Muñequitos y pataditas (que trata sobre cierto punto de vista sobre algo realmente importante: videojuegos y cine)

Lo traslado desde mi blog personal, por tratar en cierto modo de forma transversal el tema de los videojuegos.

¡Esto es una vergüenza (una vergüensa, que diría la Lola)!

Confiesoque esta reflexión es más propia de paseo vespertino bolsa pipas enmano que no de la seriedad tan propia de mi blog, pero no pordesubicada le voy a quitar importancia. Y es que hay cosas que a unhombre no se le pueden decir. Aunque vengan sin malicia ninguna. Ypunto.

Lo hablaba hace unos días con mi compañero de fatigas ypartenaire tenístico Manel, a raíz de un comentario de LMG mientrasestaba yo aniquilando cantidades ingentes de monstruos de la laguna,decenas murciélagos de esporas, temibles ogros de dos cabezas y vilesdruidas del clan de los Darkfen… al tiempo que combatía ferozmentecontra los loladines de la Alianza, los clásicos hunters legolases dela tierra de los elfos nocturnos y algún que otro pérfido pícaro gnomo.Me habían encargado importantes misiones, que consistían en obtenerunas muestras de hongos brillantes como linternas, eliminar alcabecilla de un grupo hostil de alimañas que acechaba al pueblo vecinoe investigar el porqué de los cambios en la alimentación de la faunalocal. Casi nada, vamos. Yo, un mago muerto viviente honrado ytrabajador, compartía viaje con un chamán troll que conocí en otrocontinente y nos abríamos paso entre las hordas enemigas dejando atrásun paisaje espectacular de destrucción masiva. Éramos los putos amos.

Yen mitad de este escenario que debería quitar el hipo incluso alguerrero más entrenado, recibo un toque en el hombro y una mirada porencima del mismo, al tiempo que se oye: "Ah, que estás con lo de tusmuñequitos, ¿no?"

Auch.

Iba sin maldad, pero duele. Lo de"los muñequitos" duele. La cara que ponía Manel cuando se lo contabaera la de la empatía masculina cuando reflejan el dolor de un golpedonde el vientre pierde su nombre.

Es complicado explicar que lamás épica de las batallas de la Alianza contra la Horda, que manejar atu escuadrón de élite por los escenarios de México mientras las balassilban por encima de tu cabeza, que controlar como el ninja RyuHayabusa despedaza centenares de enemigos con la True Dragon Sword, quedriblar las explosiones de los morteros mientras intentas colocarle unexplosivo al Panzer IV alemán que mantiene en vilo a tu unidad, queconducir tu Mercedes CLK – GTR en una carrera urbana ilegal a más de300 kilómetros por hora… que todo eso, es algo más que "losmuñequitos"… es complicado de explicar xD Seguro que Juan, mi amigogallego favorito, también ha lidiado con el mismo toro.

Si esque por ese motivo las mujeres nunca han levantado su espada imaginariahacia el cielo, posadas en el montículo de arena también conocido comoel Castillo de GreySkull y gritado en voz alta; "Yooooooooooootengoooooooooo el podeeeeeeeeeeeeeeeeer!!!!"

Los muñequitos. Cagüen la mar. Los muñequititipititos. ¬¬’U.

Pueseso no es todo. Hoy he tenido que escucharme algo similar, como en unsolo comentario se intentaba derrumbar al más grande de todos lostiempos, al actor que ha cambiado la concepción del cine moderno sin elque el mundo del celuloide, HOY, no sería el mismo. Un trabajador de lapantalla, un atleta sin igual, un MAESTRO como los de antes, unaauténtica LEYENDA viva. Que enseña. Que aprende. Que comparte. Que estodo y nada. El ying y el yang. Del que tengo toda la colección deobras de arte que ha dejado en forma de memorandos – y DVDs – para laposteridad.

Evidentemente y como los que verdaderamente poseéis conocimiento habréis adivinado, hablo de Jackie Chan.

Pues hoy, en palabras de LMG, se ha resumido toda esa esencia de sabiduría en una simple frase corta: "el de las pataditas".

Oh, Dios. Ayúdame, por favor.

 

La pesadilla de Ícaro (que trata sobre el accidente de Spanair en la T4 de Barajas)

Hoy tenía pensado escribir sobre otra cosa, importante para misintereses y que trata acerca de mi escasa capacidad autocrítica,motivada seguramente por haber pasado demasiado tiempo solo. Es algo alo que le tengo que dar algunas vueltas y que seguramente traeráconsecuencias. Pero eso será otro día.

