Lider: Potencial

Viernes 6 de Julio de 1984

Cuando analizas a una persona es muy fácil darle un valor numérico a sus habilidades. Solid Snake no es una excepción. Lo observas y vas calibrando cada una de sus aptitudes con su correspondiente valor numérico.

No requiere una gran habilidad el poder calibrar cada una de sus características. Y cuando has conseguido calificar cada una de sus habilidades caes en la cuenta de que es un recluta excelente. La suma de todas y cada una de ellas te da un perfil único y concreto. Y cuando lo comparas es no es ninguna sorpresa ver que por ejemplo en velocidad o en fuerza hay reclutas con valores mas elevados. Pero es la suma de cada una lo que hace que Solid Snake sea un recluta único.

Pero incluso con estos excelentes valores individuales, el verdadero potencial de Solid Snake es un misterio. Muchas veces los seres humanos nos encontramos en situaciones que nos obligan a superar lo que nosotros creíamos que eran nuestros limites. Y ante el resultado esperado contestamos con sorpresa. Este umbral que separa las capacidades de un individuo con las capacidades potenciales es lo que hace que Solid Snake sea un proyecto de soldado increíble.

Si alguien consiguiera que superara este "umbral potencial" y lo mantuviera de una forma constante seguramente se encontraría con el único ser humano de este planeta con la capacidad de igualar o incluso superar al legendario soldado Big Boss. Superando ese umbral seria un soldado que daría miedo.

En las siguientes batallas en las que os enfrentamos nos encontramos con todos los escenarios posibles. Todas las combinaciones posibles en el entorno se fueron llevando a cabo hasta que por fin llego el momento.

En la ultima batalla, el escenario se transformo en una calle larguísima de árboles y rocas que no daba opción a ningún plan estratégico. Ningún plan de camuflaje era posible. Una enorme calle "natural" conducía de una bandera a la otra en una curva de unos 300 metros.

Este escenario estaba pensado para un ataque directo. Sin francotiradores. Un duelo rápido que se decidiría a punta de pistola donde el mayor numero de adversarios tenia un peso vital en la estrategia. Una batalla rápida sin ningún escondite posible. Por eso supe que era el momento. Era lo que estaba esperando. Sabia que no había mucho tiempo para actuar.

Me dirigí a Snake con paso firme. Y cuando estábamos frente a frente, con un rápido movimiento le agarre con la mano que tenia libre el brazo con la que sostenía su pistola y se la extendí hacia atrás. Con la otra apunte hacia su cabeza. Y espere a que me mirara a los ojos. Hay que mirar a los ojos al rival cuando estas a punto de vencerlo.

Cuando me aceptaron en este centro de entrenamiento sabia que buscaban algo de mi. Mi capacidad para integrarme y adaptarme a cualquier situación debía de ser algo que tuvieran muy en cuenta. Y en mi primer día el profesor Bennedict me explico que había una misión que cumplir. Y que yo era el mejor candidato. Me ofreció rechazar la misión, aunque el recluta que tuvieran que coger no estaría tan capacitado ni podría asegurar el éxito de la misión como yo.

Y eso fue todo lo que tenia que decir. Sabia que me necesitaban para algo en concreto. Y yo siempre cumplo las ordenes. Si era de vital importancia cumplir esa misión secreta yo era el indicado. No puedes rechazar esta llamada del deber de tu país.

La misión consistía en entrar en el circulo cercano de Solid Snake, por llamarlo de alguna forma, y ganarse su confianza. La misión podría tener pequeños cambios o variables según fueran surgiendo. Pero en mis informes di constancia de todos los cambios o novedades que pudieran surgir.

Los cambios surgieron. Conseguí entrar en su circulo intimo. Puede que fuera el único en entrar. Y el profesor Bennedict cayo en la cuenta de mis mejoras en mis propias habilidades. Siendo el mas destacado mi propio desarrollo intelectual.

Viendo todo el margen de mejora que había conseguido y que aun podía conseguir, se decidió que era el mas indicado para cumplir con una segunda parte del plan. Debía competir con Snake. Puede que no físicamente, pero si mental y hábilmente.

Sabían que mi capacidad de absorción era casi la mejor del centro. Y por eso esperaron a ver como iba evolucionando. Como iba mejorando a pasos agigantados.

Durante los últimos meses he ido aprendiendo todo lo que Snake hacia. Su forma de pensar. Su forma de afrontar las dificultades. Y solo tenia que esperar a que llegara el momento adecuado.

Veo las estrategias que él ve. Y pienso en las mismas soluciones que él. Por lo que solo faltaba esperar a que llegara la oportunidad para pasar a la acción.

Al principio fue difícil. La mentalidad y la actitud de Solid Snake era la correcta. Fue muy difícil aprovechar el momento en el que pudiera entrar. La tristeza que había en sus ojos era una barrera infranqueable. Era un muro que no se podía desquebrajar.

