Viaje a Roma en un dia

   Hace unos cuantos años era impensable coger un avión por tan solo un euro o, incluso, por un céntimo. Algunas de las actuales aerolínias nos ofrecen ofertas de este tipo, sobretodo las de bajo coste como Vueling, ClickAir o RyanAir, por lo que no viajar con este transporte por culpa de la economia ya no es una excusa válida.

   En Julio encontramos por Internet la posibilidad de viajar a la capital italiana por dos euros, ida y vuelta, por lo que lo compramos al instante. Viajamos con RyanAir, desde el Aeropuerto Girona-Costa Brava, con destino a Ciampino, ciudad próxima a Roma, el 16 de Septiembre. Teníamos previsto salir a las 7.55 pero, cuando llegamos al aeropuerto, una sopresa nos esperaba. Retraso de dos horas, con lo cual las cosas empezaban muy mal si el avión salia de Itália a las 19.55. Más tarde, el piloto comentó que la causa de este retraso se debia a una averia y que tuvieron que enviar un avión desde Alemania.

 

   Las dos horas precisamente no pasaron muy rápidas, que digamos. Discutiendo sobre si valia la pena ir y por la posibilidad de un nuevo retraso, el tiempo fue pasando. Al final decidimos ir a ver unos cuantos aviones en la pista. Unas cuantas fotos y llegó el momento de irnos preparando para embarcar. Por suerte, el avión llegó sin ningún problema y, con un poco de paciencia, salimos hacia Itália, a las 10.25.

 

   Después de una hora y media de vuelo, y unas cuantas turbolencias fuertes, llegamos al aeropuerto de Ciampino. Por suerte, tenemos un autobús esperando para llevarnos a la estación de trenes del mismo pueblo. La sorpresa llega cuando la mayoria de gente entra en el otro autobus que estaba esperando con dirección directa hacia Roma, en total una hora de recorrido. Nosotros continuamos nuestro camino y en cinco minutos llegamos a la estación, en la que nos esperaba otra sopresa totalmente diferente. En dos minutos el tren se iba. Con la mayor rapidez, compramos los tickets y, corriendo y esquivando a la gente, llegamos a la andana. Por suerte aun no habia llegado ya que llevaba tres minutos de retraso (bendito sea esta vez).

 

   En diez minutos nos plantamos en el centro de Roma, en la Stazione Centrale Roma Termini. Eran los 12.00 y teniamos poco más de cuatro horas para una visita rápida de la parte romana de la ciudad. La primera impresión que tuve sobre ésta fue el caos total del trafico. Pocos semáforos para vianantes, al igual que para los vehiculos. Los cruces eran como una ruleta rusa, veias que los autobuses públicas cruzaban calles sin mirar mientras que el vehiculo afectado estaba a escasos centimetros de éste. Era de esperar ver algun accidente a los pocos minutos, como asi sucedió. El coche patrulla, que estaba justo al lado del accidente, ni se detuvo. Solo se paró un momento para ver las consecuencias, nada más.

 

   En poco tiempo llegamos al Colosseo, el buque insignia de la parte romana. Realmente lo esperaba más grande aunque, eso si, impacta a la vista. Con un buen paisaje de fondo, decidimos comer allí mismo. Como curiosidad, comentar la odisea para llegar al lado del Colosseo ya que los coches ni tan solo se escatimaban en detenerse, y los motoristas iban como si el demonio les hubiera invadido la alma. Nada que ver con mi visita a las ciudad nórdicas de Bergen o Oslo.

  

   Toca visitar. El Colosseo lo descartamos a primeras al ver la cola que habia. Con el exterior tuvimos suficiente para echar unas cuantas fotos. Al llegar al Foro Romano y al Palatino nos damos cuenta que para entrar se necesita pasar por caja. Al menos, al ser entre 18 y 24 años (y ser ciudadano de la UE), solo nos costó 4.50€, aunque nos querian meter en el grupo de mayores de 24 años para pagar 9€.