Ayer saltaba la noticia -me llamaba mi padre al respecto – sobre el accidente sufrido por elavión de Spanair en la pista de la T4 de Barajas. Naturalmente la cifrade muertos fue creciendo a lo largo de las horas hasta estabilizarse en153 fallecidos y 19 heridos de distinta consideración, la mayoría depronóstico muy grave, grave o reservado. La más leve tiene una fracturaabierta de una pierna. Por lo visto, el reactor izquierdo de laaeronave prendió en llamas al despegar tras explosionar, precipitandode nuevo el aparato al suelo. En teoría, cuando el avión ya ha iniciadoel despegue, con la fuerza de un solo motor es capaz de despegarigualmente y permitir un aterrizaje de emergencia; eso significa que laexplosión tuvo que ser lo suficientemente fuerte como para descompensarel avión y / o averiar los sistemas de control y de seguridad queevitaron poder controlarlo de nuevo para volver al aeropuerto.

Apartede la pena y lástima que todo ser humano pueda sentir eventualmente porlas víctimas y que se muestran en todos los comentarios de las noticiasen los periódicos (una pena y lástima un pelín mediatizadas, pocasveces la sentimos por los accidentes de tráfico que cada fin de semanasalen en las noticias) hay un tema subyacente: la fragilidad del hombrevolando. Me explico.

El ser humano es una especie arrasadora,devoradora insaciable y envidiosa. Y, además, muy capaz. Observa a lospeces y dice: ¡yo también quiero! Y para surcar los mares fabricabarcos, batiscafos y submarinos para ir por debajo de las aguas y sehace submarinista, con todo lo antinatural que eso resulta para elcuerpo (que cualquier submarinista os cuente lo que es la descompresióno la narcosis de nitrógeno). Después, observa las aves y dice: ¡yotambién quiero! Y para volar por los cielos fabrica aviones,helicópteros, planeadores y ala deltas y se lanza en paracaídas. Contodo lo antinatural que resulta eso para nuestro cuerpo, claramente.

Elhecho de que estadísticamente el avión sea el transporte más seguro sedebe a la misma consciencia que tiene el hombre de estar invadiendo unmedio, el aire, que no le es propio. Cada uno de los componentes que lointegran obedece a cientos o miles de horas de estudio. Desde losmismos materiales con los que se fabrica un avión hasta la aviónica, elconjunto de elementos electrónicos que hacen posible la navegación delaparato. Y todo por duplicado o triplicado, por si acaso. Y aún así,cuando hay un accidente, siempre es a gran escala. Eso sí, democrático:da igual que vayas en primera clase o en turista. Mueres igual.

Alfinal de estos días, tras el análisis por parte de los técnicos de lasllamadas "cajas negras" y de un montón de suposiciones previas, seencontrará una razón, causa o motivo por el que el accidente seprodujo. Seguramente las acciones de Spanair bajarán en picado y serecordará este día como una jornada negra en Barajas y para la aviaciónen general. Pero, desde otro punto de vista menos pragmático y quizáalgo poético, no debería tomarse como un fracaso.

Al contrario:no deja de ser un memorando – macabro – a la raza humana de la viejafábula mitológica de Ícaro, hijo del famoso arquitecto Dédalo, que alquerer imitar a los pájaros y deslumbrado por la belleza delfirmamento, acabó muriendo en el mar al derretirse sus alas.Evidentemente que el hombre puede y debe seguir surcando loshorizontes, pues tanto el avión ayer al despegar como la humanidad eneste momento evolutivo con respecto a la aviación han alcanzado ya elllamado "punto de no retorno", pero no debe sorprendernos que muy devez en cuando se nos recuerde nuestra propia fragilidad. Aquí en latierra como en los cielos.

Encargos vacacionales (que trata sobre videojuegos desde la playa, mayormente)

A pesar de que siempre hay algún listo que se cree que el resto del mundo no tiene vida social, hasta gente como un servidor ha podido cogerse un par de semanas de vacaciones desde semana santa del año pasado. Entre diversos asuntos personales y familiares, la verdad es que me he pasado demasiado tiempo encerrado en casa, en la oficina y en el hospital. En casa con más gusto que en el hospital, todo hay que decirlo.

