La Odisea que Implica Decir «¿Me Puede dar Una Informacion?»

Es inevitable que en algún momento de nuestras vidas tengamos que tratar con el estado. Ya sea que nos casemos, compremos un auto o paguemos impuestos, el relacionarnos con las entidades que administran las naciones es algo de lo que no podemos escapar. Pero por desgracia esas mismas entidades han decidido que nuestra relación debe basarse en una palabra que esta en la lista negra de casi toda la humanidad: burocracia. La inmensa y por veces ilógica aglomeración de reglas, documentos, procedimientos y bastantes filas con la que nos encontramos cada vez que entramos en un edificio gubernamental.

Y  este conjunto de, llamémoslos, “obstáculos” generalmente están organizados de forma ridículamente compleja; pareciendo la obra de alguien que de niño se golpeo mucho la cabeza, de adolecente abuso de ciertas sustancias y de adulto se golpeo mas la cabeza por causa de abusar de ciertas sustancias. Y no solo es complicado entender todas las reglas de la burocracia, como estas están cambiando de forma constante por reorganizaciones internas, cambios de gobierno o simple capricho.

Por causa de eso el ciudadano medio es incapaz de conocer  todos los matices de la burocracia. La solución encontrada por los que mandan es ubicar en cada oficina pública personas encargadas de informar y explicar a las personas lo que deben hacer, permitiéndoles ejecutar todas las operaciones burocráticas sin confusiones. PERO, y aquí entro en el tema de mi artículo, esto  es una de esas cosas que funcionan muy bien en la teoría pero no tanto en la práctica, y obtener informaciones en una oficina pública puede ser tanto o mas difícil que tratar del asunto sobre el que fuimos a preguntar. He vivido en dos países y es pasmoso comprobar cómo se pueden dar en ambos las mismas situaciones problemáticas.

Así, consideremos que vamos a pedir una información sobre un asunto x ( renovación de documentos, registro de una empresa, forma de cerrar la fábrica de estiércol que abrieron en plena zona residencial al lado del parque, etc. Escojan lo que prefieran). Hay tres situaciones posibles en que esta inocente acción puede desembocar.

1 – La persona conoce la información y te la dice por completo. Consigues resolver tu asunto, HAPPY ENDING.

2 – La persona conoce la información, pero por alguna razón no te la dice toda por completo ( parece broma, pero a mi me ha pasado algunas veces). Esto normalmente te lleva a tratar de tus asuntos pensando que lo tienes todo controlado, hasta que te llevas el chasco de que te falta hacer algo. Tras eso vuelves a hablar con la persona y le sacas todo a través de un riguroso interrogatorio ( o hablas con alguien mas, ya que estamos). Caray, ni que estuviera preguntando por los protocolos internos de la CIA.

3 – Y finalmente lo mas temido: la persona no tiene ni idea o solo sabe las cosas parcialmente. En este último caso tu interlocutor te regalara una serie de rodeos, preguntas ( irónico si consideramos que su deber es responderlas y n o hacerlas), diálogos sin demasiado sentido o estructura y revisión es a manuales o bases de datos que casi siempre acaban por no resolver  nada ( y eso cuando no crean mas confusión). Estas situaciones pueden acabar con tres respuestas con  varias consecuencias posibles.

3.1- “ Tal vez mi compañer@ / jefe(a)  lo sepa”. En este caso puede ocurrir lo siguiente:

3.1.1 – Esa persona sabe lo que necesitas. Todo arreglado.

3.1.2 – La persona esta tan en las nubes sobre el tema como el anterior. Esto casi siempre implica pasar por el mismo penoso proceso de rodeos, preguntas, etc.

3.1.3 – Te dicen que la persona en cuestión no se encuentra / esta ocupada y te piden que vuelvas mas tarde. Esto no es solo molesto por la pérdida de tiempo, como por el hecho de que al volver o bien hablas con el sujeto o bien este seguirá ausente / ocupado, aun si volviste pasados 5 min , y hora , un día o una semana.

3.2 – “ Yo creo que no conseguirá esa información aquí en la ofician A, sin en el departamento B” Aquí puede ocurrir:

3.2.1 – Que efectivamente tenias que haber preguntado en el departamento B, ya que en el te informan de todo

3.2.2 – Que en el departamento B te vuelvan a remitir a la ofician A porque ese asunto no es con ellos. Entonces prepárate para que jueguen ping pong  contigo, ya que ambas insistirán todo el tiempo que es el otro quien te tiene que informar.

