Las Drogas y los Jóvenes : Krokodil, la nueva droga surgida en Rusia

 
No es agradable hablar de temas como del que hoy nos ocupa. Las drogas quizá sea uno de los temas más conflictivos en nuestra sociedad actual, y uno de los que más sensibilidades levanta. Ya no sólo por la diversidad de debates que pueda originar -legalización o prohibición, similitudes con el consumo de alcohol y tabaco-, sino por lo cerca que puede llegar a estar esta realidad de nosotros. Las drogas son ya una realidad prácticamente cotidiana, quien más o quien menos conocerá a personas que se hayan visto arratradas a esa espiral de autodestrucción física y psicológica que comienza a darse con la adicción a una determinada sustancia. No podemos obviar su evidente impacto en todos los ámbitos sociales, no sólo en los mal llamados marginales -drogodependientes, personas sin recursos-, sino también -y quizá esto sea lo más alarmante- en los jóvenes de a pie.
 
Los jóvenes son el grupo social más susceptible al consumo de drogas, y esto es algo que debería preocuparnos. Está claro que la mera prohibición de las sustancias consideradas como dañinas no es suficiente, y que por mucha labor de concienciación que se lleve a cabo, el consumo entre jóvenes sigue estando ahí. Y lo más preocupante de este asunto es la normalidad con la que los jóvenes ven las drogas. Éstas ya no son percibidas como un elemento peligroso al cual no acercarse, sino como una opción tentadora, un instrumento de diversión y evasión a través del cual saciar ese peligrosísimo sentimiento de rebeldía e independencia que todos hemos experimentado alguna vez, pero con todas las consecuencias que acarrera el consumo de ciertas sustancias. 
 
 
 
Es por ello por lo que se antoja necesario un cambio de rumbo en las campañas antidroga, un giro radical en cuanto a cómo debe ser educada la juventud en relación a las drogas. En mi humilde opinión,  el manido argumento de << Hijo, tú no te drogues, que eso está muy mal y puede dañar tu salud >> está ya obsoleto, pese a ser cierto. Las campañas de sensibilización de las drogas no funcionan, porque a estas alturas decir que las drogas existen y que están al alcance de cualquiera es un argumento tan convincente como los consejos de Pocoyo a un adulto. Tan poco surte efecto esas campañas que tratan de avisarnos sobre el peligro de las drogas, esas campañas que se lanzan con anuncios que parecen películas, con carteles que parecen propaganda de una ficción que vemos muy remota.
 
Todas esas campañas de sensibilización ya no sirven, porque los jóvenes ven las drogas como algo normal.  Nos hemos criado en una generación donde la violencia, la muertes, las drogas y otros comportamientos son vistas como algo cotidiano. La juventud se muestra indiferente ante asuntos que en la realidad son bastante graves. Muchos apuntarán a que la causa de esta insensibilidad juvenil proviene de la televisión, el cine y los videojuegos, y puede que en parte sea así, pero en otra gran parte no es culpa suya. Los videojuegos y el Cine, como formas de entender el arte que son, no son los únicos responsables.  A todos aquellos que se llevan las manos a la cabeza cuando un joven disfruta al ver una película donde mueren personas o al matar enemigos en un videojuego habría que recordarles que gran parte de los jóvenes que ven esto no son los mismos que posteriormente se dedican a matar, asesinar o recrearse en la torutra de otros seres vivos.
 
Primero, porque el verdadero cinéfilo y videojugador sabe que lo que ve es pura ficción, y que todo eso trasladado a la vida real sería una auténtica barbarie. Segundo, porque muchos de esos contenidos educan de forma más profunda a la juventud que mil campañas o consejos tópicos -películas como Johny cogió su fusil, Senderos de Gloria ,Platoon o Requiem por un Sueño,  con su realismo puro y duro nos estremecen  hasta tal punto que lo último en lo que pensamos es en liarnos a tiros con el primero que pase. Y tercero, porque el cine y los videojuegos forman parte de la educación que un padre debe dar a su hijo. Son los padres los que deben mostrar a su hijo las cosas tal y como son, los que deben controlar qué contenidos quieren que vean sus hijos -y para ello existen sistemas de calificación y métodos de control parental en consolas y televisores, que muchos fanáticos suelen obviar-.
 
