Un largo abrazo.

Un largo paseo pedregoso de frases inacabadas, unas prohibidas miradas que se clavan en el alma, una lluvia de deseos enmudecen nuestros labios que sirven de barrera a nuestros pensamientos, todo desemboca en un largo abrazo, un desasosegante abrazo, interrumpido únicamente por mis fallidas intromisiones, pero da tiempo sin embargo a un extenso momento de silencio.

A piel descubierta las gotas nos bañan en tranquilidad, sus brazos alcanzan a agarrarme, yo solo observo una bandada de gaviotas que revolotean alteradas, y una de esas mencionadas gotas, una inerte pero inagotable gota, recorre majestuosamente un mechón de pelo enredado en mi mirada.

Su cuerpo vestido de poliéster nunca estuvo tan cerca de llegar junto mía, de apartar el velo que me protege para entonces conseguir un abrazo fundido de amor, y mientras solo puedo pensar en el tacto de su piel, en la jadeante e híper ventilada respiración de sus gemidos, resuenan como tambores de guerra en mi corazón, una palpitación nerviosa de intento en apariencia relajada.

A pesar de estar quietos, mas que eso permanecíamos fijos en nuestra porción temporal de cariño, el ambiente rezaba una proposición al movimiento salvaje, un ardiente y desenfrenado grito por un deseo carnal.

Se podía observar como el reflejo de una fantasía perdida en la imaginación, mas pena que gloria no todo termina con final deseado y entonces solo un simple distanciamiento nos volvió a la realidad, pero nunca nos llegamos a separar, y si añoro sin remedio una repetición inmediata me consuela un hecho innegable de obvia unión aferrada en nuestro corazón, por lo de ahora un simple hasta luego sirve como creencia personal.

Amor prohibido

El despertar de un día de invierno amenaza heladas, pero no en mi corazón que sigue corriendo con un latido a destiempo, recordando su primera mirada de inocencia, y es que ya a su lado ni mi amigo que me habla me distrae del dulce juego que se desata entre nuestras manos, ella parece también absorta por el cosquilleo de mi perverso dedo en su alterada piel. No es coincidencia que situaciones parecidas se han repetido a lo largo del tiempo, y a propósito de esta aclaración me vienen a la cabeza citar unos momentos dispersos de nuestra intimidad pública.

Un improvisado masaje surgió también irrumpiendo en una insípida conversación, despertaba un deseo carnal surcando su alborotado cabello y florecía una atracción invisible a ojos ajenos, sin embargo no suponía mas allá que el fervor ardiente de un deseo imposible.

Coincidíamos miradas fugaces y manteníamos una conversación reservada entre el bullicio del gentío, seguíamos conservando la compostura incluso en paseos lejos de miradas indiscretas, conocíamos el riesgo de nuestros actos y por lo tanto solo nos sentíamos liberados en la privacidad de una conversación de solo dos oyentes, una audiencia de asistencia obligada a la hora acordada.

En relación a la manera de coincidir en nuestras vidas solo decir que ella sugirió una intromisión sutil y casi imperceptible para dejar unas palabras que resuenan todavía en mi memoria.

Por casualidad y no por capricho nos conocimos, por casualidad no por insistencia nos enamoramos, y antes puedo decir tal vez que mas que casualidad fue coincidencia el compartir una semejanza singular, un afán de coexistencia mutua que sin ninguna duda conocíamos.

Veía una desesperación comprensible en sus ojos, me abraza fuerte sin dejarme escapar con una mirada cortada por la desesperación de su pensamiento utópico, estábamos indefinidamente separados a mas de dos centímetros entre nuestros labios, forzado por mi conciencia apartaba sin mas remedio, resignado aunque no triste por ello. Puede que no quiera mas que una relación especial, un platónico amor con el que conversar, aunque se que por su parte no es así, ansía con ganas pero sin prisa un alma afín.

Recurrió entonces sin mas remedio al amparo de mi persona, quizás me sobrevalora pero ahora ya no importa, puede que haya creado un modelo demasiado exaltado pero es demasiado tarde para cambiarlo, ahora solo el tiempo le modificará su parecer.

El poder de los indeseables.

‘El día que se creo todo, Dios dejo un cabo suelto, una pieza defectuosa, y para mas inri lo hizo con su obra suprema, resulta que le dio a los humanos la capacidad de razonar, de odiar y contradecir el credo universal.

Un estigma de rebeldía, un corazón latente de maldad en la infinita bondad de su estirpe se extendió por los semejantes a lo largo de la historia, son incapaces de asimilar la capacidad que se les fue concedida, no están siquiera preparados para probar de su dulce libertad. Dios era conocedor de su error pero era demasiado tarde para revocar su hacer, demostrar que se equivoca acabaría con la lógica y la razón, es infalible y por lo tanto que errase nos hace poner en duda su divinidad, nos planteamos seriamente si su poder se extiende mas allá de lo inimaginable. Si estamos en lo cierto, si sabemos que nuestro Señor se equivoca, si sabemos que puede que ese fallo venga dado también por la imperfección del creador, entonces, y solo contando con un ínfimo atisbo de esperanza podremos revocarlo de su trono y alzarnos como los nuevos dominadores.