Actualmente me encuentro en Almería pasando unos días excepcionalmente bien acompañado, aprovechando para descansar de todo y de casi todos. Me he traído deberes vacacionales, sin embargo, que nada tienen que ver con aquellos cuadernos Santillana (como decía mi amiga Anabel en su blog) que la mayoría – por la juventud que hay en MeriStation – no recordará. Uno de los dos textos de estas vacaciones ya está entregado, en referencia al impresiones del nuevo pseudo-clon de Heroes of Might & Magic y que se llama King’s Bounty. No está mal, habrá que ver qué ofrece el producto final. El segundo, aprovechando que llegan los juegos olímpicos, es untal Summer Athletics que estoy acabando de redactar el análisis y que mañana maquetaré. Es un título de esos de jugabilidad de la "vieja escuela" que sin embargo no me ha convencido en absoluto, por así decirlo. Digamos que es divertido durante muy poco rato, demasiado poco.

No tenía intención de jugar a nada en estas vacaciones – al contrario que mucha gente, todo hay que decirlo – y da rabia que si tienes que hacerlo sea a títulos como este con tantos otros como tengo pendientes: Ninja Gaiden 2, Devol May Cry 4, etc etc.

En fin, ¿tenéis vosotros encargos vacacionales?

Rainbow Six Vegas y los niveles de dificulatd (que trata sobre la dificultad en los videojuegos, brevemente)

Este fin de semana, antes de marchar de vacaciones, David y yo teníamos una cuenta pendiente desde hace ahora aproximadamente un año: Rainbow Six Vegas 2, caza del terrorista, dificultad realista. Estos shooters de tipo táctico (cada vez más shooters, cada vez menos tácticos) siempre me enganchan, tienen un no-se-qué.

Recuerdo perfectamente el primer Rainbow de nueva generación y era mucho más difícil que este. Las misiones de caza del terrorista en su máxima dificultad requerían repetirlas una y otra vez recordando en qué lugar estaban los enemigos – aunque de vez en cuando cambiaban su ubicación – y cómo debía encararse el combate.

Esto lleva al mismo discurso de siempre: de cómo ha cambiado la dificultad en los videojuegos. Hoy terminar uno resulta mucho más accesible que hace algunos años, en los que  sí era necesaria un poco de habilidad a los mandos para ver los títulos finales de crédito. Hoy nanay. Los dos últimos juegos que he terminado, además, no han ofrecido nada del otro jueves en este aspecto.

No es que sea un defensor a ultranza de los juegos frustrantemente imposibles pero la realidad es que la imaginación para complicar el progreso en un videojuego se ha limitado a lo siguiente: mayor cantidad de vida de los enemigos, mayor puntería a la hora de dispararte o más cantidad de daño que recibes por los mismos golpes. O tal vez menos tiempo para acabar una fase. Nada de actitudes más inteligentes o que te expriman más los sesos. Eso es ciertamente decepcionante.

Mientras estoy de vacaciones dudo que juegue a nada excepto a lo que tengo pendiente "de trabajo".

Irresponsabilidad parental (que trata sobre padres y videojuegos, una vez más, esta vez con Assassin’s Creed)

Hoy lo he visto de nuevo, no sabía qué cara poner. No es la primera vez que lo comento y seguramente tampoco la última. Todo el mundo creo que conoce el videojuego de Ubisoft "Assassin’s Creed". Juego polémico desde muchos frentes pero divertido en cualquier caso, con numerosas escenas de violencia generosa y explícita – aunque sin gore – que causan el deleite en nosotros, los jugadores "adultos". Está etiquetado con un +16 en PEGI.

Pues hoy lo he visto en manos de un niño de unos 8 años. El padre le ha preguntado cual quería y ha dicho que ese, el del asesino. El juego ha pasado por las manos de dos vendedores de la tienda especializada – chico y chica – y por las del padre antes de llegar a las del niño. Y nadie ha dicho nada. No he podido evitarlo y he advertido al padre de la forma más cortés que he podido del contenido del juego, muy de rebote y sin dar a entender que me estaba metiendo donde no me llaman (hábil en la mayoría de cosas no soy, pero en la argumentación me defiendo xD)… pero ni así. "Ya, bueno, es lo que tienen los niños que les gustan las cosas así, de matar".

De puta madre tío. Tú sabrás.

