The Fountain: Desglose de un film que desprende Arte

 

 

 

 

AÑO   2006
DURACIÓN  96 min.
DIRECTOR  Darren Aronofsky
GUIÓN     Darren Aronofsky & Ari Handel
MÚSICA     Clint Mansell
FOTOGRAFÍA  Matthew Libatique
REPARTO  Hugh Jackman, Rachel Weisz, Ellen Burstyn, Sean Patrick Thomas, Donna Murphy, Mark Margolis

 

 

(Spoilers)

 

Recuerdo el día que ví The Fountain, la verdad, era una de las películas que más ansiaba ver, nunca había sentido tanta curiosidad por un film (básicamente porque el cine de estos años está decayendo , salvo muy raras excecpciones, y contados directores que me fascinan). Tenía vivo interés en saber qué podóa hacer Aronovsky, un director que hasta entonces me había dejado un buen sabor de boca, con su aceptable Pi y su decente pero muy sobrevalorada Requiem por un Sueño.

Entonces, si su filmografía no me llamaba especialmente ¿por qué me consumía en ansias de visionarla? Muy sencillo, porque pese a que los films antes mencionados no me llenaron, supe apreciar el potencial artísitco de Darren, un director muy minimalista y que cuida cada plano y encuadre como si expusiese sus obras ante el más crítico de los expertos. Los films de Aronovsky se caracterizan por una fuerte simbolología y densa trama, y un estilo propio que encandila, en definitiva, Aronovsky sabe imprimir a sus obras de un estilo muy personal y único, tal y como hacen directores  como Tim Burton.

Leí las críticas que la tildaban de aburrida, de despropósito y de estafa por asi decirlo. Personalmente, las críticas me importaban más bien poco, y sobretodo las que provenían de críticos que se autoproclaman expertos en la materia .Personalmente, un buen crítico o tiene porque saber de cómo se hacen encuadres o planos, no tiene que conocerse al dedillo todas las reglas a la hora de hacer cine, basta con que sepa exponer sus ideas de forma coherente y decente, y no soltar una ristra de detalles técnicos y profesionales que al público de a pie importan más bien poco.

Pese a las críticas y malas puntuaciones, sabía que Aronovsky me encandilaría con este film, por su clase y carácter, y porque es uno de esos directores que cumplen mis preferencias en todo film: películas que te hagan sentir algo en tu interior, que transmitan no solo hechos, sino emociones, y segundo, que artísticamente te impacten, que el apartado visual fascine y complemente a la trama.
The Fountain cumplió estos criterios, y los sobrepasó holgadamente….

Antes de hablar sobre la película, aclaremos un punto. La Fuente es una película muy filosófica y reflexiva, y como todo mensaje filosófico, tiende a ser objeto de discusión y debate, con lo cual, y haciendo un símil sencillo, mi opinión y conclusiones sobre esta película son tan abiertas a divergencias como mi idolatría política. Aclaro este punto para evitar discusiones tontas (aunque con los lectores que frecuentan este blog este aviso es algo obvio e inútil). Dicho esto, intentaré explicar la película de forma sencilla y abierta, sin caer en densas divagaciones y teorías.

The Fountain plantea algo muy distinto a lo que solemos ver en el cine. Una de sus principales características es su peculiar historia, que sorprenden y emociona a partes iguales. El argumento se desarrolla en un triple escenario, por un lado, en el siglo XVI, donde Hugh Jackan encarna el papel de un conquistador español que busca desesperadamente un árbol que otorgar la vida eterna, para poder salvar a su reina (Rachel Weisz) de las manos de la Inquisición. Por otro lado, en la actualidad, donde Jackman es un neurólogo que busca desesperadamente una cura para el cáncer que su mujer, Izzy padece, y por último el plano definitivo y más controvertido, el futuro y/o plano onírico, donde Jackman encarna a los tres personajes sumido en una especie de burbuja y recorriendo una estrella (ahora explico mejor todo esto).

