Donkey Kong Country Returns

 

Decir…  “¡El rey ha vuelto!”, mola un huevo. Es como si hubiera una especie de quórum general respecto a un tema en concreto y el que lo lee, esté de acuerdo o no, durante unos instantes se queda calladito (por curiosidad imagino). Obliga a la reflexión. Es un momento en el que el lector dice “genial, ha vuelto un referente” o tal vez algo del tipo “a ver porque este personajillo dice esto” (aunque si eso lo dice al acabar el articulo se acabo la “magia”). Es como ser el juez en un caso y tras dar un par de golpes con la maza todo el mundo se queda callado y expectante (aunque yo lo haría con Mjolnir, que mola e impone más). Pero dependiendo del caso, también puedes preguntarte de que rey se está hablando.

Si hablamos de los juegos de plataformas, hay más de un rey al que rendir pleitesía. Por un lado con cada nuevo juego de Mario se podría hacer ese anuncio. Más aun si hablamos de un juego 3D, que para algo es el que mejor ha llevado el cambio. Y por otro lado tenemos al rey desterrado, o rey mendigo, con un gran número de fans echándolo de menos y recordando sus tiempos de esplendor, Sonic. La discusión sobre cuál de los dos es “mejor” es casi como el pan de cada día. Parece que no se pueda admitir ningún elemento más en esta guerra de poder. Solo están Sonic, el de su maravillosa época 2D como recuerdo, y Mario, que sobrevive fabulosamente bien sea cual sea la moda actual con el mismo hándicap de siempre, que tiene bigote y es regordete.

Pero hablando de las plataformas en 2D, y aun con todo lo que me gusta el Super Mario World, incluso yo me olvido muchísimas veces de los Donkey Kong Country. La llegada de este juego a mi ya desaparecida Super Nintendo fue impactante. No por todas sus virtudes técnicas, de las que me entere (pero que nunca entendía) gracias al video que regalo la Hobby Consolas en su momento. Sino porque sin saberlo, rompió esa hegemonía (que a mí me importaba poco)  sobre cuál podría ser el mejor juego de plataformas del momento.  La guerra que antes era exclusiva entre Sonic y Mario cambió. Ahora se añadía otra variable a la ecuación. Y es que Donkey Kong entró pisando fuerte.

Decir cual es mejor, supone una tarea demasiado grande para mi. Solo puedo hablar de mis gustos. En plataformas 3D tengo claro que para mí hay un único dueño. Mario, con su Super Mario Galaxy 2 ha tocado el cielo. Eso ya lo tiene ganado. Pero volviendo otra vez al pantanoso terreno de las 2D, el asunto sigue estando complicado. Nintendo volvió a intentarlo con New Super Mario Bros para Wii. Y si bien es un buen juego, en ningún momento pudo con mi recuerdo del Super Mario World. De Sonic 4 he leído muchas cosas, pero no tengo nada claro (pero como tampoco lo he jugado poco puedo decir). Y como no podían ser dos sin tres, para recordar viejas rencillas, en el pasado E3 Nintendo lanzo una bomba totalmente inesperada. Volvía Donkey Kong Country, y de la mano de Retro Studios (trilogía Metroid Prime).


Con esta imagen ya me conquistaron

Y en esas estaba yo. En algo parecido al éxtasis. Hasta que un escalofrió recorrió mi columna. Seguro que será bueno. Pero yo tenía un cierto “miedo” a un planteamiento excesivamente conservador. A que el juego fuera fácil. A que hicieran simplemente un juego que te hiciera recordar las sensaciones de los Donkey Kong Country de Super Nintendo y punto. Sin aportar gran cosa o sin que fuera medianamente estimulante. Ahora que estamos todos aquí en la intimidad, creo que no es muy aventurado decir que no he sido el único con ese temor. Y a todo esto, solo tengo que decir… que poco conocemos a los chicos de Retro Studios al haber pensado eso. Desde ya me declaro seguidor de este estudio.

No solo han conseguido un juego que te transporta literalmente a esas partidas de antaño con Donkey y Diddy. No solo han aprovechado la potencia de la Wii en beneficio del juego, y no como excusa para adquirir el juego. Han puesto toda la carne en el asador. Y si, el juego te hace recordar tus partidas de hace más de una década y te muestra un juego con unos gráficos llenos de detalle y muy sólidos. Pero es que además se han dejado el alma en el diseño de los niveles. Y han conseguido un juego que no es para nada sencillo. Un juego que para completarlo hay que poner al máximo todos tus sentidos. Y que si quieres completarlo en su totalidad es un verdadero reto.

