The best recopilation of preteens and lolitas here. COME INSIDE

Ojalá no tuviera que hacer esta entrada, ojalá no existieran ciertos temas tan negativos y oscuros para la ya de por si deshumanizada sociedad en la que vivimos. La pederastia es un tema que a todos parece salpicarnos en nuestro día a día, ya sea de manera indirecta o por desgracia y en ciertas ocasiones de manera directa. No voy a proferir descalificaciones ni a realizar una crítica más sobre el tema. Creo que todos los que saben de qué va esta entrada en realidad tienen un código ético y moral muy distinto a los pocos que entren en esta entrada con el fin de satisfacer sus necesidades depravantes, pese a que este término sea algo arcaico.

Iba a contar por encima la canción que Rikku ha puesto en su blog con respecto a esta entrada, pero visto que ya lo ha hecho y además de manera muy clara, he decidido darle un enfoque más informativo. A continuación expongo una serie de fragmentos de testimonios de víctimas o de abusos durante su niñez, e incluso alguno de un auténtico pederasta, también incluyo datos ciertamente escalofriantes sobre el abuso infantil.

Como ya he dicho, verdaderamente detesto hacer esto, pero creo que una breve opinión personal no basta, espero que con estos testimonios haya alguien que se conciencie, si alguna persona entra en este blog con la intención de hallar material del tipo de las etiquetas, le recomiendo muy encarecidamente que haga el favor de leer algún fragmento , de reconsiderar su acto. Creo que todos podemos arrepentirnos y perdonar, asi que si alguien está leyendo esto espero que sus remordimientos le puedan y cese en su labor, y en el caso de que haya abusado físicamente de algún niño, espero que por lo menos estas palabras se te queden grabadas en tu memoria para siempre.

Soy muy consciente de que aquellos que han superado la barrera y han pasado al abuso probablemente no llegue a leer esto, y si lo leen, el 80% se reirán o reaccionarán justificandose sus actos a si mismos, el restante 20% puede que sean capaces de percatarse de su enfermedad y acudan a un especialista o a los Cuerpos de Seguridad del Estado.

El perdón es para los arrepentidos, no para los ajusticiados, el arrepentirse y reconocer el mal es un paso muy loable, pero el entregarse a los especialistas es el único camino para intentar limpiar su conciencia de cara a si mismos y a la sociedad. Si con esta entrada logro causar una mínima perturbación en la cabeza maquiavélica de algún pederasta estaré agardecido conmigo mismo por haber creado este blog.

La pederastia es otro eslabón de la cadena que ata a la Humanidad al muro de su Autodestrucción y Naturaleza Caótica . Durante siglos, el hombre ha conseguido derribar muros que van más allá de lo físico, juntos hemos ido rompiendo eslabones de una cadena repleta de maldad e injusticia. Es cierto que esta cadena ha sido creada por nosotros mismos en tiempos oscuros que aun hoy siguen acechando. Pero donde hay oscuridad, hay luz, y el ser humano se caracteriza por su constante evolución,.

Hemos progresado y desechado muchas ideas y prácticas repuslisvas como la esclavitud, la desigualdad entre géneros (algo que hoy está más cerca de lograse, pero queda mucho recorrido), un tramo de la Inquisición (en sus inicios no era una institución que torturaba y juzgaba imparcialmente) y hemos hecho grandes avances como las Declaraciones del Hombre y Ciudadano, a la vez que hemos dejado atrás períodos crueles…

Pues bien, y abreviando, la Pederastia es otro eslabón muy arraigado en nuestra actual sociedad, pero que campa a sus anchas debido a los tabús preestablecidos y la falta de concienciación. Es nuestra responsabilidad dejarlo atrás para escalar otro peldaño en nuestra evolución.

Por ello, espero que los textos y vídeos que se suceden ahora sea una pieza de un inmenso puzzle que debemos completar para lograr la meta de este Día.


  • 1º Testimonio de una Víctima del Abuso Infantil

Mi primer beso fue con el hermano de mi padre, un hombre que en eseentonces tenía más de cuarenta años y que tuvo que pararme sobre sucama para poder alcanzar mis labios con los de él. En ese entonces yotenía tan sólo ocho años. Y durante los dos años que seguirían a estedesconcertante evento, él continuó abusando sexualmente de mí,despojándome de mi inocencia con actos cuyos recuerdos hasta el día dehoy me obsesionan y avergüenzan.

