Frente a Frente 26:

Saludos a todos/as:

Una nueva entrega de Frente a Frente, en la que el dado de 10 caras, de color marrón transparente con números blancos que tuve en mi diestra, decidió sentencia en el combate entre Cheetah y el Dr. Guero, siendo así su final:

"Confiada, la mujer con piel y rasgos felinos se lanzó hacia el cyborg conocido por el Dr. Guero, siendo cogida por el cuello con una fuerza que sorprende a Cheetah, la cual ve que el suelo se va alejando, ya que el Dr. Guero asciende sin parar hacia la estratosfera, dejando a Cheetah sin aire, quedando inconsciente. No conforme con eso, Guero desciende con el cadaver interte a gran velocidad, quemando en el descenso parte de sus ropas y casi todo el cuerpo de Cheetah, quedando un humeante y quemado esqueleto al cual le faltan piernas y brazos, asi como parte del esternon y la columna"

Ahora os presento un duelo singular, un combate entre dos personajes de dos mundos distintos, que promete ser divertido e interesante. Uno procede del mundo de la literatura, aunque le conocemos mejor por alguna que otra adaptación cinematográfica decente, con actores como Stewart Granger, Richard Chamberlain y Sean Connery, y la otra, procede del mangánime, una compañera de Usagi Tsukino, la cual tuvo un combate con un bólido que… bueno, ya lo conocéis. Sin más preambulos, os presento el combate entre…

ALLAN QUATERMAIN Vs REI HINO (SAILOR MOON):

Oscuridad… y fuego. Fuego que rodea a un hombre algo bajito, pero fuerte, occidental, con aspecto y porte de cazador, cuya escopeta forma parte de él mismo casi como si fuera un apéndice más de su cuerpo, apunta con ella… y dispara.

La alarma del despertador hace que Rei despierte, aunque el sueño la hizo levantarse sobresaltada… y con la espalda bañada en sudor, un sudor que no es muy normal en éstos meses invernales. Tras una buena ducha que elimine el sudor incómodo y darla un aspecto limpio y aseado, Rei se viste su uniforme del colegio privado al que vá, y saluda a su abuelo, que estaba algo nervioso.

-¿Le ocurre algo, abuelo?

Está aquí, en Japón. Lo he oido en la radio.

-¿Quién?

Quatermain. Allan Quatermain.

Rei se queda pensativa, y dice:

-¿Es algún cantante o actor?

No, es un explorador, llevaba mucho tiempo retirado, yo creí que había muerto… y ahora está en Japón.

-¿Le conoces?

De oidas, se decían muchas cosas sobre él, algunas falsas, y otras ciertas. Mejor no digo más, llegas tarde a clase.

-¡Es verdad, hasta luego, abuelo!

Rei sale del templo bajando a toda velocidad las escaleras del templo en el que reside junto a su abuelo, ya que su padre apenas para en casa, por sus responsabilidades con el partido gobernante en el país actualmente. Él era el que pagaba los costes de su estancia en el caro colegio católico donde estudia, y llegar tarde es señal de falta. Al girar la esquina del templo, Rei va tan deprisa que choca contra alguien, tumbándolo al suelo.

-¡Oh, lo siento, señor, le ayudaré a levantarse!

Al agacharse, Rei siente un escalofrío tremendo en la espalda, ya que al ver sus ropas, son las mismas que coinciden, de manera sospechosa, con las de aquel occidental al que vió en su sueño y para colmo de males, su visión revela que las llamas anidan en él con un poder abrasador.

Ya me apaño solo, gracias.

La muchacha se da cuenta que sujeta a su espalda porta un arma grande y larga, de tamaño idéntico al que aquél hombre del sueño. Una mirada a sus rasgos y a su tamaño, indican claramente que esa persona es la misma que vió en el sueño.

-¡Es un ente de la Oscuridad!

-¿Qué?

Acto seguido, Rei coloca sobre aquel hombre un Ofuda o pergamino, lo cual hace enfadarlo aún más, arrancándolo de cuajo.

-¿Se puede saber qué haces? Niña, estás transtornada.

Es imposible, no puede ser.

Para mí, Allan Quatermain, nada es imposible.

"Quatermain", el nombre que decía su abuelo, el cual dijo que de él se contaban cosas, algunas ciertas y otras no. Con total celeridad, Rei invoca el arma que las sailor de fuego suelen convocar:

-¡Saeta llameante de Marte!

Una flecha de fuego sale disparada hacia un recien incorporado Quatermain, al que roza la cabeza, debido a su corta estatura.

-¡Me… me has… disparado!

Rei observa temblorosa como ese hombre comienza a hurgar su estuche donde guarda su arma, y la saca, apuntándola, oyendo un terrible sonido de piezas y engranajes mientras nota el ojo del occidental en su mirilla.

GANARÁ ALLAN… O GANARÁ REI. SALVO QUE VOSOTROS HAGÁIS ALGO POR EVITARLO, MI DADO SERA QUIEN DECIDA QUIEN GANE.