Y la palabra clave para este juego es reto. Me imagino a todos los creativos y diseñadores de niveles de Retro Studios, todos sentados en una mesa pensando como joder poner las cosas difíciles a los jugadores. Me viene a la cabeza la oferta de trabajo que debieron ofrecer para ese puesto: “Se busca diseñador de niveles que pase por un mal momento personal, si estas en trámites de separación, te van a embargar todos tus bienes, tienes complejos físicos, no has salido del armario  y eso te martiriza, crees que tu pareja te la está pegando con media oficina, o tu matrimonio es un infierno… ven con nosotros, te ayudaremos a que traspases toda tu mala leche en el diseño de los niveles de nuestro próximo juego”.  Solo así se explica que hayan varios (he dicho varios) niveles en los que pierdas veinte o treinta vidas de golpe.

Lo peor, no es que pierdas veinte o treinta vidas. Si no que te lo comes. Así como lo digo, te lo comes. Porque el juego te reta de tal manera, que tu como video jugador quieres seguir intentándolo. Y por insistencia no paras hasta que lo consigues. Pierdes veinte vidas y quieres seguir intentándolo. Eso no es nada fácil. Y menos hoy en día que esta la tan manida frase de que los videojuegos de hoy no son como los de antes. El riesgo era muy elevado en ofrecer un juego de este tipo. Y no solo han salido airosos. Han salido triunfantes los muchachos de Retro Studios. Y para colmo, no admite discusión el que exista la superguía. Si no estuviera, este juego seria carne de segunda mano ante la más que segura imposibilidad de alguno de pasarse algunos niveles (aunque nunca lo admitirán).


en super guia aparece… super donkey!!

Para afrontar esta tarea (o titánica tarea, dependiendo de lo que consigáis en el juego), esta a nuestra disposición dos formas de jugarlo. Una opción, con el mando en horizontal. Y otra con el nunchako. Yo lo jugué con el nunchako. Y ni un solo problema. Con el Wiimote agitaba el mando si necesitaba rodar sobre mí mismo, soplar o dar manotazos en el suelo. Y al tener el nunchako conectado podía ponerme en una posición cómoda para jugar en las mejores condiciones posibles (cada uno tiene su posición, no me miréis con mala cara). Con el botón A se salta, y con el B o Z coges objetos o te agarras a la liana. Y no es necesario nada más. Jugabilidad fabulosa. Y para colmo, con la opción de hacer “fatalities” contra los bosses de mundo.

¿Historia? Que le roban los bananos a Donkey, y tenemos que recuperarlos. No es necesario más. No se requiere nada más. Con jugabilidades como esta, y unos niveles tan demenciales como los de este juego, no necesito/quiero ningún tipo de historia. Si la ofrecen, pues yo encantado. Pero es otra muestra más de que un videojuego no requiere de una gran historia para que sea excelente, ni de que tiene que ser el motor del juego.  Y juegos así son necesarios.

Llegados a este punto solo falta por comentar algunas cosillas no tan buenas como las anteriores. Por ejemplo la banda sonora, si bien es buena, podría ser mejor aun. No es que yo sea el mejor indicado para hablar sobre este punto, pero si que se echan en falta algunos temas. O que solo se haya recuperado a Rambi. O la no utilización de Diddy en el modo un jugador. Son cosillas que para mí, y más aun viendo el calibre del juego, tienen poca importancia, pero que por pedir no queda muy descabellado y podría haber mejorado más aun este juego.

Pero poco más le puedo pedir al juego. Experiencia completísima. Un verdadero reto que me ha tenido enganchado de principio a fin (y que aun no he completado en su totalidad). Un juego que entra de lleno en el Top de Nintendo, y en mi opinión también en el Top de esta generación. Ahora mismo solo se me ocurre una opción para mejorar estas lianas, vagonetas y cohetes, y consiste en mirar un poco hacia arriba y surcar el espacio en otro tipo de aventura. Pero en lo que respecta a las plataformas 2D lo tengo claro. ¡Ha vuelto el rey!