Al filo de la innovación

En estas últimas semanas he invertido mucho tiempo en reflexionar sobre esa dicotomía innovación-continuísmo. Gears of War 2 es un título colosal, el mejor exclusivo de esta campaña para Xbox 360. Y aunque Enrique García acabe plantándome granadas por la espalda, no cabe duda de su valor, diversión y longevidad. Representa lo que por definición es una secuela continuísta: más y mejor, pero lo mismo que habíamos visto antes al fin y al cabo. Tiempo atrás a esto se le llamaba expansión y salían muchas para PC. Ahora son diferentes capítulos de una trilogía. Son muy fáciles de puntuar, nadie desentona: sobresaliente seguro. Mirror’s Edge en cambio, abandera una tendencia diferente: la osadía de hacer algo rompedor. Un plataformas subjetivo, inmersivo, impactante, con un gran control. Algo corto y poco rejugable. Pero una experiencia como nunca antes había probado. Creo que la industria necesita que las primeras no asfixien a las segundas. Podemos disfrutar infinitamente con nuestra trilogía favorita, devorando todo lo que nos den, pero al mismo tiempo no debemos dar la espalda a aquello que hace que la industria no se estanque en lo conservador. Todos decimos que queremos cosas diferentes, que estamos cansados de que se reutilicen fórmulas, de que nos den todos los años lo mismo…. pero cuando se lanza un título de estas características, no sabemos reconocerlo. O peor, le plantamos un 7 y nos quedamos tan agusto.