La lotería de la muerte (que trata sobre carteles y accidentes de tráfico)

Se me ocurrió escribir esta entrada mientras conducía por la autopistay leía uno de esos carteles luminosos que ponen mensajes del estilo"coche averiado" o semejantes. Hace algún tiempo hicieron una pruebapiloto con otro tipo de contenidos y la verdad es que caló, con lo queahora están repitiendo. El mensaje consiste en indicar en variosidiomas el número de muertos y heridos graves por accidente de tráficoen Catalunya hasta el momento.

Por ejemplo, el lunes se leía:"En Catalunya, 175 muertos y 730 graves". El martes la cifra cambió a178 muertos; el miércoles era de 179 y hoy, al venir, era de 183.Aunque es cierto que en verano aumenta el riesgo de accidentes porquetambién aumenta el número de desplazamientos, todavía nos quedan unaoperación retorno de julio, una operación salida de agosto, otraoperación retorno de agosto, el puente del 11 se septiembre, el detodos los santos, la constitución y la purísima y por supuesto lasnavidades. Seguramente llegaremos a la cifra de un muerto al día, más omenos, y 5 heridos graves.

Eso significa que, a diario, lo mismoque toca el cupón de la ONCE hay una persona que muere en la carreteray 5 que quedan malheridas. O sea, una família rota por el dolor y porlo menos unas pocas con algo más que un gran susto. En ocasiones pordespistes, por imprudencias o, en cambio, por estar en el lugarincorrecto en el momento equivocado. Todos los días, sin excepción, enCatalunya. Extrapolado a la totalidad de España, pues mucho peor.

Cadadía que sales a la carretera, juegas a la ruleta. Todos los conocidosque uno tiene y que se dirigen al trabajo, al gimnasio, al club, defiesta… todos juegan, sin saberlo, a esta lotería de la muerte. Unalotería que, muy al contrario que muchas otras, siempre toca.

Deberes de un pR0

Hay cosas que un pR0 nunca debe tener pendiente. Este viernes está previsto solventar algunas de ellas.

Por ejemplo, es indigno que Rainbow Six Vegas 2 en su modo de juego "Caza del terrorista" no figure como terminado en su dificultad realista, que es a la que se debe jugar.

He bajado el pack de mapas de Army of Two, con lo que Dalton debe caer en menos de 40 segundos (impossible con el tonto de la IA por compañero) y las dos últimas misiones deben hacerse en profesional. Y de paso, molaría que el otro personaje matara a alguien de vez en cuando, que en una misión acabamos con 92 – 10 de muertes.

Por lo menos el otro miembro de la facción pR0 ya ha vuelto de vacaciones – con lo difícil que es encontrar un BUEN jugador hoy en día – y cuento con un KsK para poner las cosas en su sitio en los juegos arriba mencionados. No hay nada que se nos resista. Y punto.

Kudos por Devil May Cry 4

Acabo de comprobar en mi lista de amigos que AdriVilla tiene Devil May Cry 4 con 1000 puntos. Eso significa que por lo menos se ha pasado el juego 6 veces y obteniendo la máxima calificación en todas las misiones.

Si eso está conseguido legítimamente (y espero que sí o le quito de mi lista de amigos rápidamente xD) hay que darle kudos. Supongo que Devil May Cry 4 conserva un nivel de dificultad parecido a entregas anteriores, con lo que sobreentiendo que estamos hablando de un jugador muy hábil. Como de estos cada día abundan menos, hay que felicitarle.

Y Dios bajó de los cielos y le dijo a Motenai: "Felicitarás a AdriVilla por sus extraordinarias habilidades a los mandos con DMC4". Y Motenai felicitó a AdriVilla y todos se regocijaron.

Army of Two (que trata sobre el juego de EA)

Actualmente me encuentro disfrutando de uno de esos títulos que me encantan. Puede que no aporten nada realmente fresco ni sean la panacea en ninguno de los sentidos, pero se dejan dsifrutar.

Desde la época de Double Dragon – y ya han pasado algunos años – siempre me han chiflado los juegos que te permiten confrontarlos en cooperativo. Normalmente me acompaña alguno de mis dos grandes partenaires: KsK_Konde, todo un KSK y eso ya habla por sí solo, o Vander, un pR0 al igual que yo. Juntos hemos conseguido salvar los mayores retos que nos ha puesto por delante un videojuego y, muy importante, con Vander como pareja jamás hemos sido vencidos por ningún equipo que nos haya retado. Oportunidades ha habido, obviamente, y siempre mantenemos la puerta abierta a aquellos que se atrevan a lanzar el guante al suelo. Porque morderán el polvo como los demás.

