Borrador de concurso (La calle)

Con motivo de nuevo concurso de relatos, me dispuse a crear una historia, y este es el borrador de la que empecé y ni si quiera acabé ya que no me convence para nada, a ver que opinais.

Haciendo hincapié en la recomendación del médico bajé con mi chaqueta y un poco de calderilla a la calle, dándome cuenta de algo evidente veía que el pasamanos empezaba a astillarse con el paso de los años, y por la misma razón los escalones crujían a mi andar, y mas adelante ya en la acera, la gente caminaba triste, sus corazones lloraban y su prisionera conciencia, muda para la mayoría pedía auxilio.

La mujer del vestido rojo, distraía atenciones y conducía a los hombres con sus hilos, era distinta, era… una zorra sin escrúpulos, manipuladora y fatal, podía acariciarte la cara con sus manos suaves de terciopelo, dejarse asomar una leve sonrisa vergonzosa y convencerte de que morir por un beso suyo será la mayor aspiración a la que puedas llegar.

No sería complicado aborrecer a esta ciudad, solo necesitas una cucharada de sentido común y una pizca variada de sentimientos. Y mas aún después del desarrollo de una extraña animadversión a la idea de individuo que por aquí reside. Por la calle no puedes ir solo, cientos de acechantes ojos se pasean alrededor tuyo me imagino pensando: ‘Pobre infeliz, va solo, debe de ser una persona muy triste’

Hipócritas, ellos también caminan solos, o mas bien ensimismados, cavilando sobre si mismos, si así por lo menos ayudasen a resolver ya no grandes problemas de nuestra sociedad, sino pequeños, ya que estos son los que realmente hay que erradicar, pero no contentos con desechar la posibilidad de convertirse en gente de provecho, centran todos sus esfuerzos en sus inútiles problemas, debería acabar con semejante escoria.

Odio tener que verlos caminar condescendientes con el aire que respiran, aborrezco su tendencia a la superioridad, al conformismo, a su rutinario paseo de lamentación hasta su puesto de trabajo.

Podría rezar a Dios en pos de un diluvio si así lo creyese conveniente, mas inútil esfuerzo en vano cometería, ni así podría exterminar con tanto parásito, en cambio Lucifer posa su poder en mi mano, concediéndome mas que permiso para acabar con los problemas sino más para ofrecer justicia, y ya dentro de mi reside un poder metafísico, se forja un nervioso pensamiento que agita mi ser.

Me queda poco dinero para comprar ya nada después del café, así que volveré a casa a descansar un rato…. (Y aquí debería seguir pero prefiero dejarlo y ponerme con otra)