Hentai Story 45: La Superheroína Orgásmica

Abahi es una jóven que envidia la vida que lleva su personaje de ficción favorito, la Emperatriz Aefuco, defensora de los débiles y protectora de la Tierra, que vive bajo la identidad de una estudiante como ella. Pese a no ser castaña como su protagonista, Abahi sueña con teñirse el pelo para tener el mismo color que su ídolo, el cual apenas tiene aceptación comparada con otras series similares. El pasado Sábado, Abahi se encontró al volver de tiendas, una cesta con un animal, concretamente un perro, y una nota que decía"Cuiden del perro que yo no puedo cuidarlo. Es muy obediente y servicial". El perro tenía un collar con un nombre"Geco".

Geco resultó ser lo que se decía en la nota, lo cual colmaba de alegría a Abahi, que presumía de mascota con sus amigas. Dos semanas después, ocurre algo inesperado: Abahi dejó la puerta de su cuarto abierta mientras se cambiaba de ropa… y Geco se coló. La muchacha no se dió cuenta de los ojos del can, hasta que oyó una frase:

-¡Vaya, puedes servir para la conversión!

La muchacha se tapa instintivamente aquello que no quiere ser observado, mirando por la puerta por si su padre o algún amigo de su padre habría entrado de visita y no se hubiera dado cuenta de su presencia, hasta que la voz resuelve sus dudas.

-Mira aquí abajo, quien ha hablado soy yo.

Abahi mira a Geco y le dice:

-Los perros no hablan, solo ladran.

-¿Y ésto te parece un ladrido?

La muchacha se queda de piedra al oir hablar al can, algo insólito e inaudito tratándose de animales.

-Pero… pero… ¿Puedes hablar?

-Sí, y no lo hice antes por que quería saber si eras ideal para la conversión a Ciudadana Justiciera, y ahora ya lo sé.

-¿Ciudadana Justiciera?

Geco cuenta a Abahi su historia: Ciudadana Justiciera es una heroína cuyos poderes vienen de la"crema vital"que Geco tiene, y son otorgados a las chicas de virginal cuerpo y buen corazón. Los poderes que otorga la"crema vital"son muchos y muy variados, potenciados por las armas que ocultan los peines que se usan para el perro. La cara de Abahi era la alegría personificada: soñaba ser como la Emperatriz Aefuco, y ahora se la presenta la oportunidad de ser una superheroina de verdad.

-Suena estupendo, pero… ¿Dónde tienes la crema vital?

-Para acceder a la crema vital, debes desnudarte.

-¿Desnudarme?

-Sí, y no es cosa mía, es parte de la conversión.

Abahi accede y se desnuda, tapándose pezones y sexo ante la mirada del perro.

-Ahora túmbate boca arriba en el suelo, así podré colocarme para darte acceso a la crema vital.

La chica obedece y se coloca boca arriba, con sus pezones apuntando hacia arriba, y viendo con Geco se mueve, y algo de entre sus piernas le crece, colocándose eso cerca de sus pechos.

Geco… qué es eso que tienes ahí colgando, es…

-Eso es el dispensador de la crema vital. Para que salga, es necesario que lo agites con la suficiente determinación y fuerza de voluntad para querer ser Ciudadana Justiciera. Un consejo: mueve una de tus manos arriba y abajo con energía.

Abahi no se iba a echar atras, no quería dejar escapar la oportunidad. Así pues, con su mano derecha, la muchacha comienza a tocarle eso y a agitarselo con energía, con voluntad, deseosa de que salga la crema vital lo más pronto posible. Geco pone caras de satisfacción ante la entrega de la muchacha, la cual nota algo que nunca antes había experimentado: su sexo humedecido.

Geco… por mucho que lo intento… no sale la crema vital.

-Sigue así, Abahi, continúa.

Finalmente y tras arduos esfuerzos, la crema vital sale del dispensador, cubiendo a Abahi de crema blanquecina parte del pecho, rostro y vientre de la muchacha. Dicha crema se comienza a extender mágicamente por todo el cuerpo y a emitir un brillo, mientras Geco pronuncia una frase:

-Ama a ésta criatura que he cubierto con tu esencia, gratifícala con tus poderes y tu entrega para el bien. Conviértela en… ¡Ciudadana Justiciera!

Tras el brillo, la figura de Abahi está vestida con un traje de combate que recuerda a las dominatrix que tanto se llevan en occidente, y un antifaz de cuero rojizo. Al mirarse al espejo, no puede evitar decir:

-¡Soy Ciudadana Justiciera! Ahora a combatir contra el mal.

-Así es. Te espera una jornada dura.

-Pero… ¿Qué poderes tengo?

-Bueno, tienes superfuerza, supervelocidad, superoido… y superlíbido.

-¿Superlíbido?

-Te lo contaré por el camino. Salgamos a patrullar.

Hoy no era un día cualquiera para Abahi, era el día más feliz de toda su vida, puesto que ha conseguido ser superheroína, y con el tiempo, experta en la hora de conseguir de Geco toda la"crema vital"que pudiera soltar para convertirla en la heroína cuando fuera necesario.