HENTAI STORY 11: MI CRIADA, MI AMOR

"Cásate antes de que termine el mes, y heredarás toda mi fortuna"

Esa frase resume el testamento de Fudiobe Bavuboa, abuelo del jóven y por ahora soltero Keiki Cetotiha, heredero de toda una fortuna, incluyendo coche, chófer, mansión… y criada. Luzuee, muchacha de cabellos castaños, de generoso busto y gafas que la dan un aire intelectual, ha sido su acompañante durante su odisea de buscar pareja, siendo testiga de las candidatas y sus comportamientos, antes y después de pasar por el lecho de Keiki.

Al ser el último día, Keiki pidió a Luzuee que preparara comida para pasar todo el dia en una zona de campo, donde él y ella estarían a solas y alejados de todo el jaleo que ha sido el mes para ambos. En una zona de hierba, sobre una gran lona, viendo la mansión desde varios kilómetros de distancia, Keiki habla con Luzuee sobre su futuro:

Luzuee, hay algo que en todo éste tiempo, no te había dicho.

-Dígame, Sr. Cetotiha.

-Oh, llámame Keiki, tutéame si te sientes cómoda.

-Perdona, es la costumbre.

-Durante todo éste mes, he estado con muchas chicas… sin encontrar pareja.

-Lo sé, una pena.

-Sin embargo, no me di cuenta de que había una chica mucho mejor que todas ellas… y la tenía ante mis narices.

Keiki

Luzuee comienza a ruborizarse ante las palabras del jóven. Era la primera vez que oía un cumplido como ese.

Luzuee, quería disculparme ante tí por haberte ignorado. Quería saber si pese a todo… me amabas.

-Es la disculpa más preciosa que he oido de un hombre en mi vida.

Luzuee comienza a llorar, y Keiki seca sus lágrimas con un pañuelo. Éste aprovecha para acercar sus labios a los de la jóven, para besarla. Ella no opone resistencia y corresponde como debe a la pasión de Keiki, besándole con irrefenable pasión. Tumbada en la lona, Luzuee permite al jóven meter la mano por su uniforme de criada y desabrocharla el sujetador, liberando bajo el uniforme un buen par de generosos pechos, de tamaño similar al melón de huerta. La lengua de Keiki cambia de la boca de Luzuee… a los rosados y grandes pezones de la criada.

-Oh, Luzuee… cómo pude ignorarte como lo hice…

Keiki, sigue, me gusta cómo chupas… no pares por favor…

Keiki compagina su lengua en los pezones de Luzuee, mientras con una mano masajea el pecho que quede libre. Tras un buen rato ensalivando pezones, Keiki masajea los grandes pechos de Luzuee, provocando aún más placer si cabe.

Keiki… siempre te amaba… pero no… no me atrevía a… a decírtelo…

Luzuee

Keiki toca por encima de las braguitas blancas la entrepierna de Luzuee… comprobando que está totalmente empapada, viéndose una gran mancha en ellas. Mientras él la levanta con su brazo, ella baja la cremallera del pantalón del muchacho, y con su mano, trata de liberar la verga de Keiki de su prisión de tela. Una vez conseguido, Luzuee, excitada y ardiente de deseo, le pide algo que ansiaba probar desde que conoció al muchacho el primer día:

-Métemela, Keiki, hazme sentirme especial.

El muchacho obedece, introduciendo el miembro en la humeda vagina de la jóven, comenzando a bombear. Los grandes pechos de Luzuee comienzan a dar botes, primero algo suaves, hasta que Keiki encuentra fácil acomodo mientras hace cabalgar a la criada cada vez con más energía.

-Ummm… que bien… que gusto…

Luzuee, eres… eres… eres lo mejor que me está pasando en la vida.

-No pares, cielo… no pares, por favor…

Mientras Luzuee cabalga imperiosamente sobre la verga de Keiki, ambos se besan, teniendo cada uno una mano entrelazada. La pasión y el amor van unidas en un frenesí volcánico del amor… del cual Keiki tiene que hacer un anuncio evidente:

Luzuee… me voy a correr… me voy a correr pronto…

-Lléname, Keiki… llename bien de tí…

-Ahi vaaaaaaa…..

Keiki vacía sus testículos en la entrepierna de Luzuee, que recibe en sus entrañas el caldo ardiente y lechoso del muchacho, el cual retira su pene despacio, para que Luzuee pueda sentirlo en sus labios vaginales. La muchacha, al notar el pene del jóven fuera, comienza a expulsar a chorro, el esperma de Keiki aderezado con sus jugos vaginales. Un hormiguéo entre sus piernas hace que Luzuee tenga necesidad de usar sus dedos, para mojarlos en jugos y esperma aún residual… mientras Keiki chupa y besa los pezones de Luzuee.

Keiki

Luzuee

-Es Jueves. Quedan 3 horas para que los juzgados cierren.

-Eso quiere decir que…

-Sí, podremos casarnos.

-Y yo… ¡heredaría todo!

-Y me tendrías a mí para estar siempre conmigo.

Ni cortos ni perezosos, los dos se vistieron y fuero raudos y veloces al juzgado más próximo posible.