunos amigos. Es obvio que también ayudé cuandoellos tuvieron que construirse su propia casa. Era algo normal y no se entendíacomo un favor sino como lo que había que hacer.
La casa como he dicho antes se hacía de adobe esencialmentepero hacen falta otros materiales que tuvimos que ir elaborando poco a poco.Para hacer los ladrillos me tuvo que enseñar un amigo ya que no tenía ni ideade cómo iba el tema. Es más, aún hoy no sé si podría hacerlo de nuevo por loque es posible que algún fallo en el proceso cometa cuando lo describo.Recuerdo usar jarros de agua para humedecer la arcilla y añadirle paja troceaday dejarlo secar todo al sol. No lo cuento más a fondo ya que seguramente metala pata.
Las mujeres solían dedicarse a coser con lino y lana objetosy materiales para el interior de la casa. Utilizaban cuchillos o tijeras decobre así como agujas para desempeñar esta labor que complementaba a laperfección la del hombre. Igual que nosotros solían juntarse varias amigas yplanificar el interior a la vez que cosían."
Por último quiero hablar de otro tipo de viviendas como sonlas casas de viajeros. Existentes desde siempre su existencia parece nointeresar a egiptólogos o gente corriente, sin embargo desempeñaron una laborsocial de gran importancia al permitir a los viajeros contar con alojamiento ensu paso por las ciudades. Así se habla por primera vez de estos locales en Laúltima etapa:
“Por entonces no existían los hoteles como los conocemos hoydía. No podías llegar a una ciudad y meterte en una casa en la que pasar unosdías. Sin embargo si que existía una opción similar para los viajeros. Setrataba de casas especiales, más grandes de lo habitual, donde se daba cobijo aviajeros. El único requisito para poder pasar allí la noche, y solo la noche,era ser un viajero, ya fuese por comercio u otros asuntos, que esté de paso porla ciudad.
Lo normal era que se diese cobijo durante dos nochesdebiendo dejar la estancia la tercera. El pago por este servicio era muyescaso. Al tratarse de casa en su mayor parte de particulares (cedíanalojamiento a cambio de compañía y pequeños víveres o trabajos) el pagoconsistía en realizar algún tipo de trabajo para ellos o aportar cualquier cosaque les pudiese servir, ya fuese para su vida cotidiana, como paraintercambiarlo por comida u otra cosa.”