The Wrestler – La critica

 
 
 
 

Darren Aranofsky nunca deja a nadie indiferente. Y esta vez nos presenta una obra con un corte mucho mas clasico que nos reconcome por dentro como ninguna de sus anteriores obras pudo hacer. Y como ya he dicho, dejando de lado sus lucimientos visuales y tecnologicos para contarnos la historia. Y es que esta es la pelicula mas clasica de su hasta ahora corta carrera. Una pelicula de ritmo lento, que ya desde aqui aviso que no culminara las esperanza de aquellos que deseen ver un poco de lucha libre tal y como la ven por la tele.

Porque esta es una historia intima, pequeña y personal. Y no lo digo por la implicacion que haya podido tener, que no lo se. Ni por el morbo, aun mayor que el que hubo con "el caballero oscuro", por ver a un actor venido a menos que intenta salirse de los infiernos representando lo que parece su propia situacion personal. Es pequeña porque no hay animos de grandeza en ella. Y es intima y personal porque la pelicula no trata sobre un pugil de lucha libre, trata sobre ti, sobre mi, sobre cualquiera de todos nosotros en un periodo concreto de nuestra vida.

Todos tenemos epocas mejores y peores. Y en las peores epocas, todos tenemos momentos realmente jodidos. Lo hemos podido vivir en nuestra propias carnes, o lo hemos visto con nuestros propios ojos. Son situaciones y vivencias de las que nadie puede estar a salvo. Circunstancias que se repiten en nuestras vidas, y de las que no seremos ni los primeros ni los ultimos.

Y de esto va la pelicula. De un momento muy jodido de nuestras vidas. De un momento de decadencia que en algun momento podemos llegar a sentir en nuestras pieles o visionarlo en alguien cercano. Recordamos con melancolia y con una triste alegria dentro de nuestro ser tiempos mejores. Tiempos que considerabamos felices. Y con dolor, recordamos esos momentos puntuales en los que tomamos decisiones equivocadas y erramos con algunos seres queridos. Y es entonces cuando nos damos cuenta en que nos equivocamos, como pudimos hacer que todo fuera diferente y que no hubiera desembocado todo en una triste soledad.

Quien mas y quien menos habra vivido o visto algo parecido a menor o mayor escala. Y de eso, y de como se intenta recuperar el terreno perdido va la pelicula. De como intentamos arreglar las cosas. La busqueda de la ultima oportunidad que tanto necesitamos, no necesariamente para que todo vuelva a ser exactamente lo que era antes, sino para intentar basicamente que "vuelva a ser". El intento de reparar el daño causado. La confianza, y como la usamos y nos volvemos a poner a prueba ante esas situaciones que anteriormente jodimos.

Como lo afrontamos, y superamos los errores pasados, o volvemos a caer en ellos. Como demostramos que hemos cambiado o que no dejamos de ser lo que siempre hemos sido llegado el momento. Llegados a "este" momento, "The Wrestler" solo coge una de las posibles reacciones posibles por nosotros y nos lo muestra, en lo que es una de las historias mas vistas y topicas hasta la fecha. Porque esta es una historia, mil veces vista, pero tal vez mil veces mejor que otras tantas sobre la vida.

Y Darren Aranofsky la disfraza y nos manipula vilmente, haciendonos creer que habla de Randy "The Ram". Con un Mikey Rourke que hace de canalizador en la pelicula hacia nosotros. Su caracterizacion ha hecho que le lluevan alagos y adjetivos nunca menores al de "inmenso", "maravilloso" o "conmovedor". Y no sere yo quien lo reafirme, ya que en mi opinion, quitando un par de escenas muy concretas, no deja de parecerme una interpretacion buena sin mas. Pero del que no se le puede reprochar nada fisicamente, ya que ahi Mickey Rourke como Randy recibe su particular penitencia.

Por ahi tambien aparece Marisa Tomei, como ese unico punto de apoyo que todos tenemos en esos momentos duros. Y que justifica su nominacion al Oscar por mostrarnos como con 45 años se pueden tener unas tetitas y un culete la mar de apetecibles. Y si alguien realmente le ve un merito justificado, que me lo haga saber.

En mi opinion la verdadera estrella de la funcion aqui es su director, Darren Aranofsky. Él es quien realmente nos hace ver el verdadero agobio y el dolor del protagonista, no a traves de de Mickey Rourke(cuya primera opcion siempre fue Nicolas Cage), sino a traves de su camara y del entorno que ha construido. Él es quien nos guia con sus planos, algunos de ellos igual de geniales que los vistos en el no menos genial Stanley Kubrick. Y él es quien golpea. No a Randy como Mickey Rourke en su supuesta resureccion artistica, que no cinematografica, que eso fue con Sin City. Sino a nosotros. Por eso, una vez vista la pelicula nos invade una sensacion de desazon que dificilmente podremos evitar.