 
 
 
Pero me estoy apartando del tema, tan sólo quería dejar claro que la insensibilidad que presentan los jóvenes ante situaciones tan graves debería empezar a preocuparnos. Pero, si estas campañas no funcionan, ¿a qué deberíamos recurrir?. Siempre bajo mi humilde punto de vista, es necesario mostar a los jóvenes la más cruda y dura realidad. Las campañas que nos muestran son percibidas como algo ficticio y televisivo, y parece ser que muchos sólo reaccionan cuando lo tienen delante. Mi experiencia -como joven entre jóvenes que soy- es que cuanto más real presentes algo, más lo sienten. Es necesario mostrar la realidad sin cortes, tal cual es. Sin anuncios que muestren a una pobre chica adicta desde meses pero con un rostro de extrema pulcritud y belleza. Sin carteles artísticos que sólo muestren una estadística, sin conferencias presentadas por voluntarios y gente que se sacrifica por ayudar a otros pero que sólo pueden hablar, y no mostrar los efectos -he hablado con algunos de estos voluntarios que realizan charlas, y creen que mostrar imágenes de la realidad apoyarían mucho más sus comentarios-.
 
Obviamente, no hablo de educar de este modo desde la más tierna infancia, ni de crear traumas a niños pequeños que apenas sabrán de lo que estoy hablando. Estas campañas deben ir dirigidas a los adolescentes, a todos esos que se muestran insensibles, a todos esos que dicen en medio de una conferencia << Vaya mierda, esto ya lo sé yo sin que nadie me tenga que decir nada >>, << Digan lo que me digan yo seguiré fumándome (bebiendo….) lo que me salga de los …. (gónadas) >>. La realidad no debe ser sesgada ni censurada, la realidad es el espejo donde todos debemos mirarnos y donde todos debemos aprender a reconocer nuestros males como seres humanos e intentar enmedarlos.
 
 
 
Leches, que gran metáfora, qué gran diseño, pero ¿de verdad a alguien le impacta esto?
 
 
Con todos mis respetos a esa gran asociación que es el PNSD y sus diseñadores, pero ¿alguien se queda mirando estos carteles en la calle? 
 
 
Pero seguir comentando este tema daría lugar a una larga disertación escrita. Tan sólo quería dar un toque de atención sobre este tema que en mi opinión resulta cada día más preocupante. Y un último comentario, por mucho que podamos debatir sobre ciertas sustancias, su uso y su legalización ; estaréis conmigo en que existen otras tantas sustancias no naturales que deberían desaparecer de este mundo, y como ejemplo la droga de la que voy a hablar a continuación: el Krokodil.
 
 
 
¿Mi consejo? No caer nunca en ella, ni por probar ni demas bobadas.
 
 
 ¿Qué es el Kokodril?
 
El kokodril es una nueva droga surgida recientemente en Rusia, y que se ha expandido rápidamente por todo el país. Actualmente, se afirma que entre el 10-15% de los drogadictos de dicho país son adictos al kokodril. Sin embargo, esta cifra puede aumentar ostensiblemente, ya que su parecido con la heroína y su asequible precio -una dosis de heroína ronda los 40 dólares, mientras que una de krokodil, 4 dólares- la convierten en una sustancia de gran riesgo.
 
 
¿De qué está hecho el Krokodil?
 
El kokodril se compone -cito literalmente- de “ codeína, mezclado con gasolina, thinner, ácido clorhídrico, yodo y fósforo rojo. Los usuarios suelen morir dentro de los 3 años, pero no antes que su carne se pudra ” . Cabe destacar. que el efecto producido por esta droga es superior al de la heroína, y que provoca gangrenas en las zonas afectadas.
 
 
¿Qué efectos produce?
 
Cuando el kokodril es administrado, en  la zona de la piel donde la droga haya sido administrada comienza a aparecer escamas. Dichas escamas irán extendiéndose, y posteriormente, la droga comenzará a carcomer todos los tejidos (carne e incluso músculo) dejando el hueso al descubierto. Además, mientras los efectos de la heroína se prolongan unas cuantas horas, el krokodil actúa durante “sólo” 90 minutos o dos horas como máximo. He aquí el testimonio de alguien que ha estado en contacto con la droga:
“Si le fallas a la vena te sale un absceso inmediatamente”, dice Sasha, quien ha dejado de inyectarse, no así su amiga, cuya situación describe: “No quiere ir al hospital, solo se inyecta. Su piel se está desmoronando y casi no se puede mover”
 
 
Repercusiones del Kokodril sobre la persona
 
Como ya hemos dicho antes, el kokodril escama la piel y posteriormente, comienza a eliminarla afectando incluso al tejido muscular. A continuación adjunto un par de vídeos donde se puede ver los efectos de esta droga.
 
FUENTE (Contiene una imagen del efecto de la droga)  
 
 
¡¡ AVISO AL LECTOR !!
 
Los siguientes vídeos contienen escenas de cierto impacto y crudeza, pues son afectados reales por dicha droga, y los efectos 
son más que visibles. Ver bajo su propia responsabilidad
 
 
 
 
 
 
MÁS INFORMACIÓN