Todo comenzó como un inocentejuego, con caricias afectuosas, con regalos y tentadoras propuestas einvitaciones que cualquier niña de esa edad quisiera recibir. Y dehecho, en un comienzo, disfruté no sólo de la compañía y regalos de mitío, sino que también de todos los novedosos "juegos" que él ideaba.Era nuestro secreto, éramos cómplices de nuestros actos, y cuando él nome buscaba a mí era yo quien andaba tras él.

Aún no logrodilucidar en qué momento estos juegos pasaron a ser "inapropiados". Aúnme pregunto qué tanta culpa tuve yo, considerando que nunca opuseningún tipo de resistencia y que siempre accedí sin quejarme a todo loque él me pedía y proponía. Sí tenía muy claro cuáles eran los "juegos"de los que disfrutaba y cuáles eran los que sencillamente medesagradaban, pero nunca me negué a nada. Y hoy, mirando el pasado enretrospectiva, no debiera haber disfrutado de ninguno de ellos.

Mepesa que a los ocho años ya me habían tocado todo lo que me podríanhaber llegado a tocar, había tenido varios orgasmos y experiencias desexo oral y que a los nueve ya había perdido mi virginidad. Me hesentido tremendamente avergonzada y culpable por estos hechos durantetoda mi vida. Yo era sólo una niña. Él me ultrajó, me violó, me despojóde toda dignidad y se aseguró de que uno de los recuerdospreponderantes de mi infancia fuera con un pene gigante en mi boca, unoque me provocaba arcadas y que no me dejaba respirar.
Jamás voy a lograr olvidarme del día en que perdí mi virginidad.

………..

A medida que fui creciendo, mi verdadero yo quedó enterrado bajo lastorcidas mentiras de mi infancia. Cada toqueteo, cada beso, cadapenetración me transmitía inciertos mensajes sobre quién era y sobrequién podría llegar a ser en este mundo. Me sentía insignificante,equivocada, mala, desvalorizada y terriblemente usada, y creía que sisólo me hubiese portado mejor, que si sólo hubiese sido una "buenaniña", no estaría pasando por todo esto…

Aunque esta historia esalgo que he conocido a un nivel "intelectual" durante toda mi vida,recién hoy, a mis 25 años, he comenzado a reconectarme con missentimientos y a llevar este conocimiento a un nivel más emotivo. Hacealgunos meses decidí enfrentarme a mi incestuoso pasado, el que habíanegado y reprimido durante más de 15 años. Y recién ahora en que estoyempezando a lidiar con mi historia de abuso es que me doy cuenta decuánto me ha afectado.

Fueron muchos los motivos que me llevaron adar este paso: recuerdos y pesadillas que ya no me daban tregua nisiquiera en mis escasas horas de sueño, una inhabilidad de proyectar mivida con la mochila que cargo a cuestas, la cercanía de plazos queinevitablemente se cumplirían y los consejos de dos personas a las queconsidero tremendamente sabias en sus distintos ámbitos de acción.Después de mucho meditar y rezar, y con el incondicional apoyo deellos, me decidí a seguir una terapia.

Pero no ha sido fácilaceptar que debo retroceder y analizar mi pasado para poder avanzar ysuperar todas mis trancas. Examinar minuciosamente mi infancia ha sidopara mí motivo de gran dolor y me aterra saber que finalmente tengo queenfrentarme a los fantasmas que me han perseguido durante gran parte demi vida. Sin embargo, sé que esta es la única manera de hacer las pacescon mi incestuosa historia.
Actualmente, no pasa un día sin pensaren mi historia de abuso y sin preguntarme qué habría sido de mi vida,de mi persona, sin este horrible pasado. Pero mi última esperanza esque sea este mismo sufrimiento, este mismo trauma, el que me empuje yanime a crecer y a reencontrarme con mi verdadero yo.

…………

Mi tío no fue el único que abusó de mí; mi abuelo paterno fue uno más de mis agresores y, me atrevería a decir, un pedófilo.

