índice de entradas: humor

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

El insulto fácil

 

Advertencia: este artículo tiene mucho de eso que los dorsos de los juegos gustan llamar “lenguaje soez”. Mantener fuera del alcance de los niños.

 

 

Hijoputa. Cabrón. Memo. Tonto. Nene (huy el “nene” qué rabiame daba cuando me lo decían las pijas). Insultar está de moda. Lejos quedan yaesas “palabritas” conservadoras propias de una Rotenmeyer como “jopetas”, “hayque fastidiarse”, “jobar” (¿jobar? Joder..), “jolines”, etc. Vale sí, es unamoda que lleva ya bastante tiempo, pero sigue quedando guay insultar. Por todo.Por lo que sea. ¿Que te entra hambre? “Joder me cago en la puta hostia quéhambre tengo”, y así le pegas un gusto al cuerpo.

 

Está científicamente demostrado que insultar es sano. Ayudaa liberar el estrés y desahogarse, y se liberan endorfinas y esas cosas delHipotálamo de Punset (abreviado como HP, igual que la primera palabra de estaentrada) que alivian y producen placer. Venga, pruébalo. ¿Tus padres te hanquitado el móvil? ¿Te ha dejado tu chico por otro chico? ¿Tu perro por otroamo? ¿Un profesor te ha suspendido descaradamente un examen sin ningún motivoaparente y justificable (aparte de que lo entregaste en blanco)? Piensa en lapersona que más odias y repite conmigo en voz alta: ¡¡Hijo de PUTA!! ¡¡CabRÓN!!Ahí, con énfasis. Ya verás qué bien te quedas. ¿A que sí? Es mejor que romperun plato (a posta, se entiende). Uno se queda muy a gusto cuando sueltaimproperios de estos. Uno no conoce lo que es la liberación y expresión librehasta que insulta porque sí y en voz alta. Uno acabó enganchándose a ello. 

 

 

 

Uno no puede dejar deinsultarle, señor. Gilipollas, señor. 

 

 

 

Es algo que está a punto de convertirse en género o recursoliterario. Existe el insulto refinado, elegante, sofisticado, como también elpremeditado, de sopetón, a lo bestia, el gratuito, “beacuse yes”, etc. ¡Quésería de los monologuistas sin él! Es una salida de emergencia a una historiaaburrida con intención de hacer reír. En las universidades se tendría que dar“Historia del Insulto”, apuesto a que no habría faltas de asistencia. Sirvepara todo, para cualquier situación:

¿Que se te caen las llaves? “¡Mierda!”

 

Dos amigos:

– Joder, ¡cuánto tiempo! ¿Dónde coño te habías metido? (O aqué coño le has estado metiendo).

– Pues nada, aquí, pasándolas putas con los exámenes (oexaminando a putas para pasar el rato).

– Bueno, pues mucha mierda, ¡hasta luego!

– ¡Adiós, puto!

 

¿Qué se te pierden las llaves?

“Joder me cago en la hostia DÓNDE COÑO ESTÁN MIS PUTAS LLAVES!!!

 

 

 

Ah joder, las tengo en la mano..”

 

 

 

Cuando somos pequeños impiden de todas las formas posiblesque lleguemos a oír y menos aún a usar estas benditas palabras. No tienesentido. Al final es como otras cosas, lo acabas cogiendo y te contagias deello al crecer, te lo acabas encontrando más pronto que tarde. Y cuando puedesutilizar esos vocablos que amplían tu vocabulario y por tanto tu cultura, tesientes libre…y empiezas a decirlos por cualquier cosa. Cuatro de cada dospalabras que decimos se convierten en palabrotas para desgracia e infortunio dela RAE.

 

En los libros de autoayuda que explican cómo cuidar de unrecién nacido y cómo estimularlo para que diga su primera palabra deberíarecomendarse que ésta fuera una malsonante. Ya verías qué pronto empezaría aparlotear, y al mismo tiempo lo acostumbras al futuro sonoramente soez que leespera, es un 2×1. 

 

 

 

– Venga, hijo, repiteconmigo: Mario es un puttóon, Mario putóon.

– Hmm….mammmónn 

– (….) Bueno va, lodoy por válido 

 

 

 

No se nos debe olvidar que este recurso maleducado no siemprepodremos utilizarlo de forma gratuita. Es deber del ser humano fomentar elrespeto entre nuestros prójimos. Con respeto llegamos todos a buen puerto. ¿Amí? A mí con respeto me puedes hasta insultar, fíjate.

 

Bueno, ya sabéis, a encabronar cojonudamente a la peña.Acabad la entrada y salid de vuestro cuarto (o donde sea que esté ubicada vuestra cueva) gritando gilipolleces maleducadas. Un saludo….

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

…mamones.