 

   El tiempo voló y cuando salimos del Foro Romano y "deslumbrarnos" con la loba, nos damos cuenta que ya eran las 16.45 y era hora de volver a la estación. Con un poco de prisa, esquivando los coches (y los taxis, que aunque pasara por los pasos de cebra, me esquivaban para continuar su ritmo diabólico), llegamos a tiempo. Bueno, por un minuto que no llegamos… El dolor de pies me empieza a torturar y más aun cuando veo que todo el tren está ocupado. Al menos pude descansar un poco en un muro al salir del tren aunque fue por poco tiempo al ver que el autobus que nos llevaria al aeropuerto aun estaba más lleno que el mismo tren…

 

   Eran las 19.55 cuando cogimos el bus para llegar donde estaba el avión, subir en él y descansar un poco. Las luces se apagaron y pude, al menos, intentar dormir un rato, aunque fue por poco tiempo ya que abrieron otra vez las luces cuando estabamos a más de 10.000 metros. Tampoco me molestó mucho porque faltaba poco para llegar a destino.

 

   Al final, un dia duro pero que sentó muy bien. Realmente vale la pena el esfuerzo ya que se visita grandes lugares por poco dinero. Con 15€ en el bolsillo fue suficiente para visitar una ciudad que está a más de 1000 Km de mi casa.

This is JAPAN :: Samuráis .: VOL.7 :.

    Nunca en la historia japonesa unos guerreros influyeron tanto como si lo fueron los samuráis, conocidos también con el nombre de bushi, desde que surgieron en el siglo IX cuando el emperador del momento quiso controlar los territorios más apartados a campesinos guerreros locales. A partir de este acontecimiento, empezaron a ganar poder hasta que se convirtieron en la mayor potencia del país nipón.

¿Arte? del Seppuku
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   Aliados con los daimios (señores de noble linaje), los samuráis crearon sus propios grupos y clanes hasta que ganaron más poder que el mismísimo emperador y de sus filas surgieron los famosos sogunatos de los siglos XII-XIII (Kamakura y Muromachi). Los samuráis eran famosos por su estricto código de lealtad y comportamiento, llamados bushido (camino del guerrero), que estaban relacionados con el budismo zen. Como prueba de honor, los samuráis practicaban el suicidio como ritual (seppuku).

Castillo de Himeji (Prefectura Hyogo)
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   El seppuku consistía en destriparse delante de los testigos para demostrar su honor y lealtad y era la forma más honrosa de suicidio. Su nombre más popular es el baraquiri. 

Los Ronin, samuráis sin maestro
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   Hubo hasta tres samuráis que lograron unificar casi toda japón, conocidos como los Tres Héroes de la historia de los samuráis: Oda Nobunaga (1534-1582), Toyotomi Hideyoshi (1537-1598) y Tokugawa Ieyasu (1534-1616), uno de los protagonistas de la batalla de Sekigahara.

Oda Nobunaga, el primero de los Tres Héroes
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    Los daimios eran nobles terratenientes por herencia de la era feudal a los que la mayoria de samuráis les juraban lealtad. En el sogunato Tokugawa eran obligadas a viajar a Edo (Tokio) cada dos años con todo su pueblo. 

Funeral de los daimios
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   La batalla de Sekigahara fue la consecuencia de la muerte de Toyotomi Hideyoshi, cuando se enfrentaron los daimios del este y oeste de Japón. Cada uno de ellos enviaron a sus samuráis, liderados por Tokugawa Ieyasu e Ishida Mitsanari, con victoria del primero en un valle del centro de Honshu en octubre del 1600. Luego fundó el sogunato Tokugawa. 

Parte de una ilustración de la batalla de Sekigahara
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   Los samuráis usaban espadas de acero forjadas en Japón desde el siglo VIII. Después de la batalla de Sekigahara los samuráis se armaron con dos espadas hasta que en el año 1868 fueron prohibidas. 

Espada Samurái
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   La armadura ha ido variando desde sus inicios. La más prematura fue Oyoroi se diseño para los arqueros ecuestres. En el periodo de Muromachi se creó una armadura más ligera, llamada domaru, que llevaban los soldados de a pie, y más tarde por la tosei gusoku que protegía al guerrero de las armas de fuego.

Partes de la armadura Samurái
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   Hasta aquí llegamos con los grandes e históricos Samuráis. ¡Hasta el próximo volumen de This is Japan!
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