Hetenido recuerdos terribles, recuerdos donde él me tocaba, me practicabasexo oral, se masturbaba conmigo sentada en su falda y luego meretribuía con chocolates. Inventó un juego en el cual hace no muchotiempo me di cuenta que yo nunca habría podido ganar para podersatisfacerse conmigo y mi cuerpo. Desarrollé aversiones a ciertascomidas, tales como el helado de chocolate (me decía que ese sabortenía yo "ahí abajo") y el yogurt (probablemente por su semejanza conel semen).
De algún modo estos encuentros eran mi única ventana aun mundo fuera del mío, y en ellos era frecuentemente el blanco de lahumillación. A pesar de que estos encuentros sólo sucedían unas cuantasveces al mes, el resto de los juegos y risas que llenaban mi vida nopodían borrar esos episodios, los que me robaron la inocencia de apequeños pedazos.

Me ha costado conectarme con el dolor asociado atodos estos abusos porque no siempre me dolió físicamente, e incluso aveces me gustó. Una vez que el acto terminaba, no me largaba a lloraren un rincón por lo que me habían hecho, como mucha gente esperaría.Sin embargo, no entendía lo que había sucedido ni cuán terrible era. Nopodía prever el daño que me causaría y cómo me cambiaría a mí parasiempre. Cuando ya tenía la suficiente edad como para entender lo quehabía sucedido, las emociones seguían sin tocarme. Elegí escaparme demi cuerpo para salvarme del horror y después de todos estos años, dealguna manera se volvió en mi forma de vida.

Disociarme es lo quehice para sobrevivir a los abusos que sufrí durante mi infancia. Era micómodo y confiable método de escape.

  • Mary Jean Doe

Yo fui víctima del abuso sexualinfantil. Antes de cumplir los 13 años fui sexualmente abusada por mihermano mayor y por un amigo de la familia que era universitario. A lostres o cuatro meses de haber comenzado el abuso me faltó la regla…acudía mi maestra de religión para que me ayudara y cuando le dije quequizás estaba embarazada (a los 12 años), ni siquiera pestañeó. Me dioun abrazo y me dijo que fuera a la clínica de Paternidad Planificada yque uno de mis hermanos mayores me llevara y no se lo dijera a mispadres. Nunca me preguntó quién era el padre ni por qué yo estabasexualmente activa a esa edad ".

"Por lo tanto, mi hermano mayor me llevó a la PaternidadPlanificada… allí nadie me preguntó quien era mi compañero sexual,nadie expresó preocupación ni asombro, ni siquiera se interesaron en elmotivo por el cual una niña de 12 años podría necesitar una prueba deembarazo. Solo me hablaron mucho sobre cómo actuar con"responsabilidad" y "tomar el control de mi cuerpo". Alguien me dio unmontón de preservativos a la salida e hizo una broma sobre los colores:rojo, azul y amarillo. Mi hermano mantuvo silencio todo el tiempo,nadie le hizo una sola pregunta. Dos días más tarde me llamaron paradecirme que la prueba era positiva y que debía volver el próximo sábadoen la mañana.

La persona que llamó nunca utilizó la palabra embarazada o aborto. No acudí a esa cita ya que la regla me bajó aquella noche".

"Recuerdo el horror que sentí cuando me di cuenta de que me habíanhecho una cita para abortar. Recuerdo que también pensé sobre quiénhubiera pagado la cuenta –posiblemente mi hermano- y por qué ellospensaban que yo era una persona tan horrible que debía hacerme unaborto…Le doy gracias a Dios porque la regla me bajó".

"La actitud que tiene la Paternidad Planificada hacia el sexo es ungrave factor, que impide que se descubra el abuso sexual de lasjóvenes. Si alguien me hubiera mostrado la más mínima preocupación yole hubiera dicho la verdad y le hubiera pedido ayuda. Todos a mialrededor aceptaban como normal el que una niña de 12 años pudiera ydebiera estar sexualmente activa (mientras fuera responsable y usara elpreservativo). El aborto a petición hace más fácil el que continúe elincesto y el abuso sexual de los niños. El aborto para las víctimas deincesto parece compasivo, pero en la práctica es simplemente otra armaviolenta y otro engaño en las manos del que comete el abuso sexual.

