La Carta de Momone: GUILE

Leal y eficaz Guile:

Te tengo tal respeto que no me atrevo a tutearte, a llamarte por tu nombre, si éste responde al de William F. Guile, como dijeron en aquella adaptación de carne y hueso donde para ser americano de pura cepa, tenías un ligero acento francobelga. Un desastre del que hicieron videojuego, el ridículo del ridículo hecho realidad.

Pero dejemos lo vergonzoso y vayamos a por lo importante, a por tí: teniente de la vieja escuela, practicáste artes marciales con Charlie, tu amigo, tu colega, tu camarada de peleas con quien practicabas tus golpes, para vapulear al resto de los oficiales de la base donde residías. A tus oidos llegó la notícia que estabas esperando, la notícia de que el gigante de Tailandia, el león del Muay-Thay… cayó por el puño de un japonés que le dejó una marca dificil de borrar en el pecho al excampeón de lucha callejera, Sagat.

Gracias a Charlie, supiste que se hacían convocatorias para posibles candidatos al segundo tornéo de luchadores callejeros, o STREET FIGHTER, como se dice en tu idioma. Viste como él se apuntó primero a dichas convocatorias, llamadas"Alpha"o"Zero", en función del país donde peleasen. A través de sus cartas conociste el nivel de lucha que tenían los rivales, desde el campeón, Ryu, hasta el de un paisano, Ken Masters, uno de los que participaron en el anterior tornéo. Sin embargo, Charlie no regresó cuando debía a la base, y por tu amistad con él, te eligieron candidato para traerlo de vuelta. Te apuntaste a las convocatorias y tuviste oportunidad de mostrar todo tu repertorio de ataques y golpes hasta al mismísimo campeón. Obtuviste la ayuda suficiente para averiguar un nombre: Bison, M Bison. Fuiste a su base y peleáste contra él, venciendo no sin ayuda, la ayuda del cautivo Charile, que te ayudaría no sólo a vencerle, sino a destrozar su base. Lágrimas de acero azul cayeron por tus mejillas al sentir que con su muerte, algo en tí moría.

Tiempo después, y por sorpresa, fuiste convocado oficialmente para participar en el segundo tornéo de lucha callejera, o STREET FIGHTER. Un tornéo de verdad, con el campeón frente a tí, y otros luchadores seleccionados por sus cualidades, como esa china de piernas contundentes, o ese luchador de sumo que se lanza cual misil dirigido hacia tí, pasando por ese ruso de venas hipermarcadas por sus mùsculos, una bestia brasileña que no parece humana, o ese hindú de brazos y piernas elásticas de cuyo cuello cuelgan pequeños cráneos.

Tú, que ahora eras Comandante, junto con tu amigo Ken, que resultó ser hermano de tu esposa Jane, y un exboxeador de los pesos pesados llamado Balrog, éras el orgullo patrio, la bandera americana hecha músculo y técnica marcial. Derrotaste a tus rivales no sin esfuerzo, y al vencer a Bison de nuevo… te viste tentado a matarlo, a impedir más sufrimiento, pero tu esposa y tu hija te recordaron lo que serías al ponerte a su nivel… y no lo hiciste.

Él aprovechó tu piedad, para escapar, pero te la tiene jurada: no fuiste invitado al tercer tornéo, lo cual aprovechaste para averiguar todo sobre Charlie… y supiste la verdad: oficialmente, Charlie murió, pero su cuerpo… no ha sido encontrado. Sin embargo, quisiste ir al cuarto tornéo para averiguar donde tiene ese malvado general a tu amigo… pero tus superiores no quisieron. Saltándote las normas, estás en el tornéo para buscar respuestas, respuestas que puede tenerlas un amnésico luchador llamado… Abel.

Sin embargo, no todo han sido tornéos de peleas callejeras: te las has visto contra seres que son los mejores en lo que hacen, atestiguándolo sus garras de adamantium, o ver viejos héroes de la Segunda Guerra Mundial y Vengadores de causas loables arrojándote su escudo, o asombrosos lanzarredes que creías que sólo existían en aquellos tebeos que leías de pequeño. También descubriste que había grandes luchadores más allá de las peleas callejeras, peleando contra gente que consideran las peleas un arte, gente que al luchar, desencadenan furias fatales, o algunos que prefieren ser vistos como reyes de los luchadores.

Me despido deseándote suerte, ya sea en el próximo tornéo o encarnación real, ya que si la hay… que te haga justícia.

Deseando ir a tu peluquero particular, Momone.