3.2.3 – El departamento B te remitirá para la entidad C, que te remitirá a la subdivisión D, que te remitirá al chiringuito E, y así sucesivamente hasta que alguien te diga lo que necesitas saber o acabes en Marte por causa de dar tantas vueltas.

3.3 – “¿Por qué no lo busca en la pagina de la oficina A, seguro que ahí encuentra la información que busca?”. Esta es reciente y poco frecuente, pero a mi me saca de mis casillas. No solo implica muchas veces el final de la conversación sin que te aclare nada ( hay que tratar de continuar la conversación para evitarlo), como también lo considero una manera bastante vil de escapar a la responsabilidad porque:

3.3.1 – No todo mundo tiene conexión a internet.

3.3.2 –No todo mundo sabe usar una computadora.

3.3.3 – La mayoría de las páginas de las instituciones públicas son , y me perdonan la expresión porque no se me ocurre ninguna mas acertada , UNA MIERDA. Con poca información y mal estructurada, en donde si consigues lo que buscas es por suerte.

3.3.4 – Y si la información esta ahí disponible, ENTONCES HAY MAS RAZONES PARA QUE ELLOS LA CONOZCAN . Y es que ni siquiera se molestan en buscarla ellos mismos aun si las computadoras que tienen poseen conexión a internet.

Y si ya todo esto no fuera suficiente, existen un par de tipos de funcionarios que pueden volver esta situación aun mas molesta. Primero tenemos a los que actúan de manera innecesariamente autoritaria, ordenando mas que informando, y muchas veces de forma muy hostil. Te los encuentras principalmente en situaciones en las que estas cumpliendo obligaciones ( como declaraciones de impuestos) que por sí solas suelen causar un montón de stress sin que estas personas lo aumenten con sus gritos y actitudes. Por lo general, son personas con complejo de superioridad por tener un cargo público ( aun si es un cargo público de bajo rango) o frustrados que adoran descargarse en los demás.

Y luego tenemos a los plastas, esos funcionarios que todos hemos encontrado al menos  una vez, y que en vez de realizar el trabajo por el que le pagan (con nuestros impuestos) se la pasan el día haciendo el vago. Cuando llegamos a su local de trabajo los podemos encontrar hablando por teléfono de temas personales, leyendo revistas, jugando al solitario en la computadora o cualquier otra actividad que no implique trabajo. A estos sujetos tenemos que prácticamente obligarlos a que nos atiendan, y su servicio suele ser apresurado y de poca calidad de forma a que puedan volver a su estado de vagancia con la mayor velocidad posible. Y siempre dedicándote miradas fulminantes que transmiten “ y este memo me interrumpe por una necedad de estas. Que me importa a mi que quieran expropiarle la casa para construir una autopista”. Y lo peor es que hay pocas probabilidades de que estos bastardos pierdan su puesto ya que la mayoría lo tiene por puro nepotismo, es decir, porque son hijos, primos , hermanos , sobrinos, amigos , amantes, etc de alguien con alto rango.  Sinceramente este es el tipo de personas que deberían ser cubiertas de brea y plumas.

Pero hemos estado hablando solo de instituciones públicas. Pero ¿ y que pasa con las empresas privadas que también cuentan con sus propias burocracias como los bancos, las compañías de seguro o las empresas de telecomunicaciones?. Pues ahí se revela una situación mas oscura y preocupante.

La situación es la siguiente: a la hora de saber como  conseguir sus servicios ( abrir una cuenta, comprar una póliza, etc) el servicio es impecable y consigues cualquier información con facilidad. Pero a la hora de hacer una reclamación o conseguir uno de los derechos que nos prometieron, nadie sabe aclararte  nada. Y no es que pongan a los mejores empleados haciendo una cosa y a los peores otra, estas cosas pasan incluso si tratas los dos temas con la misma persona.

Y esta claro que es una situación propositada, y todavía es mas clara la razón: quieren conseguir nuestro dinero con facilidad y a la vez evitar cumplir las obligaciones que tiene por ley y decencia. Una situación completamente deplorable que ocurre porque nadie regula las cosas como se supone que deberían.

En fin, resulta lamentable que esta situación, que se arrastra hace décadas, todavía exista en la llamada era de la información. Las únicas recomendaciones que puedo hacer para lidiar con ellas son estas:

A – Tener paciencia.

B – Hacer todas las preguntas posibles.

C – Insistir, insistir e insistir.

D – No dejar que nos pisoteen.

E – Y en el caso de las empresas privadas amenazar “ si no me resuelven el problema cambio de compañía”. Es casi infalible.

Nota: este artículo no fue escrito por causa de una situación reciente, sino por montones de rabia contenida por pasar años sufriendo este tipo de problemas.