(Escrito por Mary Jean Doe, miembro de laorganización Feministas pro vida, publicado en el boletín Sisterlife dedicha organización, Otoño de 1990.)

  • Testimonio de Zoilamérica Narváez

Este es mi testimonio y juro dejar escrito solamente la verdad como verdadero es Dios, por la memoria de mi abuelita Zoilamérica Zambrano Sandino, a quien tantas veces he invocado en momentos de desesperación y angustia; por mi hijo Alejandro y mi hija Carolina, quienes representan la luz y esperanza de una nueva vida. Juro que todo lo que contiene este testimonio es LA VERDAD Y NADA MÁS QUE LA VERDAD; en él encontrarán las evidencias de una vida cercenada y la depravación de un hombre que fue protagonista de una revolución social y política, Presidente de la República y actual líder del principal partido de oposición.

La luz que busco está en la verdad y en la valentía de reconocer la vida que se me impuso y poner la frente en alto, pese al dolor, para decirle al mundo que sobrevivir ha significado un tortuoso camino que aún no termina. He tenido que sumergirme en lo más hondo de mis fragilidades y secuelas para adquirir la fortaleza y la inspiración que necesito para enfrentar mi realidad y abrir nuevos capítulos de mi existencia. Existencia que en el pasado tuvo un alma profundamente quebrantada pero resistente a la muerte.

La luz no está en la mentira, en el silencio, en el sometimiento del espíritu, en la cobardía y complicidad, no está en la doble moral ni en la aberración a la condición humana. Por eso, con plena conciencia y determinación propia, tengo que proceder a realizar un justo y consecuente acto de liberación total de todas aquellas cárceles de mi vida, y afirmar con el peso incalculable de lo sufrido, que la mujer y el hombre nuevo y la utopía de una sociedad plenamente justa, han sido traicionados por quien ostentando gran poder, cometió vejámenes sexuales, físicos y sicológicos contra la humanidad de una mujer desde su infancia, y a quien adoptó como hija.

Desde el 2 de Marzo del año en curso, me he declarado en una cruzada por reconquistar mi verdadera identidad y dignificación de mujer y ser humana integral; para mí, en esta etapa trascendental de mi vida, no hay reivindicación en el mundo más importante que el encuentro con mi propio ser, al que muchos desconocen pero que en su despertar y andar ha acumulado fuerzas suficientes para emprender una lucha que encuentra como principal muro los actuales tejidos y vestigios del poder y el sistema patriarcal implantado por siglos.

………..

Afirmo, que fui acosada y abusada sexualmente por Daniel Ortega Saavedra, desde la edad de 11 años, manteniéndose estas acciones por casi veinte años de mi vida, y que a lo largo del presente testimonio expondré en las formas sucedidas.

Afirmo, que mantuve silencio durante todo este tiempo, producto de arraigados temores y confusiones derivadas de diversos tipos de agresiones que me tornaron muy vulnerable y dependiente de mi agresor.

He tenido que transcurrir un doloroso y desgastante camino para saber interpretar y conocer yo misma, las consecuencias y secuelas de sistemáticas y salvajes prácticas que en mi contra se cometieron desde 1978 hasta febrero de 1998, es decir, hasta hace poco.

Fui sometida a una prisión desde la propia casa donde reside la familia Ortega Murillo, a un régimen de cautiverio, persecución, espionaje y acecho con la finalidad de lacerar mi cuerpo e integridad moral y síquica. Mi silencio fue la expresión de un ambiente propio de la clandestinidad y la aplicación de una férrea secretividad. Daniel Ortega, desde el poder, sus aparatos de seguridad y recursos disponibles, se aseguró durante dos décadas a una víctima sometida a sus designios y voluntad individual.

Denunciar esta cadena consecutiva de hechos no me ha sido fácil, he tenido que vencer el fatalismo y el miedo a responder preguntas que formulé desde el fondo de mi ser, tales como: ¿Por qué me tuvo que suceder eso? ¿Qué hice yo para merecer la vida que tuve?. Las respuestas me reclamaban despertar y rebelarme ante los grilletes impuestos. Sentido de oportunidad en un proceso tan complejo no pude determinarlo ni me preocupó, pues en un caso como el que represento y frente a un agresor de gran poder, tuve que llenarme de coraje y valor para empezar mi liberación y nacimiento indistintamente del tiempo y de los acontecimientos. Mi alma pidió gritar y así lo hice en el momento que debió ser; ahora pide reivindicación total y plena.

