Nos controlan

Quien más quien menos teme al "Gran Hermano" [no os perdáis el libro], el eterno miedo a que alguien nos controle permanentemente. Desde que las consolas son capaces de acceder a Internet esto es exactamente así. En efecto, nos controlan.

Obviamente no se violan las leyes de protección de datos, pero con cada sesión de juego online se recopila una cantidad de información valiosísima que las compañías ya están empezando a usar en su propio interés.

Ya sea en PlayStation Network o en Xbox Live, lo primero que saben es cuánto tiempo jugamos en total y con qué frecuencia. Además de saber cuánto invertimos en otras actividades, como escuchar música o ver películas.Pero estos datos pueden ser meramente estadísticos. Lo verdaderamente importante está por ver.

Cuando hablamos de un solo juego, pueden conocer de primera mano cosas como las siguientes:

  • ¿Se ha teminado el juego? Con ello pueden variar la longitud en horas de juego o la curva de dificultad en el próximo proyecto.
  • ¿Cuántos niveles ha jugado antes de abandonar el título? Ello da pie a entender lo que pasa en algunos juegos actuales, que las tres primeras misiones o niveles son de un diseño y detalle increíble y a partir de ahí la calidad baja en picado. Total ¿para qué? Si el 80%, por decir algo, de los jugadores no juegan más que a tres niveles, no vale la pena invertir tanto en el desarrollo de los siguientes, con lo que el presupuesto se puede reducir.
  • ¿Qué porcentaje de usuarios juega al modo multijugador y durante cuánto tiempo? Dependiendo de los datos conseguidos, se puede descartar o incluir un modo muy mejorado en el siguiente proyecto.
  • ¿A qué género dedican más tiempo? Si los de acción en primera pesona (FPS) son los más jugados, quien tenga los datos no tendrá duda de qué género será su próximo proyecto.

Y como estos ejemplos un largo etcétera de minuciosos detalles, si buscamos los logros o no, si jugamos con amigos con cuántos y si son chicos o chicas, etcétera. Una auténtica mina de oro de información a disposición de los que, con la nueva generación de consolas, nos controlan.

¿Y esto es bueno o malo? Pues como dice Pau Donés, depende. Se le puede dar un buen uso, como para ajustar la dificultad y el tiempo de juego, o un mal uso, si sólo se aprovecha para reducir costes y sacar productos que se ajusten a la media de lo que hace todo el mundo, con lo que tendríamos experiencias de intensidad desigual y decreciente.

Pesonalmente, me pone algo nervioso cuando entro a Xbox Live y veo que cualquiera puede saber las horas de juego y mis puntuaciones. Siento cierta vegüenza, como si alguien me espiara en la intimidad de mis partidas nocturnas.