Mis poemas cómicos (final): Manoli.

¡Bueno, pues aquí está! El último poema de profesores. Tiene el honor de finalizar este grupo la profesora de Biología, Manoli. Quizá no sea la última vez que os hable de ella…Antes de ir al grano, me gustaría agradecer a todos vosotros que me hayáis ido leyendo, tanto alguna que otra vez, como de cuando en cuando, como asiduamente. Y por supuesto, gracias a ti también, querido compañer@ de gamefilia.

Doy el verso por acabado,

comenta algo si te ha gustado.

¡Hasta pronto y muchas gracias! Smile  Y ahora, a otra cosa, mariposa..

Manoli,
la profesora de Biología.
Utiliza varios bolis
para las transparencias del día a día,

difíciles de entender,
por su confusa caligrafía,
porque, según ella:
“El ordenador no me lo haría.”

Única, inigualable e irrepetible,
desde luego Manoli lo es,
con frases tan poco predecibles
como esta misma: “Ale pues.”

Si preguntas afirmando
Manoli te atenderá con gusto,
y si encima has acertado,
te responderá: “Justo.”

Si explica una cosa
y no la entendemos bien,
nos dice, un tanto dudosa:
“No sé si me dejo entender”.

“A Dios le gustan los colores.”
“Somos polvo de estrellas.”
Nos cuenta frases a montones
con las que intenta hacernos mella.

Nos dice unos refranes
que provienen de su abuelo,
quien en sus días laborales
trabajaba mucho el huerto;

y para bien o para mal,
esos dichos se guardaron
tras un enorme cristal,
en el que allí se quedaron.

A veces nos cuenta
cosas disparatadas,
como mismamente ésta,
que tanto me impresionaba:

“En la cima del Everest
una playa antes había”.
“Manoli, ¿vos me diréis
de dónde sacaste esa teoría?”

Adora a la gente,
sobre todo a los niños,
y a los no tan peques,
pues nos llama “cariños”.

Inteligente profesora,
sabe impartir
clases de una hora
en las que te puedes divertir,

contándonos vivencias
que ha experimentado,
como las tenias,
que son unos gusanos

que sin dejar de comer
ni sacrificarte
no tardan en hacer
que adelgaces al instante.

O como la de Dolly,
oveja clonada,
que, según Manoli,
se murió en nada.

Nos cuenta, algo seria,
la creación de la insulina
a causa de una bacteria,
historia muy repetida

Y otra que relataba
que una bacteria comía
el petróleo que encontraba
y que en el mar se vertía.

Nos cuenta la razón
de por qué tenemos sed,
y aunque la repita un montón,
siempre como la primera vez.

Amante de las células
y todo lo relacionado
con los tejidos, la médula
y hasta los virus malvados.

Colgó emocionada
sus virus en un cuadro
y preguntó enfadada
quién los había tirado.

“Yo fui el causante”,
le dije, confesable,
y añadí al instante
“pero no el único culpable,

pues Jose Manuel Roca
en el crimen ayudó,
y su importancia no fue poca,
pues un trozo se cargó”.

Teorías que son
“de lógica aplastante”,
como su amor hacia Dios,
el ser más importante.

Y en sus controles
ten mucho cuidado,
pues si pocas cosas pones
no tendrás aprobado.

Y espero que lo que pongas
corresponda exactamente
a lo que en sus finas hojas
escribe en azul, rojo y verde.

Sus alumnas, todas ellas,
acabaron estudiando
muy parecidas carreras
(“pa” no estar sospechando).

Ahora le dan dinero,
y ropa, y mucho más;
hasta viajó al York Nuevo
porque una alumna la quiso invitar.

Durante el 75,
se ató una silla,
sin poder pegar brincos
y estudiando Zoología.

En un examen primordial
en el que tardó y sacó un 10,
tuvieron que preguntárselo oral
para que acabara de una vez.

Y así es Manoli,
la Madre Naturaleza,
que no se te acaben los bolis
y que la Biología no envejezca.

Mis poemas cómicos (recta final): Ana Molina.

Bueno, pues esto ya se está acabando y este es el penúltimo poema de profesores. En este caso, se trata de la profesora de Religión, Ana Molina, una "encantadora" mujer. ¡Que lo disfrutéis! 

Ana Molina,
profesora de Religión,
y ahora de Matemáticas,
¡menuda conspiración!

Ricitos de oro
y gafas transparentes:
“En la clase todos
con la Biblia presente”.

Aparentemente buena,
al poner negativos
es amable y risueña,
pareciendo un ser maligno.

Va con su guitarra
enseñándonos canciones,
y aunque sean raras
las cantan nuestras voces.

3 cm por la izquierda,
2 cm por abajo,
si el margen no respetas
la nota cae en picado.

En Religión, la Biblia
de memoria nos aprendemos,
pues de muchas citas
resúmenes hacemos.