Para mí, ahora, el sentido y la lección más importante es el profundo respeto a la vida en sus múltiples dimensiones. Este respeto es un principio elemental, ya no sólo porque se suscribe en documentos oficiales que rigen a las naciones, sino por un sentido de humanidad que nos dice que si alguien no es capaz de respetar una vida, no puede considerarse humano.

Mi experiencia muestra cómo se violenta e irrespeta una vida, no sólo atentando contra ella mediante la amenaza de agresión física que conlleva a la muerte, sino también, cercenando su realización como individuo, como ser y como todo. Quiero decir, con ello, que lo que viví fue el INTENTO DE ASESINAR MI DERECHO A CRECER, A VIVIR y a tener ejercicio pleno de mi voluntad. Durante todo este tiempo se me negó el derecho a existir como ser humano, se me mantuvo como objeto de otro ser. Sencillamente, y no tengo más palabras que expresar, SE ME NEGÓ EL DERECHO A LA VIDA.

Si sumo a ello, que fue mi condición de mujer la primera en ser mancillada y objeto de vejámenes, he de reiterar que son aquellas lesiones a mi género las más severas a la integridad y derechos humanos. Fue a partir de las características de mi sexualidad, del aprovechamiento de los patrones de desventajosa inferioridad que se entretejió la esencia de la dominación y encarnación del sistema patriarcal.

La forma en la que operó el poder y sus instrumentos, me llevan a enarbolar una bandera que establezca que los abusos de poder en las mujeres tienen manifestaciones tan diversas como todas aquellas presentes en mi caso. Se abusó en mi condición de niña, se abusó en mi condición de mujer, se abusó de mi cuerpo, se abusó de mis emociones, se abusó de mi condición de militante sandinista y se abusó de mis concepciones.

El poder, que se aprovechó de la ingenuidad propia de mi niñez y adolescencia, estrenó en mí todos los instrumentos posibles de dominación: físicos, sicológicos, políticos, familiares y militares. En mi contra, se hizo uso de la autoridad, de la fuerza, de la destrucción, de la subjetividad, etc. Se me hizo daño desde el ejercicio del poder supremo de este país, desde una tribuna que hoy nos debe hacer reconocer que el ejercicio de la política debe estar marcado por un profundo sentido ético y humano. Quiero decir con ello, que no puede haber una proclama y un discurso político que sea incongruente con una práctica personal, individual.

…………

El progreso de la acción de mi agresor, fue dándose; ya no solamente se trataba de su observación a mi cuerpo cuando me bañaba, sino que entraba al baño de cualquier manera, se masturbaba provocándome miedo y desprecio. Fue horrible ver, a la edad de entonces, la imagen de un hombre de pie sostenido de una pared y sacudiendo su sexo como perdido e inconsciente de sí mismo. Yo tenía miedo y permanecía en el baño hasta ver desaparecer su sombra por la rendija de la puerta que él mismo mantenía abierta. Me daba miedo ir a cerrar la puerta, pues podría aprovechar para apresarme. Preferí mantener distancia física de aquel cuadro que me producía asco y rechazo.

Durante este tiempo también, se introducía en el cuarto que compartí con Rafael, procedía a separarme parte de la cobija de mi cuerpo, continuaba con manoseos y luego concluía masturbándose. Yo me quedaba inmóvil y aterrorizada sin poder pronunciar palabras. Me decía que no hiciera bulla para no despertar a Rafael, a quien tomaba como pretexto ante mi madre las veces que se trasladaba a nuestro cuarto para cuidarlo, supuestamente, de sus crisis asmáticas. Durante esos "cuidos" mi agresor hacía lo que ya ha sido relatado, y decía: "ya verás que con el tiempo, esto te va a gustar".

Mi madre, al intensificar sus acciones políticas, solicitó a mi tía Violeta se fuese a vivir con nosotros a Costa Rica, donde compartimos cuarto. Ella regresaba muy tarde de la Universidad, y durante ese segmento de tiempo, cuando mi madre dormía, él se cruzaba a mi cuarto.