Army of Two está pensado precisamente para eso, para disputarse en cooperativo. Jugarlo solo tiene menos encanto, como también hacerlo con alguien al que no conoces de nada a través de internet, aunque eso también tiene su punto. Estoy al borde de terminarlo en el máximo nivel de dificultad que me permite al empezar y, cuando acabe, lo pondré al tope a ver qué tiene que ofrecerme de bueno.

Si alguien se anima a ser mi pareja, ya sabe donde encontrarme.

Risto, que te den! (que trata sobre OT y el «todo vale» televisivo, presentadores populistas y demás)

Ayer, afortunadamente parece que por última vez en unos meses,emitieron Operación Triunfo. La "gran final". Operación Triunfo es, enteoría, un concurso de intérpretes musicales en el que una serie deconcursantes compiten entre sí para averiguar, trámite nominaciones deljurado y tras el veredicto de la audiencia, quien es el mejor de todosellos. Durante un número determinado de días, los componentes delelenco conviven en una academia creada para tal ocasión donde recibenformación a todos los niveles: musical, técnica, física, coreográfica,teatral…

El programa, convertido por Telecinco en unpseudo-reality con los que ya tiene experiencia, lo conduce JesúsVázquez, destacado icono del movimiento de liberación homosexual (porlo que ha recibido grandes e importantes premios) y ex-presentador deltambién magazine musical "La quinta marcha".

Semana a semana,gala tras gala, los aprendices de cantante han ido interpretando unaserie de temas a veces por imposición de la propia dirección delconcurso y otras por selección propia. Tras terminar sus actuaciones,un jurado compuesto por 4 miembros (Javier Llano de Cadena Cien, NoemíGalera de Gestmusic, Cocó Comín y Risto Mejide) ejercía una valoraciónal principio vinculante y al final simbólica al respecto de lo que leshabía parecido el espectáculo. De ahí salían una serie de "nominados",cuatro por vez, de los cuales uno era salvado por los profesores y otropor los compañeros. El duelo final entre los dos restantes era decisiónsoberana de la audiencia.

Y hasta ahí acaba la teoría.

Trasseguir forzosamente el concurso todas estas semanas, poca de esa teoríase ajusta a la realidad de lo que se ha visto en pantalla. Para empezary desde luego lo más importante, a pesar de que a muchos se les llenala boca con la expresión de la "soberanía de la audiencia", la realidades que el ganador de esta edición ha sido la peor, con diferencia, detodos los intérpretes que llegaron no solamente a la final sino delelenco entero. Había un concursante muy destacado del resto, que haofrecido 16 temazos sin NINGÚN error en todas las semanas, que se haesforzado a tope y que ha interpretado sus canciones maravillosamenteque ayer quedó tercero. Pero incluso el que quedó segundo, el favoritode las niñas por su supuesta sensibilidad como intérprete y su calidadvocal (sans intention comique, o sea, SIC), era infinitamente superiora Virginia, a la postre ganadora del certamen.

Esta chica apunto estuvo de ser expulsada de la academia por el pobre espectáculo ylas constantes desafinadas vocales que exhibía en la gala, nominada veztras otra y salvada por la audiencia en repetidas ocasiones mientrasotros concursantes de indudable mayor talento iban cayendo eliminados.El hecho de que fuese ella la que ganara, desde mi punto de vista, yaquita el último resquicio de verosimilitud a OT, por mucho que ladecisión, por soberana, siga siendo legítima.

Curiosamente, estachica ha vivido una relación extraña con el personaje más popular y ala vez impopular y que, al final, se ha convertido en una importanteatracción del show: el publicista Risto Mejide. Risto, supongo que enun alarde de ironía, desarrolló una campaña de mercadotecnia alrededordel peor de los concursantes, tal vez como burla hacia al concurso, quea la postre le ha salido bien. Argumentó varias veces que "el karaokemás grande del mundo" era una farsa y, por ende, por qué no que ganarael peor de todos. Los tímidos aplausos ayer del público, el nuloentusiasmo por parte de los profesores de la academia y la frialdad conla que se tomaron la noticia el resto de compañeros de Virginia alescuchar su nombre como ganadora (por otro lado, una niña victimista einsoportable) ya dicen mucho de lo acorde que se encontraban con lacacareada soberanía de la audiencia.

