Infiernos Viables 09:

Saludos:

Infiernos viables vuelve a proponeros un viaje por los tortuosos senderos que determinados pecadores recorrerían si el Infierno realmente fuera físico, y habitable tras la muerte. Cada semana, pecadores y pecadores reciben su merecido, como en ésta ocasión lo hacen…

los/as Lameculos.

Éstos/as pecadores/as tienen la costumbre en vida, de ser los mas serviles, pelotas y afines al jefe o al más autoritario/a, por muy cabrón/a o hijo/a de mil padres y de su madre que sea, destrozando a los demas, llegando incluso a joder la vida para siempre a la gente que no son asi. Para ello, su entrada es… especial:

A modo de pasillo, varios traseros obscenamente deformados, se ven en paralelo, defecando casi constantemente, hasta que pasado un tiempo, dejan de hacerlo. Un olor nauseabundo envuelve el pasillo, y voces familiares para esos/as pecadores/as, comienzan a oirse, pidiendo ser limpiados en esa parte de su anatomia manchada y cubierta con excrementos, y como suele ser recurrente, no hay papel higiénico, lo cual hace que el/la lameculos, tenga que hacer honor a su apodo, o sea, usar su lengua. Evidentemente, al pasar su lengua por esas zonas sucias y putrefáctas, pueden provocar reacciones como quejas e insultos violentos, o comenzar a soltar una defecacion más abundante que la precedente, o soltar orines para rematar la mezcla, aderezado con presencia de moscas muy violentas que no dudaran en picotear sin piedad en las lenguas de lameculeros/as.

Tras ese…"aperitivo", si se le puede llamar así, el escenario pasa a un almacen de oficina, donde el/la lameculos es rodeado/a por aquellos/as que han destrozado en los trabajos que hayan ocupado, donde ya sea en grupo o de manera individual, descargan su furia e ira contra ellos/as. Todo ello aderezado por un jurado de…"expertos", que valorarán el estilo, la dureza y la crueldad del castigo inflingido, puntuando a la baja o al alza, para provocar a veces el cabreo del respetable, ante lo cual siempre responden, no sin mala leche:

"Siempre podéis lamernos el culo para mejorar"

Una vez recompuestos de las palizas, humillaciones y destrozos, se colocan unas argollas en los cuellos, uniendo unos y unas a otros/as, y para remate, una vara candente dentro de donde la espada pierde su casto nombre, yendo a un ritmo que dictan varios carteles que dicen a qué ritmo deben moverse, y otro cartel que avisa: "Si se te caé… prepárate". Es decir, si se cae del recto la vara candente que llevan… varios látigos y tridentes se clavarán y sufrirán tremenda reprimenda, para luego ser metida de nueva la vara, y otra más, pero más ardiente todavía.

Luego, está lo que considero para mi, una de las torturas más divertidas que jamás se han imaginado: un gigantesco culo con un gigantesco ojete, preside una gran sala donde se obliga al lameculero/a ponerse de rodillas cerca de ese gran culo, que tiene para colmo, el nombre de"El ora-culo de los deseos". Dos demonios, con antorchas, advierten al pecador o pecadora, que debe confesar ante el monumento todo lo que haya realizado en vida, y recibiran una merecida fortuna (algo que es mentira, ya que lo que suelta suele ser alquitran, o azufre, o gasolina, en cantidades abundantes, empapando al pecador o pecadora, y siendo a posteriori prendido/a por las antorchas de los demonios. Además, al no estar unidos/as a otros/as por argolla alguna, y al no tener varas candentes en anos, el ardor hace que salgan corriendo por todas partes, recibiendo hostias o golpes de otros demonios segun van corriendo. desviando trayectorias.

Ah, también esta una cosa que tiene su gracia: en ocasiones, se les dá una especie de pastilla contra el dolor, solo que esa pastilla tiene un combinado de todas las especias picantes del mundo conocido, capaz de provocar escozor en la lengua… y en el recto, al soltarla. Evidentemente, tal escozor provoca la necesidad de beber algo, cosa que los demonios, aparentemente compasivos, dan, como si fuera agua, siendo en realidad vodka, o algun alcohol 3 o 7 veces mas potente que allá donde moran los mortales, provocando todo una…"quemazón", en el/la lameculos.