Fue mi tía Violeta la que me recordó, que una vez vio a Daniel Ortega manosearme y tocar mis partes genitales. Hasta hace poco recordé que también ponía en mi boca su pene.

En ese tiempo, mi agresor tenía 34 años de edad y yo once, lo que representaba una considerable diferencia y ventaja de su parte; él era el compañero de mi madre, una figura política de mucha importancia, mando y poder. Una persona muy dominante. Yo resentí de mi madre su lealtad a mi agresor, yo sentía que siempre lo prefirió a él que a mí, sus atenciones y gestos de cariño siempre eran para mi agresor. Él me inspiraba mucho miedo y no fui capaz de decirle a ella lo que estaba viviendo y sufriendo, pues no sabía si me creería.

Mi tía Violeta me comentó años después, que en una ocasión discutió la situación con mi madre, donde recibió como respuesta amenazas y presiones a fin de que guardara silencio.

  • Testimonio de un pederasta

Nuevamente me volví a enamorar de un niño, caminé por el parque de mi vecindario y 4 niños que estaban jugando béisbol me vieron y se acercaron corriendo hacia mí.

Encontré que había un niño nuevo entre ellos, tenía alrededor de 10 años y era un niño tímido; empezó a hablar conmigo y platicamos tranquilamente, todos nos empezamos a arrojar hojas de los árboles a cada uno, pero este niño continuaba tirándomelas hacia la cara, parecía que yo era la única persona que estaba ahí. En esos momentos fue cuando me enamoré de él.

Repentinamente dejé de jugar con él y lo miré hacia los ojos, no puedo describir la manera en que él me miró y me sonrió, él pretendía que ya no tenía ningunas hojas para tirarlas, pero de pronto agarró una gran cantidad de ellas y me las arrojó a mi cara.

Cuando me le acerqué a él, él sonrió, una sonrisa que me derritió, corrí atrás de él y lo tomé en mis brazos y le grité a los otros niños, ¡eh tengo a un prisionero! Yo lo tomé por detrás con mis manos y puse mis manos en su estómago, sentí que su corazón latía fuertemente, su cabeza estaba como recostada en mi pecho y pude oler la fragancia de su pelo; él se quitó y se quiso ir a su casa.

Entonces el niño y yo nos miramos el uno al otro y le dije adiós mi amigo de grandes hojas, él gritó y dijo: “ajá, que chistoso”, yo oré a Dios y le di gracias a Dios… lo quiero volver a ver.”

…………

Este hombre de 45 años, que está jugando con unos niños, y de pronto un juego tan sencillo de estar arrojándose hojas de árbol caído unos a otros, lo interpreta como si fuera una cuestión de intimidad o de que hubiera una atracción entre el niño y el adulto.

(Doctor Octavio Maldonado)


Todos estos fragmentos están basados en la experiencia personal de las víctimas/pederasta. Son sólo fragmentos que he podido encontrar, también hay vídeos, pero creo que con esta pequeña muestra y con la que podéis ver en las fuentes que voy a citar os haréis una idea y una pequeña muestra. Hay más datos y testimonios, pero repito, sólo he cogido una ligera muestra para poner un ejemplo del sufrimiento que pasan estas personas. Os recomiendo que os paséis por los enlcaes de donde he sacado los textos si estáis interesados en obtener más datos.

Desde aquí reitero mi mensaje, a todos aquellos implicados en esta práctica, espero y deseo que se arrepientan y sigan los pertinentes pasos, a aquellos que lo consideran una práctica normal espero que por lo menos esto les remueva algo la conciencia, en caso contrario deseo que el sufrimiento que hacen padecer a la larga a sus víctimas caiga sobre su conciencia el resto de su vida, no quiero venganza ni les deseo un mal, sólo espero que algún día, ya sea a tiempo o demasiado tarde, estos hechos caigan sobre su conciencia.

Fuentes de los Testimonios y textos:

http://migueladame.blogspot.com/
http://taleshistorias.blogspot.com/
http://es.wikipedia.org/wiki/Abuso_sexual_infantil