El inicio de la película es cuanto menos desquiciante, en los primeros compases, el siglo XVI y el conquistador harán acto de presencia, pero al instante el plano onírico hace acto de presencia, intercalándose con el real y el histórico. La película se narra desde estos tres puntos de vista, muy disntitons entre sí, pero que al final confluyen y se unen bajo una misma conclusión. Puede que al principio aturda, pero poco a poco el film fascinará por su profundidad y belleza únicas.

Empecemos a aclarar cosas, primero, olvídate de cualquier reseña o introducción sobre el arguemnto que hayas leído, como por ejemplo esta, que difiere bastante de lo que el film quiere transmitir, y querido lector, cuando termines su visionado, tildarás este fragmento de sin sentido tal y como yo afirmo ahora:

Hugh Jackman interpreta a un hombre del presente que realizará dos viajes, uno al pasado en 1500, otro al futuro al año 2500. Desde la España del siglo XVI hasta el profundo espacio del futuro siglo XXVI, el héroe de este film intentará encontrar el árbol de la vida, la entidad legendaria que otorga la vida eterna a aquellos que beben su savia, para intentar salvar la vida de su esposa enferma de cáncer…

Francamente, difiero de esta introducción, la película se narra desde tres puntos de vista muy distintos, y cada uno de ellos expresa la moraleja del film de manera que el otro punto de vista no sería capaz de expresar.

Por un lado está el plano real, donde Jackman encarna al neurólogo que busca por todos los medios una cura para su mujer, Izzy, ya que es incapaz de afrontar su pérdida. Aquí es donde empezamos a entender el trasfondo del film, The Fountain gira entorno a cómo muchas veces no somos capaces de afrontar las pérdidas, Jackman encarna a un personaje que es un reflejo de lo que muchos de nosotros haríamos si supiéramos una noticia de esa gravedad. No es capaz de afrontar el hecho de su pérdida, piensa que la muerte es algo evitable, algo injusto que nos arrebata lo que más queremos. Tiene miedo ya no solo a perder a lo que más ama, sino a la propia Muerte.

Aqui se nos plantea una cuestión, ¿cómo afrontaríamos nosotros mismo este hecho, como Jackman o como su mujer, Izzy? Jackman es un hombre de ciencias, que cree en el progreso y piensa que la muerte es algo negativo, algo que hay que evitar para poder ser felices y disfrutar de la vida, y es incapaz de aceptar que su mujer tenga que morir, es más, lejos de aceptar este hecho y pasar los últimos días en compañía de su mujer para recordarla por siempre, se encierra y aísla en su mente para buscar una cura a un misterio inexcrutable, olvidando el por qué no quiere que su mujer muera, olvida los buenos momentos que vivió con ella, y se distancia de ella en sus últimos días, lejos de disfrutarlos y recordarlos por siempre.

Por otro lado está Izzy, que encarna todo lo contrario. Es una mujer soñadora y sentimental, que busca vivir cada momento como si fuese el último, disfrutar cada minuto. Acepta la muerte de manera natural, como algo que tarde o temprano tiene que llegar, y se fortalece ante la perspectiva de su fin, no se siente triste ni arrepentida, ha disfrutado de la vida, y la ha sentido intensamente. Intenta convencer a su marido de que no hay nada que temer, y le incita a estar con ella, al giaul que intenta abrirle los ojos para que reconozca que la muerte no es el fin, sino un paso más que es necesario afrontar con resignación.

Normalmente asociamos ciencias con razón, y sentimiento con irrealidad, pero en este caso la perspectiva más lógica y beneficiosa sería la de Izzy, que acepta la Muerte como lo que es, y que lejos de amedrentarse y llorar, intenta despedirse ayudando a su marido a entender. Jackamn representa lo ilógico, se cierra en si mismo, y no es capaz de entender lo que su mujer quiere decirle, no puede admitir que la vida sea asi, y que la Muerte se la lleve.

Hasta aquí sería el plano real de la película, el que lleva todo el peso de la trama. Pero también hay otros planos, como el literario-histórico.