Una hora a la semana
tenemos que soportar
a la Molina, sin ganas,
con sus Bodas de Caná.

En Mates, 4 horas da,
pero no son suficientes;
añade 2 horas más
por ser una incompetente.

Si sales a la pizarra
a corregir un ejercicio,
no durarás nada,
te mandará a tu sitio

diciendo, como pretexto,
lo que suele exponer:
“Mira, es que el método
no lo has hecho bien”.

Y a la hora de corregir,
mira a la pantalla,
o sea, quiero decir,
que no usa la pizarra,

salvo en ocasiones,
pero muy reducidas,
para borrar lo que pones
y escribir “Pruebecillas”.

Enchufada por La Jefa,
te queremos desterrar,
que el verdadero profe venga,
el que es llamado Juan.

Nota: La Jefa = Manoli (próximamente).

Mis poemas cómicos: Juan.

Buenaaas. Pues ya falta menos para que os deje de dar la vara con los poemitas "profesorales " jeje. Despúes haré algo un poco distinto a esto..Bien, hoy tiene el honor el profesor de las mateburras, Juan. ¡Espero que os guste!

Juan,
el de Matemáticas;
las clases que él da
resultan ser muy prácticas.

Aunque aparentemente
es alguien normal,
bien sabe toda la gente
de su particularidad.

Con AVP
empezó la cosa ,
¿quieres más saber?
lee esto (aunque no es prosa):

hombre que nunca
ha escrito en su vida
palabra alguna
con todas sus sílabas.

Abrevia palabras,
siglas, oraciones,
también sintagmas
y hasta abreviaciones,

pues en lím.
la “m” sustituyó
por una raya (sí)
y a todos nos sorprendió.

Se ríe en ocasiones
al dar con el resultado,
y expresa sus emociones
sin nada de reparo.

A veces se emociona
y escribe rápidamente;
este “turbo” ocasiona
que se ría la gente.

Las caras que pone
son todo un poema,
entre alegre, de reproche
y preocupado alterna.

En los exámenes diferencia
entre 8,5 y 10
con ejercicios de inteligencia
que no damos ni una vez.

Sin embargo, buen profesor
de mentalidad estricta
pero amable que (sí señor)
hasta los resueltos explica.

Acostumbra a llevar bata,
se ha puesto a la moda,
como Miguel, que la llevaba,
aunque no la usan ahora.

Límites, gráficas,
polinomios y demás,
nos dice unas tácticas
que el libro nunca da.

Nota, recuerda,
zoom!! y abreviación,
Juan nos enseña
con mucha pasión.

“Las Mates son bellas,
perfectas, sublimes,
si aprendéis a quererlas
seréis invencibles”.

Y así es Juan,
un buen profesor
de humor irracional
y de Mates amador.

Mis poemas cómicos: Pablo.

¿Qué tal, compañeros? Bien, quizá me esté poniendo un poquito pesado con tanto poema de profe desconocido, pero tranquilos, sólo quedan tres más aparte de este jeje. Hoy está con nosotros el del profe de Lengua. Espero (que) sea de vuestro agrado. ¡Saluditos desde la taberna de Mou!

Pablo,
el profe de Lengua,
hombre literario
que mucho nos enseña.

Aunque de buen rollo,
todo el mundo sabe
que dijo: “¡Mierda, los folios!”
en el primer examen.

Se queja a menudo
de nuestro bajo nivel
de lectura en alguno
de los libros que, según él

son obras maestras,
para tener en casa,
por lo que argumenta:
“¡No leéis nada!”.

Garcilaso de la Vega,
Arcipreste y compañía
dan dolores de cabeza
por ser tanta teoría.

Oraciones simples,
oraciones subordinadas,
son (si se me permite)
un poco complicadas,

y más cuando pone
estrofas de poemas
o extensas oraciones
de los años ocheinta.

Y ahora, publicidad,
que es lo que toca,
un anuncio y otro más,
como el de Coca-Cola,

el aire acondicionado
y pantalones vaqueros,
muy mal intencionados
y un tanto groseros.

Y así es nuestro Pablo,
profesor de Lengua,
para el siguiente año
esperemos que vuelva.

Mis poemas cómicos: Miguel Marco.

¡Hola, gamefilianos! Siguiendo con los poemas de los profesores, aquí os traigo el de Miguel Marco, el profe de Química. ¡Espero que os guste! 

Miguel Marco,
simpático profesor.
Llevaba una bata blanca
y un boli de cada color.

Ahora viste pantalones
y zapatos con cordón;
una camisa de cuadros
y científica preparación.

Llena la pizarra
de innumerables ecuaciones
que quieras o no quieras
te aprendes por cojones.

Si llega a ver la clase
un tanto desordenada,
Miguel suelta esta frase,
un poquito alocada:

»Por vuestra culpa el universo
se acabará un día antes»,
momento en el que yo pienso:
»Esa teoría, ¿de dónde la sacaste?».

