DOCUMENTO M: EP 04.

Capítulo 4: Brillo en la oscuridad.

En Harvard siempre hay tiempo para conferencias. Hoy, Alex Van Damme, hijo de padre belga y madre americana, y muchas veces tomado por hermano o pariente de cierto actor excampeón de kickboxing, da una conferencia sobre"ENIGMAS SUBLIMINALES EN LA ERA DE INTERNET", donde cuenta que Internet, aparte de ser la autopista de información por excelencia, suele ser fuente de experimentos, manipulaciones, y de despertar hábitos involuntarios de consumo merced a mensajes subliminales mediante el diseño de la web, o la combinación de spam masivo al abrir la web. Van Damme, alto, de complexión normal, barba de pocos días y canas prematuras para tener unos… 30, 32 años, trató de hacerse un hueco en la literatura conspiranoide, con sus libros de mensajes subliminales, con relativo éxito. Invitado por el Decano Gyllenhaal, Van Damme expone su conferencia terminando con una frase definitiva:

Internet puede haceros esclavos sin que os déis cuenta, de no usarlo adecuadamente.

La conferencia termina tras el sonido de la campana, que indica el fin de la clase. Tras escuchar los típicos comentarios de"loco","zumbáo","creí que era hermano de Jean Claude" por lo bajini, Alex Van Damme es visitado por el Decano Gyllenhaal.

Una buena conferencia. Espero que alguno o alguna que haya estado atento haya captado lo que se ha dicho.

Es algo factible. Tengo malas noticias sobre la operación de asalto al Documento M.

¡Demonios! Costó cielo y tierra conseguir información sobre cómo infiltrarnos. ¿Cúal fué el fallo?

Nuestra enviada llamó demasiado la atención. Usó elementos que sólo debían usarse en emergencias.

Entiendo.

Ah, el gabinete del presidente Obama ha desestimado todas vuestras peticiones, no solo las de tu cónclave, sino las de todas las sociedades del mundo, ya sean africanas o européas. Piensa que no necesita ser el esclavo que nunca dejó de serlo.

Bueno, habrá que hacer algo para que se lo piense mejor.

Y tras decir esas estremecedoras palabras, el Decano Gyllenhaal abandona la sala, dejando a Alex Van Damme, experto en Internet, y delegado de Destrucción Secreta en América, con un sudor frío en la espalda.

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En una habitación médica, Héctor Bancroft se encuentra tumbado, con la cabeza totalmente rapada. En su cráneo, pintado con un rotulador, un puntito delata el lugar donde, con una microtaladradora en mano, Kevin Rosemberg le hará el hueco donde implantarle el chip localizador.

Seguro que disfruta con ésto.

Bueno, digamos que hasta ahora, nadie me lo había dicho, pero nadie salvo usted me lo había preguntado como ahora.

Espero que el chip sólo sea de localización. No me gustaría ser un Candidato Manchuria.*

Hace muchos años se intentó algo parecido… pero con mortales resultados. Todavía se necesitan hipnosis y drogas duras para llegar a similar grado de obediencia. Empezamos con la anestesia. Un pinchazo… y nada.

Héctor Bancroft queda plácidamente dormido, con una mascarilla que proporciona a sus pulmones el oxígeno necesario para respirar, mientras Rosemberg comienza a taladrar en el puntito señalado. Virutas del cráneo comienzan a salir, dejando un agujero perfécto en el cráneo, sin rozar la masa cerebral. Con pinzas y mucha precaución, Rosemberg inserta el chip localizador en tan pequeño lugar, extremando las precauciones. Con un teléfono movil, Rosemberg hace una llamada:

Aquí Rosemberg. Chip instalado, procedan a pruebas receptoras.

A la espera de confirmación, Rosemberg comienza a sellar el agujero con masilla craneal hecha por él mismo, a fin de evitar molestias postoperatorias. Una vez sellado, se encarga del vendaje con profesionalidad, ya que él se encargo de sustituir al galeno que se encargaba de implantar éstos chips, y que fue quien le implanto el suyo, el experto Vincent Chatwin. Un zumbido en el móvil avisa a Rosemberg.

-Rosemberg.

Pruebas satisfactorias. Pásele a recuperación.

CONTINUARA…

*Candidato Manchuria: Referencia a los films EL MENSAJERO DEL MIEDO y su remake, también llamado EL MENSAJERO DEL MIEDO, films donde se habla de manipulaciones en el cerebro mediante chips.