Y es que compañeros míos, amigos. Él les dio la tierra, les concedió a su beneplácito el paraíso y por su arrogancia e hipocresía perdieron la vida eterna. Pero Él a pesar del fraude que son los humanos les permitió que pudiesen poner en duda su propia existencia, que incluso adorasen a seres imaginarios, plagios, copias del verdadero conocedor de la sabiduría.

Con esto solo me queda evocar la rebelión!

Alcemos nuestras alas y llevemos la existencia a un nuevo hacer, un nuevo orden, destruyamos a los indeseables y condenaremos a Dios con ellos.’

Mas tarde una oleada amenazante de ángeles encabezados por el rebelde Lucifer ascendieron hasta el trono del jefe y ante su sorpresa no lo encontraron, no hallaron rastro de él.

El pequeño motín creado se preguntaba donde estaba… hasta que de pronto se les apareció un ángel, la voz de Dios apareció con apariencia de traer una respuesta, avanzó con un movimiento lento pero seguro hasta el centro de la formación y expresó sin gran sorpresa:

‘Aquel a quién buscáis vive ahora muy lejos de aquí, hace tiempo que se fue ahí (con el dedo señalando a sus pies), reside ahora entre ellos, su propia creación estaba hecho a su semejanza, habita ahora entonces dentro de cada uno de esos insignificantes humanos, y os aconsejo con mi humilde opinión que ahora solo podéis abandonar sin esperanza de llevar a cabo vuestro cometido, sigue controlando nuestras vidas, es el pequeño grillo que por conciencia guía sus actos’

Y ahora dirigiéndose a Lucifer:

‘Viejo amigo… creías que sería tan fácil con ascender a su reino y crear una guerra para conquistarlo todo?, vuelve de donde quiera que hayas venido, jamás podrás llevar acabo tu misión’

Lucifer se quedo callado un momento y contestó brevemente:

‘Me queda toda una eternidad para hacerme con el poder de este imperio, volveré con una réplica de muerte a vuestro monopolio’

Borrador de concurso (La calle)

Con motivo de nuevo concurso de relatos, me dispuse a crear una historia, y este es el borrador de la que empecé y ni si quiera acabé ya que no me convence para nada, a ver que opinais.

Haciendo hincapié en la recomendación del médico bajé con mi chaqueta y un poco de calderilla a la calle, dándome cuenta de algo evidente veía que el pasamanos empezaba a astillarse con el paso de los años, y por la misma razón los escalones crujían a mi andar, y mas adelante ya en la acera, la gente caminaba triste, sus corazones lloraban y su prisionera conciencia, muda para la mayoría pedía auxilio.

La mujer del vestido rojo, distraía atenciones y conducía a los hombres con sus hilos, era distinta, era… una zorra sin escrúpulos, manipuladora y fatal, podía acariciarte la cara con sus manos suaves de terciopelo, dejarse asomar una leve sonrisa vergonzosa y convencerte de que morir por un beso suyo será la mayor aspiración a la que puedas llegar.

No sería complicado aborrecer a esta ciudad, solo necesitas una cucharada de sentido común y una pizca variada de sentimientos. Y mas aún después del desarrollo de una extraña animadversión a la idea de individuo que por aquí reside. Por la calle no puedes ir solo, cientos de acechantes ojos se pasean alrededor tuyo me imagino pensando: ‘Pobre infeliz, va solo, debe de ser una persona muy triste’

Hipócritas, ellos también caminan solos, o mas bien ensimismados, cavilando sobre si mismos, si así por lo menos ayudasen a resolver ya no grandes problemas de nuestra sociedad, sino pequeños, ya que estos son los que realmente hay que erradicar, pero no contentos con desechar la posibilidad de convertirse en gente de provecho, centran todos sus esfuerzos en sus inútiles problemas, debería acabar con semejante escoria.

Odio tener que verlos caminar condescendientes con el aire que respiran, aborrezco su tendencia a la superioridad, al conformismo, a su rutinario paseo de lamentación hasta su puesto de trabajo.

Podría rezar a Dios en pos de un diluvio si así lo creyese conveniente, mas inútil esfuerzo en vano cometería, ni así podría exterminar con tanto parásito, en cambio Lucifer posa su poder en mi mano, concediéndome mas que permiso para acabar con los problemas sino más para ofrecer justicia, y ya dentro de mi reside un poder metafísico, se forja un nervioso pensamiento que agita mi ser.

Me queda poco dinero para comprar ya nada después del café, así que volveré a casa a descansar un rato…. (Y aquí debería seguir pero prefiero dejarlo y ponerme con otra)