Cap. 3

Capítulo 3
     Me despertó el cantar alegre de los pájaros. Tras desperezarme y levantarme de cama me asomé a la ventana, podía verlos posados en las ramas mojadas por el rocío mañanero en una mañana invernal donde el sol se alzaba protagonista por detrás de las sinuosas líneas de las montañas, se abría paso entre nubes que llevaban semanas cubriendo estas tierras y brillaba como si tuviese ganas de deslumbrar a la gente después de estar tanto tiempo oculto, de darles una razón por la que sonreír en una época tan triste.
     Vestí mi traje preferido, el de la camisa negra. Me gusta mi traje, si, y mi apariencia con el puesto. Es sobrio, con estilo, no es lo demasiado formal para que la gente llegue a sentirse intimidada pensando que conversan con el abogado del diablo, pero si lo suficiente para que te tengan un poco de respeto cuando te diriges a ellos. No quiero que me identifiquen en una clase social o algo por el estilo, pero… ¿Es mi problema que parezca un pseudo-gangster con el puesto? Siempre me ha gustado el negro para vestir y si la gente opina que es demasiado serio, yo digo que es elegante, si me dicen que parece que voy de luto… quizá tengan razón, puede que vista así en honor a la decencia y la privacidad, hace tiempo que fallecieron a manos de la propia sociedad, la misma que en un principio nos otorgaba estos derechos. Bienvenidos al mundo del capitalismo, pero ¡Oye!, yo no soy el mas indicado para hablar mal de él, a fin de cuentas es quien me permite este traje.
Sin duda es como la vida misma, serás calificado e incluso despreciado dependiendo del traje con el que nazcas, pero el traje no hace al hombre, solo es lo que le muestra al mundo, y es ahora cuando me puedo alegrar de que mi traje negro lo pueda quitar cada noche, sobretodo en este país. Nunca podrás ir paseando por los barrios sin temer por tu cartera o tu vida incluso, y el problema es que en el tópico siempre son los del traje negro los que están dispuestos a atracarte, pero quizás no sea culpa suya, por lo menos en parte, ya que cada cual erige su destino, pero ellos ya nacen en ese mundo, viven marginados porque así lleva siendo durante los últimos cientos de años, empezaron como esclavos y siguen como tales.
Esta es una de las razones por las que he preferido vivir en el campo. No quiere decir que renuncie a las ciudades, las sigo visitando a menudo para hacer compras o simplemente algunas gestiones, pero me quedo sin ninguna duda con la tranquilidad que me puede ofrecer una casa.
Ella me esperaba al desayuno, me esperaba apoyada en la cocina de hierro con un vestido azul y unas medias que cubrían sus impresionantes piernas hasta la cintura, calzaba unos zapatos brillantes, de color intenso; vestía de gala y no sabía muy bien porque, me observaba con una mirada tan profunda que casi me intimidó al entrar por la puerta.
-Qué raro encontrare por aquí… Dije con ironía después de templar la voz en la medida de lo posible.
-Vivo aquí, ¿Recuerdas?- Cierto… me acuerdo- Dialogamos un rato entre gracias, una conversación relajada donde nos divertíamos con el despotricar de las palabras.
-¿Quieres tomar algo?- ¿Que hay?- Busca aquí y sírvete tu mismo… creo que quedan galletas y puede que cereales, lo que más te guste.
Rebuscando entre armarios y estantes encontré una rosca como las que me hacía mi abuela los domingos. Tenía como costumbre ofrecernos un trozo de la rosca a cambio de ayuda con sus tareas trabajos en casa, y así era como los domingos mis hermanos y yo nos levantábamos a las seis de la mañana para tener todo recogido antes siquiera de que empezase con la masa. Últimamente estoy bastante sentimental con estos recuerdos, y creo que la señorita Koroski tiene que ver en todo esto.
Siento ganas de contarle todo lo que siento por ella, mas mi temor a que dirá y mi reticencia y desconfío me frenan, puede que se haya dado cuenta de que también sienta algo, pero no puedo hacer nada que no sea conjeturar, o intentar adivinar lo que piensa.
