La Frikada Sixtina

Esta entrada es de aquellas que canta más en mi blog que Rocco Sifredi en un convento de monjas de clausura, pero siempre me ha hecho gracia la posibilidad de mostrar lo que me convierte en una friki única de pies a cabeza.

Pero como ya sabéis que a mi no me gustan las entradas cortas (lo sé, me encanta aburrir al personal Kitten). Empezaré por unos pequeños datos en plan ¿Sabías qué? (encima robando secciones a los compañeros…).

La capilla Sixtina recibe su nombre por el papa Sixto IV (¡si hubiese sido Sixto VI hubiese sido la leche!) que la mandó construir en 1478. La decoración de tan magna sala fué concedida a los más insignes pintores de la época, Boticcelli, Perugino, Guirlandaio,… pero a los muy Evil or Very Mad se les olvidó pintar el techo, la famosa bóveda, que dejaron con un bonito mural de color azul oscuro con estrellitas.

Los que hayais tenido la suerte de verla al natural, habreís visto que en realidad, a pesar de los impresionantes frescos, la capilla no es muy grande que digamos y pintado el techo con estrellitas, pues no debía de merecer mucho, así que Julio II se dijo a si mismo, en plan Ikea, "Voy a redecorar mi vida", y "llamaré al mejor pintor de Florencia para que ponga la Capilla Sixtina a mi gusto". Pero como era muy caro, se decidió por contratar a Miguel Ángel, a pesar de que éste le insistía continuamente "Es que Pater, yo soy escultor, no pintor", pero por lo visto Julio II tenía fama de ser un tipo de armas tomar, así que a Miguel Angel no le quedó más remedio que aceptar.

Pero como él mismo decía, Miguel Ángel era escultor y eso se nota cuando ves la bóveda: toda la musculatura y las formas demuestran su dominio de las tres dimensiones, que tanto le costaba pintar. Además estaba el hecho de tener que pintar en fresco, una técnica que te obligaba a trabajar en "giornatte" o jornadas, ya que la cal y el aglutinante se secan en un sólo día (por eso se ven esas marcas y tonos diferentes por trozos). A todas estas dificultades, se le añadía el hecho de que poco a poco, Miguel Ángel fué despidiendo a sus ayudantes uno a uno, hasta quedarse sólo. La gran mayoría de la gente cree que era porqué, como artista, era un perfeccionista y prefería acabar él su obra (y algo de verdad hay), pero en realidad, Miguel Ángel era un tacaño de cuidado que a lo largo de su vida amasó una pequeña fortuna que nunca gastó en sí mismo.

Finalmente, Miguel Ángel consiguió acabar su obra (al menos la bóveda de momento), y su trabajo le costo, porque Julio II, más que "redecorar su vida" se dedicó a redecorar Roma entera, haciéndose su propio sepulcro en vida, en la Iglesia de San Pedro Encadenado, y pa’ allá le tocó ir al pobre Miguel Ángel, para hacer el famoso Moises.

No será hasta 1541 cuando, ahora sí por fín, Miguel Ángel consiga finalizar la Capilla Sixtina, terminando la pared que contiene el fresco del Juicio Final, que a diferencia de la bóveda, muy bien separada temáticamente en escenas, es anárquico y abarrotado, como debía ser el Infierno para él.

Bueno, esa es mi "pequeña" introducción para la FRIKADA en mayúsculas que vais a ver. Porque bandanas de Naruto puede tener cualquiera, figuras de Final Fantasy también, pero…

¿Quién tiene la Capilla Sixtina pintada por una misma en su cuarto?

Está casi a tamaño natural, y como la de verdad, me está llevando años acabarla… Eso sí, suerte que es pintura plástica y no al fresco, que sino…

Eso era todo.

Moraleja: Por muy friki que te creas, siempre habrá un friki más friki que tú.

Saludos!