El curioso caso de Benjamin Button

 

Una pequeña obra maestra. Sin duda alguna la película más ambiciosa hasta la fecha de David Fincher (el club de la lucha, Seven, Zodiac) y la más importante en la carrera de Brad Pitt. Una película con sabor a clásico instantáneo. Que no es perfecta y que no pretende serlo. Solo es una pequeñita gran historia basada en la novela corta de F. Scott Fitzgerald.

El caso de Benjamin Button es curioso por una sencilla razón,  siendo un bebe tenia muchísimas enfermedades físicas que tendría un anciano de 85 años y una apariencia cuanto menos grotesca. A los pocos años de vida, tiene la apariencia de un anciano. Y cuantos más años cumple, mas joven se vuelve. Por eso es curioso su caso.

Ante esta premisa inicial, que te fascine, o que te resulte una tontería o en su defecto, un duermeculos tremendo depende de nosotros mismos. De nuestra capacidad para aceptar esta situación tan hipotética. De aceptar y asumir que viviremos una historia épica humana de un hombre único en su especie, que no es extraordinario (si quitamos su particularidad), y que sufre como todo el mundo ante ese obstáculo, a veces fácil y a veces difícil que es la vida. Porque eso es lo que se ve aquí, una vida de un hombre, que como cualquier otro busca lo que todos buscamos, la felicidad, la estabilidad, el amor. Su búsqueda e intenciones no son nada fuera de lo normal. ¿Porque que culpa tiene él de funcionar biológicamente al revés que los demás?

Aquí no se narra nada extraordinario. Todo se reduce al mundo que rodea a Benjamin, que lo ven como un anciano en sus inicios, cuando en realidad no es mas que un niño o un adolescente que tiene que descubrir todos los interrogantes de la vida. Y que a medida que se va haciendo mas mayor, y por consiguiente se vuelve mas joven, va saboreando todas las experiencias que la vida nos tiene preparados. Así como todos los temores que nos esperan a la vuelta de la esquina.

Por eso no puedo mas que admitir mi fascinación durante la primera hora y media de película. Hora y media de cine autentico en todos y cada uno de los sentidos. Experiencias varias que nos hacen sentirnos mismamente reflejados ante  lo que conocemos como vida. ¿Y que le pasa a la otra hora de película?

Pues el problema básico que yo le veo a la película. Benjamin Button como tal, no lo veo un personaje interesante. Si, tiene desarrollo personal y temores y preguntas internas. Pero Benjamin Button, tiene una forma de ser muy especifica, puede que por donde creciera, por como fue su infancia… y mas o menos mantiene su personalidad. Para mí, su entorno si que es lo que le hace ganar interés. Las relaciones personales con los otros personajes es lo que de verdad me fascino.

¿Y entonces que pasa? Pues ley de vida ni más ni menos. Llegados a cierto punto su búsqueda se vuelve, de una forma lógica tal y como lo veo, mas personal. Se da que tiene un objetivo. Y se desarrollan otras situaciones que se mantenían ocultas durante la película. Y claro, la pregunta es… ¿Eso es malo? No, no lo es. Es menos bueno. No por un cambio de ritmo, o de perspectiva. Pero es cuando se llega al punto en el que los actores tienen que dar lo mejor de sí. Y es a la hora de las comparaciones, donde Benjamin Button sale perdiendo y no me resulta tan interesante.

No culpo al propio Benjamin de eso. Benjamin Button es una victima de las circunstancias, y esta muy claro que era necesaria (según la visión que dieron del personaje) una interpretación muy contenida. Pero Brad Pitt, aun con su empeño y su buena actuación, no se ve capaz de llenar la pantalla ni de llevar el peso de la película con sus propios recursos. Cuando llega a su edad actual deja de asombrar como antes. Sigue siendo el mismo personaje, sigue teniendo el mismo aire. Pero no pude evitar pensar como habría sido esta misma película con Christian Bale, un actor que prepara a conciencia sus personajes (y con una mala ostia que te cagas), o incluso con el niño ese que para mí ya se hizo mayor en "Infiltrados" que es Leonardo DiCaprio.

Es del rodaje… no veas que chungo encontrar una foto suya de la peli…

En la otra banda tenemos a la siempre bella y resplandeciente Cate Blanchett. Una actriz a la que solo se le puede achacar que no mate a su dobladora en castellano. Porque es en ella donde vemos un verdadero personaje. Real como la vida misma y con desarrollo. Una persona normal y corriente, con sus cosas buenas y sus cosas malas. A mí me fue imposible apartar la mirada de ella cada vez que salía en la pantalla.

El resto de actores también parecen empeñados en dar una clase magistral de actuación al pobre Pitt, que por suerte para él y para la película, trabajan por y para el beneficio de la misma. Y mención aparte se merece Taraji P. Henson como madre de Benjamin. No creo que ninguno gane el oscar por su interpretación, Brad Pitt porque no lo merece en mi opinión, y Taraji P. Henson porque no me parece que vayan a reconocer su trabajo.

David Fincher, su director, es otro cantar. Lastrado por tener un pasado como publicista parece ser que nunca he tenido el reconocimiento merecido. Espero que por fin con esta película se le tenga mas en cuenta. Le da un tono mágico a toda la película y no se anda con florituras. Aquí hace un trabajo de artesano. Y gracias a su mano firme, y a la fantástica fotografía de la película nos ha dado una película atemporal.

Donde a diferencia de otros directores, usa el marco temporal y los fantásticos decorados como un hecho circunstancial. No hace un estudio de la sociedad ni se recrea en cosas sin importancia. Hay algún que otro guiño y punto. Realmente parece que no le da demasiada importancia a no ser que tenga que tener relación directa con el protagonista de la historia. Y a mí esas cosas me gustan, no hay que recrearse para nada. Y Fincher lo sabe. Como sabe que los efectos especiales, son y deben ser utilizados en beneficio de la historia. No como parte de la historia.

Y es aquí cuando se llega a un momento realmente impactante. Los efectos especiales te acojonan de mala manera. Asombroso y terrorífico es ver a los dos protagonistas en sus diferentes edades. Cate Blanchett, aunque menos chocante, nunca deja de brillar en la película (es que no me canso de nombrarla). Pero acojona Brad Pitt. Es el que más cambios sufre. Y verlo moverse, con 25 años, que aun no había ni salido en Thelma y Louis es impactante. Porque lo ves. Es la maldita cara de Brad Pitt con 25 años. Y eso da para preguntarse otras cuestiones que no tienen cabida aquí.

Pues lo que han hecho con esta película, utilizando todos los recursos y el talento de hoy en día, recuperar la magia y el espíritu de antaño en una película. Para conmoverte sin abusar de los recursos fáciles. Y para contarte una pequeña gran historia.

Para aquellos que ya la hayan visto, o que no les importe saberlo, en el video de abajo hay una pequeña parte de la explicación de los efectos especiales. No es que te vaya a romper la magia de la película, que yo creo que esta en todas partes. Pero igual deja de impactarte un poco más. Libre y vuestra es la decisión.