Nuevo aeropuerto fantasma: Girona sin Ryanair

Hace ya días que leí a través de Menéamen este interesantísimo artículo de opinión de Costa Urola sobre aeropuertos en los que apenas hay vuelos o directamente no hay. Son cosas de esas que a uno no le entran en la cabeza y que ponen de relieve lo mal que va un país cuando quienes lo gestionan son políticos y no auténticos gestores con visión de futuro.


Esta imagen está a punto de convertirse en historia. Fuente: El Punt.cat

El aeropuerto de Girona Costa-Brava tiene pinta de seguir los mismos pasos que los de Huesca, Albacete o Salamanca. Es decir, convertirse en una obra faraónica sin sentido, vacía de contenido pero que significará, a pesar de ello, un importante coste de mantenimiento en personal que directamente es como decir que el dinero de nuestros impuestos se quemará alegremente.

Todo ello porque unos políticos, no importa el nombre o color, no están de acuerdo con lo que hicieron otros políticos, cuyo nombre o color tampoco interesa, y el acuerdo por el que Ryanair transformó no sólo el aeropuerto, si no todo el territorio que de una forma u otra se vió afectado por los vuelos de bajo coste, se ha ido al garete. Adiós a los 4,8 millones de viajeros anuales, adiós a la conexión con Madrid (¡con tres frecuencias diarias! ¡ni en el mejor de nuestros sueños!), adiós a hacer turismo por Europa y el norte de África a precios asequibles y sin tener que cruzar las rondas de Barcelona..

Así que tenemos un nuevo aeropuerto fantasma a la vista, el de Girona Costa-Brava. Para quien viene observando la evolución del mismo en los últimos 20 años y ha volado con todas las compañías que han conectado con Madrid, incluso con el bimotor de hélices de Air Nostrum, va a ser impactante ver los nuevos y gigantescos edificios de aparcamientos vacíos, la ampliación de la terminal huérfana de rosados ingleses… y sobre todo preguntándome de qué han servido los 36 millones de euros de nuestros impuestos que se han destinado a estas ampliaciones. Menudo despropósito.