El plano histórico no transmite lo mismo que el real y el onírico, es un instrumento para unir los tres conceptos y para dotar a la película de cierta solidez y encanto peculiar. Este plano deriva de un hecho, Izzy escribe una novela que narra las aventuras de un conquistador en América, y de como intenta por todos los medios alcanzar la inmortalidad para él y su reina a través del árbol de la vida. Esta novela es entregada al Jacman real para que la termine, pero será incapaz de hacerlo hasta que comprenda todo…

Aquí aparece el simbolismo más claro de la película, el Árbol de la Vida, que otorga la vida eterna, y la historia que se desarrolla a través de él en este contexto literario-histórico es ciertamente fabulosa. Pese a que hay ciertos puntos negros, como la representación de la Inquisición y ciertos detalles, se antojan de necesarios para dotar a la película de ese estilo poético y onírico que la hace única.
La incursión del Árbolde la Vida puede confundir bastante, pero como he dicho, sirve de puente entre el plano literario y el onírico.

Y por último, el plano más abtracto y abierto a consideraciones, el plano futuro u onírico. En él (siempre bajo mi criterio) se representa el plano sentimental, es el reflejo del alma del Jackman realista, y toda la atmósfera que envuelve este plano, tales como influencias budistas, la burbuja que lo engloba o el lugar donde se desarrolla, tienen un marcado significado. Izzy habla a Jackman de Shibalba, una estrella a punto de morir que los mayas (plano literario) nombraron como el lugar donde las almas van a parar para su conversión. Es en Shibalba donde se desarrolla este plano, Jackman cuida al Árbol de la Vida, se alimenta de él y lo intenta salvar hasta que logren vencer a la muerte de la propia estrella. Este Árbol de la vida no tiene porque simbolizar el significado común de esta imagen, y Aronovsky hace que el Árbol represente a Izzy, y Jackman, tanto en el plano real como en el sentimental intenta preservarla a todo precio.

Se puede acusar a Aronovsky de pretencioso con todo este despliegue de metáforas, pero si a The Fountain le suprimimos el plano sentimental no sería una película tan especial. El Árbol del plano onírico es Izzy, lo podemos saber porque gime, por la sabia sucesión de imágenes que se produce cuando Jackamn lo acaricia, y en este plano onírico se nos viene a contar lo mismo que en el real solo que de forma más preciosista y poética. Jackman intenta superar a la muerte, intenta que el espíritu de Izzy prevalezca en el Árbol, y aquí entra en juego otra metáfora:

Izzy le cuenta a Jackman (todo en el plano realista) que un guía, en uno de sus viajes a Sudamérica, le dijo que cuando su padre murió plantó un árbol sobre su tumba, en honor a la teoría maya sobre el Árbol de la Vida. Los mayas  creían que el origen del Árbol de la Vida se debe a que una persona lo descubrió y se sacrificó para acrecentar su mito, esta persona es conocida como el Primer Padre, y en este punto se conectan el plano literario y el onírico, en el literario, Jackman encuentra el árbol, y bebe de él, pero muere en signo de sacrificio, convirtiéndose en el Primer Padre, al cual Jackman encarna en el plano onírico.

El guía le dice que si planta un árbol sobre su tumba, el árbol se llevará su espíritu y lo conservará hasta que se sienta en paz. Con esta metáfora se unen de forma ciertamente incoherente ambas historias, y este es el único fallo de la película, hay cierto agujero al unir estos planos, pero lo que quiero explicar es por qué Aronovsky representa a Izzy en forma de Árbol de la Vida, y esta metáfora viene a aclarar este punto.

Lo mejor es no complicarse, no hay porque seguir la metáfora que antes he comentado, lo que quiero explicar es que el plano onírico y el real se interconectan para explicar lo mismo, sólo que en el onírico Izzy inisiste a Jackman en que debe completar el libro (recordamos que el libro del conquistador estaba incompleto) o sea, que debe afrontar y admitir su muerte, solo que con la idea del libro la película aumenta en interés, y en un último acto, Jackman reconoce lo que Izzy quiere explicarle, termina el libro, cierra la historia del conquistador con la muerte de este, ya que no existe el Árbol de la Vida, no se puede eludir a la muerte, y nada es eterno.