Justo antes de abrir elsobre que la proclamaría como tal, pero, ese pedazo de presentadorarcoiris hizo una pausa para airear una nueva desavenencia entre élmismo y Risto Mejide. Risto, o el personaje que interpreta si es que esasí (cosa que todos dan por supuesto y yo, por lo menos, pongo enduda), se ha caracterizado por mantener unos modales impropios de ungalán de telenovela, al dirigirse demasiadas veces en tonos ycontenidos despectivos hacia todo lo que le rodeaba: concursantes,canciones e incluso el jurado mismo o el programa en sí. Nada estaba asalvo de sus comentarios, antaño con más gracia y miga que en estasúltimas entregas, que le han enfrentado con obviamente los principalesobjetos de sus críticas – esos magníficos ejemplos de la juventud másilustrada y modesta que son los concursantes – y que han dividido a losespectadores entre los que consideran que "se pasa" y, por otro lado,los que creen ver la verdad más pura y dura entre la paja de suverborrea.

Como decía, no son pocas las puyitas que JesúsVázquez, el presentador más populista de los últimos tiempos, le halanzado en directo y tampoco son escasas las veces que Risto se hadefendido. Pero ayer, nadie sabe el motivo, a la hora de entregar elveredicto que nombraba flamante y legítima vencedora a Virginia, Ristono estaba. Había dejado el micro y se había ido, según parece nadiesabe por qué o, por lo que me temo, nadie quiere decir el por qué. Enel chat, una de las chicas confirmó que ellos no sabían nada. Igual leentró descomposición intestinal y se estaba cagando por las patasabajo, igual se estaba muriendo su madre o igual, simplemente, quisoirse. Pero no estaba, ese es el caso.

En ese momento, cuando nopodía defenderse, valientemente salió el paladín a escena. El hombreque acapara portadas en los orgullosos desfiles por el madrileño barriode Chueca, aprovechó la ocasión brindada que había estado esperando ylo anunció, en un alarde de caballerosidad que le honra: "Lo voy adecir, escuchadme todos, que lo voy a decir! (mirando a cámara). Risto, que te den!",para luego añadir, ya de espaldas a ésta pero intercambiando cómplicesmiradas con los concursantes – especialmente con IvánSantosnosénisentarmeenunsillón, por algo será – que "después de tantatontería, anda hombre, que se vaya ya a…". Pobre Jesusín, cuánto ycuán duro ha tenido que aguantar este hombre que necesitaba, lonecesitaba de verdad, expresar ante millones de espectadores lo quelleva dentro y aprovechando que era la última gala y no habría opciónde réplica. Menos mal que rápidamente una de las concursantes,curiosamente la que interpretará el papel de María Magdalena en unmusical (papel que, dicen, lo debe llevar muy interiorizado porque lesale muy natural), le dio la razón al presentador acto seguido para queno se sintiera tan solo ante esta proclamación de tanta verdad junta ysentimientos encontrados. Si es que, en el fondo, es demasiado buenapersona.

La calidad humana del equipo OT al completo se observópoco después. Solamente Mónica Naranjo abrazaba a la victoriosa,mientras las caras de los otros concursantes (especialmente la delpatético-histriónico Iván Santos) eran un poema. Nadie fue afelicitarla, NADIE, contrariamente a lo que había ocurrido enanteriores ediciones. Los profesores tampoco. El jurado, con Ristoausente, tampoco. Plas plas y basta, que se note que gana y que unos laenvidiamos, a otros nos parece injusta la sobreanía audiencil y alresto nos jode. Qué majos y qué buen rollo. Paradigmático.

Estoycontentísimo por esta edición de OT no tanto por el concurso en sí, unamediocridad salvo honrosas excepciones, sino por el experimento socialque pudo verse ayer. Pudo apreciarse mucho la verdadera pasta de la queestán hechos todos sus integrantes, especialmente los colegas deVirginia que no tuvieron ni la más mínima muestra de compañerismo antelo que es una legitimisimísima victoria, que diría Papuchi Iglesias,por encima del resto. Sí, por encima tuyo, Iván Santos, y de tuqueridísimo Pablo. Ante esta grave muestra de falta de calidad humana,tantos de unos como de otros, solamente queda decirles una cosa:

Chicos, que os den!