De pronto, y sin yo tenerlo previsto, ni si quiera poder imaginármelo en mis mas profundos sueños, se abalanzó fogosamente sobre mi boca indefensa, iniciando una batalla de difícil resolución. Busca una respuesta por mi parte, y vaya si la encuentra, ya que lo que viene a continuación empezará a calentar el aire que nos rodea.
Nos movemos al ritmo sincronizado de nuestros corazones, todo el ímpetu en las ganas de hacer todo aquello en lo que llevábamos pensando durante días se manifestó sobre la mesa de la cocina.
Minutos mas tarde, en el suelo abrazados me susurra al oído.
– Quiero que seas tu quien me lleve de aquí, eres a quien llevo esperando durante los últimos años, y ya creía imposible que llegase. ¿Por qué has tardado tanto?
…Porque esperaba al momento adecuado.
– ¿El momento adecuado era este? – No – ¿Por qué? Me pregunta extrañada, donde incluso se permite fruncir ligeramente el ceño en señal de disgusto.
-Porque ahora haré algo de lo que no se si me arrepentiré.
-¿El que?
-…Ya lo sabrás.
Me levanté y fui al baño a pensar en todo lo que había pasado, es el mejor sitio para razonar las cosas porque nadie te molesta y no te distraes con nada. Y como en una explosión de una granada, las ideas me asaltan como si de metralla se tratase.
¿Cual era la mejor opción?¿Que le diría a mi tío?¿Y su padre?…
-¡Acabas o que?!- ¿Quién es?- Soy tu madre si te parece… sal afuera de una vez.
-Ah! Eres tu… ¿Qué quieres?- Quiero acabar con esto de una vez, vamos al salón a cerrar el trato y punto. – ¿Tienes algo en mente? – Si, te cuento por el camino, apura…
Nos esperaban sentados a la mesa de una forma cordial, pareciendo querer darle un tono de seriedad a todo esto, quizás un poco exagerado para mi gusto, pero sigo el juego manteniendo inmóvil tranquilidad en mi rostro y sentándome casi con soberbia.
Los cinco sentados a la mesa, mantenemos una conversación silenciosa durante unos segundos; nos miramos de arriba abajo unos a otros, esperando a quien será el primero en irrumpir. Entonces el francés con cara de querer acabar de una vez se levanta de la silla.
-¿Han llegado a alguna solución pour notre petit malentendido? 
Mi tío lo imita, y enérgicamente se levanta como si fuese a recitar un discurso de presidente.
– Pueden quedarse con los terrenos.
Y dejando a la gente con la mente preparada para escuchar con atención todas su palabras se retiró a preparar sus maletas, y obviamente le seguí hasta su habitación desconcertado por lo que había hecho.
-¿Qué pasa?¿Por qué has cedido?- Me ha llamado Freider- ¿Y?- Que …bueno… en realidad me ha llamado su abogado, Freider asesinó a su mujer y después se suicido, en el testamento nos dejo su casa.
-¿Se trata de una broma…?- Fíjate que broma, que ahora tenemos casa gratis.-Pero a donde vas tan rápido, tu has visto la tormenta que hay ahí fuera.-Lo sé, pasaremos nuestra última noche y mañana nos vamos, puedes creértelo que ahora tenemos hogar querido sobrino.!
Me quedé sentado en la esquina de mi cama el resto de la tarde con cara de pocos amigos, este era el momento en el que decidir, si optar por la locura o seguir el camino de siempre. Y todo empieza a indicarme de que será el primer momento en el que me lancé a riesgo de lo que me pueda pasar.
Ya de noche fui a la habitación de Nathalie, llamé suavemente mientras pronunciaba su nombre en voz baja, tardé casi dos minutos hasta que vino a abrirme, pronto me dejo pasar a dentro.
-¿Qué haces aquí a estas horas?- Prepara tus cosas.- ¿Qué dices…?- ¿No era el hombre que te llevaría lejos de aquí? prepara las cosas que necesites y nos vamos.
Por un momento creía que bromeaba pero a los segundos de ver mi cara, se dio cuenta de que hablaba muy en serio y no tardó mas de quince minutos en tener la maleta y la moral para irse de su hogar. Esto me daba señales de lo decidida que estaba y lo que confiaba en mi.
De madrugada donde la oscuridad es reinante en toda la región, dos viajeros empiezan con entusiasmo un largo viaje. No sin antes de dejarle una nota informativa de lo sucedido a mi tío. El sabría que hacer. Solo me preocupaba lo que podía decir el viejo.
 
 
 
 
 
 
 
Por diversas razones este sea posiblemente el último capítulo que publique así si alguien se interesa en comentar que lo haga ahora.