Comprende cómo debe afrontar la muerte, y Aronovsky, en uno de los finales más bellos y bonitos que servidor ha visto, interconecta (de forma algo liosa) el plano literario y onírico, y Jackman, tras admitir y comprender que no hay nada que hacer, que la muerte de Izzy es algo natural, también acepta su muerte. El Jackman onírico, tras desesperarse escaso tiempo atrás por la muerte del Árbol (o el alma de Izzy) es capaz de cerrar el círculo aceptando su propia muerte, y aceptándola como algo necesario para renacer, como un acto de creación, y como acto de amor hacia Izzy, pùes nunca sabemos cuanto apreciamos a una persona hasta que no la perdemos….

Se cierra el film con una visión de cómo hubiese sido la historia si el Jackman real hubiese aceptado la muerte de su amada, y de que hubiese pasado si en vez de obcecarse hubiese disfrutado los últimos días con su mujer…

Probablemente no os hayáis enterado de nada, lo comprendo, no me expreso bien. Pero es muy difícIl explicar y hablar sobre un film tan abierto a discusión como es The Fountain. Es algo único, una película que impresiona y fascina por lo que transmite, es arte en estado puro. Los actores, simplemente incomensurables, Jackman hace el mejor papel de su carrera, y tras este film se conviritió en uno de mis actores más reverenciados, no hay nada más que verle en VOS.

Cada gesto en el plano onírico, sus miradas de tristeza, sus llantos de desesperación, sus gritos de cólera ante un destino que no es capaz de afrontar…. Escenas como la del tatuje, en la que con una mirada que espanta y entristece dice más que mil palabras, y en sus poéticos diálogos en los que ensalza a España y a su preciada reina… Jackman adopta las tres dispares personalidad de forma asombrosa, con una credibilidad nunca vista, si los diálogos ya son poesía en si mismo, con Jackman alcanzan un grado superior. Toda la película es un repertorio de expresiones, frases y gestos que emocionan y te hacen levantar del asiento, y que te hacen llorar al contemplar su impotencia.



Weisz, en un papel más comedido, también lo borda a su manera, ya sea de sabia reina o de Izzy, un entrañable personaje que pese a su fascinante personalidad evocará sensaciones amargas. Rachel fascina, porque en The Fountain no hay actores, hay personas.

Todo esto se ve eclipsado en cierto modo por la mencionada estética única de Aronovsky. Lo dejó entrever en sus anteriores films, pero en este Aronovky crea un espectáculo visual impecable, ya no solo por la maravilla estética que es Shibalba en el plano onírico, sino por esos primeros planos de Jackman e Izzy, por esos flashbacks acompañados por la soberbia pieza músical que dirige con ritmo impecable todo el film. Todo en The Fountain es arte, es una película que no deja indiferente, es poesía en estado puro, una delicia sensorial, que emociona y hace sentir como pocos films… Arnovsky rueda su mejor film hasta el momento, (incluyendo la notable The Wrestler, de la cual ya hablaré)  insuperable en todos sus aspectos, una pieza que se convertirá en clásico…

Muchos me tildaréis de exagerado, de que me excedo en alabanzas, pero la huella que  este film, mezcla de poesía , prosa y arte, deja en mi es magistral, una lección de como expresar una historia única y emocionante a través de un preciosismo y técnica poco habituales. Sin duda, The Fountain estaría en mi top, por la grandeza que evoca, y por ser tan magnífica en todos sus apartados, personalmente jamás la olvidaré.

Si Big Fish te emocionó, si Fincher y Lynch te fascinan, si buscas algo que por lo menos te recuerde en parte a Tarkovsky y su enorme Solaris, The Fountain te encantará. Eso sí, si no eres amante de este tipo de cine, la escupirás y repudiaras por siempre.

Siento mucho mi lío a la hora de explicarlo todo, lo mejor será que la veáis y luego contrastéis opiniones, entenderéis por qué me ha resultado tan difícil analizar minuciosamente este film.

Otro punto de vista del compañero Apohell: