El Súper Esmash Bros Braul tampoco era para tanto…

Este verano tuve durante unas semanas el SSBB, juego de sobras conocido y que ha puesto enfermo de deseo a más de un Nintendero. Los juegos de lucha no me tiran mucho: ni me atrae su dinámica especialmente, ni soy un jugador notable del género. Aún así, SSBB ofrece ofrece un contenido prácticamente inabarcable, aunque hay un aspecto del juego que a mis ojos le han hecho perder puntos. Pero vamos por partes.

Para empezar, el apartado técnico es brutal. Los gráficos son excepcionales, con muchos detalles y efectos por cualquier rincón. El sonido es increíble: centenares de melodías y efectos. Una riqueza pocas veces vista, sobretodo en juegos de lucha, en los que los contenidos suelen ser algo rácanos.

Porque, siendo realistas, en un juego de lucha estándar, el número de luchadores oscila entre los 15 y los 25. El número de escenarios, porai porai… Encima, tenemos un completísimo editor de escenarios (sí, eso que ha inventado Little Big Planet), con lo que podemos crear nuestras locuras y alargar la ya prácticamente infinita vida del título.

Aquí, hay muchos personajes. Muchos. No se cuántos, pero muchos más de lo normal. Además, por lo que he podido probar y leer (ni de coña he podido jugar con todos), no hay clones, con lo que aprender a dominar cada personaje, cada uno con su forma de luchar, acaba siendo una tarea titánica.

También hay muchos escenarios. Muchos. Tampoco se cuántos, pero muchos más de lo normal. Variados hasta la locura, muy interactivos, dinámicos y destructibles. Y el escenario no es aquí un simple fondo para las tortas. Es un personaje más, y deberemos conocer bien el terreno en el que lucharemos, ya que, con según qué personajes estaremos en ventaja o desventaja en algunos entornos.

Ejemplar en este apartado. Millones de cosas para hacer. Si te gusta el juego, te durará meses, años. Por otro lado, puedes crear nuevos ataques (o efectos de un ataque), coleccionar pegatinas (¿?) y toneladas de contenido desbloqueable.

Tiene también un modo idiota. Una especie de pruebas olímpicas, en las que el control es, a mi parecer, demasiado complejo. Cuesta demasiado esfuerzo aprender a hacer la prueba, no digamos hacerla de forma decente. Esa complejidad en un simple minijuego te hacen decir "Fuas. A cagar".

 

El control es sencillamente magnífico. En lugar de realizar estúpidos combos (odio los combos… Depressed) tipo arriba, arriba, golpe, derecha, golpe, abajo, golpe (¡no tienen sentido, joder!), tenemos combinaciones, que no es lo mismo. Tenemos un botón de defensa, uno de ataque y otro de ataque especial. Todo esto se combina con las direcciones: un ataque no será igual que un ataque hacia la derecha, o hacia arriba, o combinado con un especial. Decenas de combinaciones (muy distintas, con distintos efectos entre personajes) a realizar de forma sencilla y tremendamente directa.

La jugabilidad se complementa con lo anteriormente mencionado de los escenarios, muy interactivos. También, con los objetos que no dejan de caer o aparecer, que pueden cambiar el ritmo de la lucha a favor del más rápido en alcanzarlos.

 

Mi apartado favorito es, sin duda, el Emisario Subespacial. Un modo arcade en 2D, tan a la antigua usanza que cuando te matan, es inevitable meterte la mano en el bolsillo buscando una moneda de cinco duros. Puedes jugarlo solo o en cooperativo, y resulta ser un beat’em up fantástico, bastante plataformero, muy variado y con jefes finales y locuras varias. Con una duración de entre 8 y 9 horas, prácticamente es un juego en sí mismo, y magníficamente realizado. En serio, es de 10. Aunque no te guste nada SSBB, alquílalo y dedícate a este modo. Vale mucho la pena.

Lo malo es, en resumen, una sola cosa. Pero, ¡qué cosa! Es el juego de lucha en sí. La premisa es parecida a Mario Kart: todos contra todos (entre 2 y 4 jugadores), locura, frenetismo, objetos y sorpresas. Funciona bien en un 1 contra 1. Es rápido, divertido y muy dinámico. Aunque a veces te veas castigado por cierta arbitrariedad en el tema de objetos, es muy bueno.

Pero si son más… Pffff… Un follón, confusión contínua, un cacao, un barullo… En varias ocasiones, no sabes qué objeto estás cogiendo (sobretodo si hay mucho movimiento y la cámara retrocede y hay muchas cosas dando vueltas en pantalla), no sabes cómo vas de vida, ni las veces que te has caído ni las que te han noqueado. No hablemos de los demás: hasta que no termine la lucha lo más habitual es que nadie sepa qué tal ha ido, tal es el descontrol. A veces, incluso, puedes perder a tu personaje de vista.

Esto, en un juego de lucha, es fatal, sobretodo si pretende asentarse en el multijugador a cuatro. Acaba siendo un combate casi aleatorio, con poca conciencia de los propios golpes, y poca estrategia. Sí, por más que digan por ahí, no puedes planificar la lucha, ni pensar en tácticas. Al final, el que tiene el personaje más fuerte (Bowser, Meta Knight o el rey gallina ese), acaba haciendo una y otra vez el mismo par de ataques más devastadores, y tú te limitas a rezar para que te caiga algo gordo que pueda dar un ligero giro a la partida.

 

En resumen, un buen título, mastodóntico en todos los apartados, pero que lo que no me gusta de él es, precisamente, su apartado principal. Así que ya he tenido suficiente con esta experiencia, y no lo compraré. Aún así, vale la pena echarle un ojo aunque sea de alquiler, y sobretodo el arcade.

Y ahora podéis insultarme todo lo que queráis.