Pero cuando por fin encontré la primera brecha en ella aproveche mi oportunidad. Me gane su aprecio y su confianza. Y ese fue su gran error.

En la guerra no debes confiar en nadie. Y eso es lo que no comprendió. Que en esta escuela la guerra es constante. Todos y cada uno de nosotros luchamos día a día. Siempre luchamos por llegar a ser el comandante que nos lleve al triunfo en los años venideros. Uno de nosotros será el comandante que luche por la paz mundial y por nuestros derechos como americanos. Todos nosotros estamos en una guerra constante porque aquí no vale ser el numero dos. Esta, es nuestra primera guerra real. Y he sido capaz de llegar hasta donde nadie ha llegado.

A los últimos equipos se les dieron una serie de indicaciones de que podrían tener la opción de tener a un espía en el equipo rival. Era necesario que lo tuvieran en cuenta porque hay una regla que jamás se ha cambiado. La falta de experiencia este campo de lucha armada propicio que el fuego aliado no eliminara a los miembros de un equipo.

Por esa razón, si atacaba a Snake debía procurar dejarlo incapacitado durante un corto espacio de tiempo hasta que llegara el equipo rival. Debería dispararle en la sien para que el impacto lo dejara fuera de combate el tiempo justo hasta que llegaran los adversarios.

Por eso cuando llego el momento actué como actué. Mire a Snake a los ojos. Y en sus ojos no vi nada. Solo un atisbo de soledad. Que después volvió a transformarse en tristeza.

Y en el momento en el que apreté el gatillo Snake movió la cabeza y esquivo el disparo. Con la mano libre cogió la parte superior de mi pistola y la desmonto. Y todo se volvió oscuro.

Que error por mi parte olvidarme de que Snake tuvo un entrenamiento con el profesor Bennedict. Nunca hablamos de sus entrenamientos avanzados en la jungla, pero siempre comento que habían unos cuantos movimientos avanzados de CQC para peleas con armas.

Recupere el conocimiento unos instantes después con una fuerte presión en el cuello. Aun estábamos en el campo de batalla. Íbamos avanzando lentamente. Solo que yo no me movía por mi propio pie. Yo era… un escudo humano.

Y cuando por fin vi al equipo rival, todos avanzaban de una forma alocada. Las ansias de llevarse la gloria de ser quien elimino a Snake en la batalla les nublaban la mente. El querer formar parte de la historia de la escuela hizo que no pensaran con claridad.

Y cayeron los dos primeros. Los dos reclutas que avanzaban por el flanco izquierdo y derecho recibieron un disparo en la cabeza. Un solo disparo para cada uno. Sin piedad.

Cuando los demás cayeron en la cuenta de que ese ataque era un suicidio intentaron buscar cobijo en el entorno. Pero no había escondite posible. Y fueron eliminados sin que pudieran llegar a entender que no tenían donde esconderse. Otra vez en la cabeza. Cayeron inconscientes.

Los otros cuatro se dieron cuenta de la situación y se pusieron en formación. No habría forma de pasar por ahí si no hubiera sido… por mi. Fui el escudo perfecto en el que todos los disparos cayeron.

En el cuerpo. En la cara. Cada uno de ellos me causo un impacto doloroso tanto física como psíquicamente.

Esta es mi penitencia. Cada impacto me recordaba cada situación que pase con Snake. Cada punzada de dolor no desaparecía al cabo del rato. Se mantenía y se acumulaba en mi interior. Haciéndose cada vez mas y mas pesada. Un dolor que florecía desde lo mas profundo de mi. El dolor de haber traicionado y haber fracasado en mi misión.

Ese dolor que me recordaba las palabras de animo que Snake me dirigió. Todo ese dolor se mantuvo acumulado incluso cuando deje de sentir los impactos del otro equipo. Semi inconsciente cai en la cuenta de que no quedaba ninguno en pie.

Solo se oían los gemidos de un muchacho que recibió un disparo en el ojo. Pero se dejaron de escuchar al cabo de un rato. No tenia intención de soltarme hasta llegar al final. Esta es mi humillación. Fracasar en mi objetivo final y observar como me vence.

Soltó mi cuerpo entumecido del dolor por los disparos al lado de la bandera rival. Puede que esperara alguna palabra por mi parte. Yo solo cumpli ordenes. Volveria a obedecerlas si me lo volvieran a pedir.

Pero Solid Snake no dijo nada. Volví a repasar la batalla. Snake venció solo. Aguantando el impacto de sufrir una traición. Él cruzo el umbral potencial y difícilmente seria posible vencerlo en esos momentos. Lo siento Snake, pero si supiera que ese era mi papel ya estaría satisfecho. Aun tengo cosas que hacer.

Por fin apretó el botón de la bandera rival y la batalla acabó. Y dijo unas palabras que me dolieron aun mas que todo lo anterior. "¿Que pretendías novato?"