Ela 03:

22 de Febrero:

Uff… que ganas tenía de escribirte lo que me pasó el pasado Sábado. Fué mi primera vez… y con muchos. No es que lo mío con Diana no vaya bien, pero es algo que hay que probar en la vida, pero no me imaginé que fuera como fue aquél día.

Todo comenzó cuando recibí un SMS de Wendy, la dominicana de clase, invitándome a mi y a más gente a una fiesta que ella y sus dos primos llegados de República Dominicana celebraban en casa, mientras sus padres estaban fuera. A la hora convenida, llegué a su casa, un bloque viejo de pisos donde te tienes que agachar para entrar por el portal, debido a lo bajas que son las puertas. Menos mal que estaba en el primer piso, que si no… Maldita la gracia que me haría subir los 4 pisos del edificio sin ascensor.

La cumbia y la salsa se oían tras la puerta del primero derecha, y al abrirse, ví que bailando con sus primos estaban Boris, Orson, Bruno, Bibiana, Diana, y Fonseca. Orson llevaba una cerveza en la mano y Bruno tenía un vaso de algo que no era cocacola precisamente. Diana me vió y me llevó un vaso de un cóctel que preparó Filiberto, uno de los primos de Wendy, que ayudaba a su otro primo con la música.

No sé que tendría ese preparado que me puso como una moto, comenzando a bailar como una poseida, y eso que bailar se me da regular. Notaba a Orson, a Bruno, a Fonseca… rozándose cerca mío. Desconozco si era por mover el esqueleto conmigo… o por que vieron que no llevaba bragas. Los roces se convirtieron poco a poco en frotamientos, hasta que Boris se apuntó al baile y vá y me hace tocarle dentro de su pantalón. Me reí inconscientemente, pero lo que toqué era un buen rabo.

Algo mareada, me senté en un sofá, y de repente, manos por mi culo, por mi coño, por mis tetas… al final acabé desnuda y abierta de piernas, con todo mi potorro al aire. Recuerdo las lenguas de todos y las de Bibiana y Diana por ahí abajo… y pollas, muchas pollas: la de Boris, la de Orson, la de Filiberto… todas ellas pasaron por mis manos, que las sujetaban mientras me decían como se chupaban. Nunca había mamado pollas, y ese día me estrené con más de un rabo… los cuales soltaron su semen en mi boca más de una vez, provocando que me riera o atragantase, manchando alguna teta y mi vientre de lefa por las risas.

Luego, por turnos, me fueron desvirgando del chocho, siendo Boris el primero. Todos y todas coreaban las veces que me la clavaba el muy cabrón, hasta que soltó algo de lefa, pero poca, en mi vientre. Luego fué Orson, Bruno… todos clavándomenda hasta la empuñadura, mientras notaba sus lenguas en mis mejillas o en mis labios, amén de sus manos en mis tetas. Diana parecía feliz viendo como yo recibía mis buenas dosis de polla y semen por vientre o tetas.

Al terminar, ella y Bibiana me ayudaron a vestirme, no sin antes darme una pomada para mi escocido coño y evitar sentarme malamente en mi casa. Llegué dolorida a casa, y me dí una ducha para aliviarme un poco. Aquello fue brutal,  y no creo que vaya a repertirse.

Besos, Ela.