»No se os ocurra utilizar el típex»,
nos dice el tito Miguel,
»Porque dentro una sustancia reside
por la que os contaminaréis».

»Dudas, preguntas»,
comenta al principio.
Una situación absurda,
porque yo, insisto,

»¿No sería mejor
exponerlas al final,
cuando se acabe la lección,
y muy confuso estarás?»

»Pues muy bien»,
nos cuenta Miguel,
»Habrá más de uno
y menos de cien».

Y nunca olvidaré
que en los controles fuertes
se podía leer bien,
y entre exclamaciones: »¡¡¡¡¡ SUERTE!!!!!»

Tiro parabólico,
tiro horizontal,
Miguel los explica
como si los supiéramos ya.

»Con y=0
calcula su velocidad inicial;
obtén x en función del tiempo
y el ángulo con el que se lanzará».

La BBC no funciona,
litio, bromo y demás.
No te lo tomes a broma
o química suspenderás.

Meta, piro, orto,
nitruro de plata.
En la clase a todos
la química nos mata.

»No os creáis nada
de lo que escriben los profesores
en esta verde pizarra.
Sean científicos, señores».

Le apasiona Francia
y los grandes ordenadores.
Y los mandos a distancia
que rebobinan en los televisores.

Y así es Miguel Marco,
químico profesor,
físico licenciado
que siempre un 10 sacó.

Mis poemas cómicos: Los animales del Bioparc.

¿Qué tal, amigos? Hoy os traigo un poema un tanto peculiar. Resulta que en 1º de Bachiller la profesora de Biología (que se llama Manoli) nos mandó hacer una exposición de algunos animales ante la clase, de uno en uno y todos vestiditos del animal que representáramos. Y bueno, se me pasó por la cabeza hacer un poema de ello (cómo no LMAO). Espero que os guste.

A Manoli se le ocurrió
una gran idea:
“Disfrazaos “tos”
del animal que se quiera

y exponedlos a clase
en primera persona
sin papeles que os bajen
bastante la nota.”

Dicho y hecho,
en Santísima Trinidad
llegaron al colegio
“los animales del Bioparc”.

Fueron 21
los diversos animales
que dijeron, una a uno
sus particularidades.

Andrés fue el chimpancé,
y vistió de negro,
lo explicó muy bien
haciéndolo muy ameno.

Lidia fue de pulpo,
y estaba enfadada,
pues en su conjunto
el rojo destacaba.

Quique fue de ballena
y a todos sorprendió
con el móvil (ay, qué idea)
creando ambientación.

Jose Manuel Gutiérrez
expuso el caballo,
y consiguió que la gente
pasara un buen rato.

Bea Marín,
disfrazada de tigresa,
explicó “un pelín”
lo que al tigre le interesa.

Yo, el poeta,
me vestí de tiburón,
tenía muchas aletas
y parecía Robocop.

Ana, de golondrina,
llamó la atención
porque iba vien vestida
para la ocasión.

María, con un gorro
procedente de la ducha
demostró tener buen coco
para hablar de la medusa.

Natalia fue de avestruz,
y trajo una cartel
asegurándose de que tú
y todos lo pudieran ver.

De águila fue Alba,
y con un pico gracioso
explicó que sus alas
son un signo valeroso.

Carlos Castera
fue de caracol,
con móviles antenas
y un gran caparazón.

Dani explicó
la estrella de mar con ganas,
y a la cámara no miró,
pues se tuvo que poner de espaldas.

Alexandra fue de araña,
con patas de color negro,
y con unas cuantas palmadas
reconocimos su gran empeño.

Elvira fue de rana,
con un disfraz verde,
le puso tantas ganas
que se llevó (al menos) un 9.

Nerea fue de abeja
y cantó la canción
de Malla (que era ella),
pues Manoli le obligó.

Jose Jara, de lombriz,
se metió en un “saco”
e hizo a varios reír,
pues quedó casi tapadao.

Jose Manuel Roca
escondió recetas
en su disfraz de ostra,
que parecía una oveja.

Víctor de tortuga fue
y causó mucho furor
contando al atardecer
los misterios del caparazón.

Bea Mansilla, de mariposa,
llevó un disfraz
que parecía el de la prota
de “Por siempre jamás”.

Marta, de oso panda,
con su peluche explicó
que la gente mala los mata,
con eso nos conmovió.

Josevi, sin su mochila,
explicó que en el Nilo
abundan los Godzillas,
quiero decir, los cocodrilos.

Y Manoli, al final,
el examen canceló
del día no sé cuál,
y por esto lo reemplazó,

llevándose un aplauso
que el día le alegró,
voy a acabar (que me canso)
y se cansa el lector.

Y aquí termina el poema
de los animales del Bioparc
que se reunieron a duras penas
en la clase de 1º A.

(De Bachiller, claro está).