Mi tiempo con Nintendo 64: reparando una injusticia.

Hace ya mucho, sí, cerca de 12 años, cuando un buen día 31 de diciembre de 1998 me fui en bus a adquirir una Nintendo 64. Hasta esa Navidad había "resistido" con mi Super Nintendo pero ya no pude aguantarme más, quería esa consola, quería esos Mario 64 y Lylat Wars (con su Rumble Pack), ya era hora de dar el salto.

Así lo hice y esa misma noche la estrené, bueno, me acompañaron por entonces mi hermano y mi prima que también tenían ganas de echarle el guante a a la consola. Flipamos, no podíamos creer lo que veíamos en pantalla. Mundos libres, casi infinitos, efectos deslumbrantes, gráficos tremendos y una jugabilidad a prueba de bombas. Por entonces Nintendo 64 me pareció la sustituta perfecta para la mítica SNES.

Sin embargo, tras unos años cierto fenómeno conocido como PlayStation penetró en mi vida. Sobretodo fue al ver como en la consola de Sony empezaban a desfilar cosas como Final Fantasy VIII, Metal Gear Solid o Gran Turismo 2. De pronto empecé a mirar mi Nintendo 64 como esperando que "respondiera" de alguna manera, a que me tranquilizase de que de una manera u otra tendría a mi alcance juegos parecidos. Pero no, no fue así y acabé hartándome. Decidí "ceder" a la presión PlayStation, comprarme una PSone y esos juegos que siempre hubiese querido en N64 pero que sólo estaban en la consola de Sony.

Y ahí empezó lo que tras varios años he considerado una cierta "injusticia", porque desde que me convertí en usuario de PSone renegué por completo de Nintendo 64. Vertí mierda e improperios y dejé darle su mérito. PlayStation me parecía el súmmum, la panacea, el no va más, pero cuando te ciegas no ves las cosas claras. No supe ver la de diversión, anécdotas y grandes juegos que me había dado Nintendo 64.

Sí, a raíz de que leí un post sobre un remake de Perfect Dark me dió por recordar mis momentos a los mandos de la consola de Nintendo. Y joe… Me entró la nostalgia. Recordé los piques a ISS’98, las partidazas a Super Smash Bros, los frenesís en Perfect Dark y Golden Eye, la tensión de las carreras de Super Mario Kart 64, los cabreos con los saltos de Castlevania 64 y la sensación de triunfo supremo al superar esa puñetera parte que se te resistía durante días, la grandiosidad, genialidad y divinidad de los Zelda Ocarina Of Time y Majora’s Mask, lo trepidante de Rogue Squadron y Lylat Wars, aparte de la diversión y pique que creaba Mario 64 para conseguir las 120 Estrellas.

Lo grande de muchos de estos juegos es que permitían 4 jugadores simultáneos, lo cual también trae recuerdos de cientos de anécdotas de los piques, cabreos, festejos, carcajadas y flipadas vividas con los amigotes que venían a jugar y que aún hoy día muchas de ellas son motivo de cometario y unas risas. El típico "¿te acuerdas de cuando en Perfect Dark sembramos es escenario de minas y cuando petaron eso pareció el coloso en llamas?",  "Menudo golazo te metí en ISS’98 desde casi el centro del campo llevando a Uzbekistan, jejejeje…", o "Glorioso cuando en Smash Bros llevando a Yoshi te cogi y te cagué en forma de huevo tirándote fuera del escenario. xD".

Cosas así, que no recuerdas con otras consolas posteriores me hacen pensar que en su día fui injusto con Nintendo 64. Me dio juegazos, buenos momentos en solitario y con mis amigos, y mucha diversión. Una consola así nunca podía ser "mala" como pude decir a veces. No, Nintendo 64 fue grande, quizás algo mal aprovechada…