El Duende dice… A Solas con el Miedo: The Entity (1981)

A Solas con el Miedo: The Entity (1981) 
Las películas de antes daban miedo, pero más que nada por la inocencia de quién las veía, que no era otro sino éste el que os escribe con unos cuantos años de menos. ¿Y que hacía yo de niño viendo películas de miedo?, pues hacerme el valiente delante de mi madre, para luego no contarle que no podía pegar ojo en la cama. Pero lo malo de curtirse con el cine de terror cuando uno es tan sólo un tierno infante es que ahora prácticamente todo lo que veo más que una mueca de terror me provoca simplemente una risa, o lamentablemente me suena a algo que ya he visto con anterioridad.

Antes todo lo que se mostraba en pantalla era fruto de un arduo trabajo de maquillaje o del equipo de efectos especiales que trabajaba únicamente con medios artesanales, ahora todo se reduce a meterle un millón de efectos generados por ordenador para acojonar al personal de turno. Y aunque haya escasez de ideas, aunque todo se repita hasta la saciedad, no hay cosa que acojone más o llame más nuestra atención antes de que dé comienzo una película que la típica frase de: BASADO EN HECHOS REALES.

Y es que este largometraje va más allá de las historias de las casas embrujadas de toda la vida, o de aberraciones varias llevadas a cabo por psicópatas, y se centra directamente en los ENTES, pero no desde el trivial punto de vista de los fantasmas o las apariciones, sino desde un punto de vista más físico y sexual. ¿Sabéis lo que son los Sucubus?. Pues aunque tengan nombre de golosina, se trata demonios que adoptan la forma de una mujer para abordar a los adolescentes durante el sueño y tener relaciones sexuales con ellos. ¡Genial!, ¿no?. Pues reconozco que no me hubiera importado ser violado muchas noches por ellos, y tan a gusto que me hubiera quedado, porque estos seres no son más que la explicación popular a las POLUCIONES NOCTURNAS, que no es otra cosa que la forma natural que tiene el organismo de expulsar el exceso de semen del cuerpo humano, bueno, más bien de los testículos.

Los Incubus, son todo lo contrario, son demonios masculinos que toman el cuerpo de la mujeres durante su fase de sueño, aunque como comprenderéis ellas no emiten polución alguna porque están más concienciadas con el medioambiente. Ahora bien, cuando alguien es violado a la fuerza mientras duerme y al día siguiente existen muestras en forma de marcas y cardenales, como podéis deducir, no estamos hablando de sueños, contaminaciones, ni nada que se le parezca, sino de un verdadero ENTE.

LA HISTORIA
(Contiene “spoilers” a tutiplén)

Un caso como este ocurrió en Estados Unidos en 1974, cuando una “verdadera” mujer desesperada (pues no me refiero a la serie) llamada Carlotta Moran se presentó ante el equipo de parapsicólogos de la Universidad de California para contarles con angustia que un “ser invisible” la violaba por las noches en su dormitorio. Su historia no hubiera tenido mayor trascendencia y hubiera sido atribuida a algún desorden mental, de no ser porque presentaba importantes magulladuras y heridas (además de arañazos y mordeduras) por todo su cuerpo, incluida la zona genital, que difícilmente podían ser explicadas de forma científica, y porque los propios hijos y vecinos de esta viuda habían sido testigos de dichas violaciones por parte de un agresor invisible al que llamaban “EL ENTE”.

Los estudios psicológicos del doctor Barry E. Taff demostraron que Doris D. (seudónimo con el que se referían a Carla para preservar su anonimato) era una persona completamente normal y muy estable emocionalmente hablando. Una vez instalados en su casa llegaron a constatar la aparición de misteriosas esferas de luz e incluso obtuvieron fotografías donde unas extrañas luces rodeaban el cuerpo de Doris, aunque simplemente achacaron este suceso paranormal a inusuales reflejos en la lente de la cámara. Finalmente explicaron su caso relacionándolo con algún problema psíquico derivado de los trastornos del sueño, y que por lo tanto las agresiones cesarían tarde o temprano.

Sin embargo, las violaciones jamás se interrumpieron, al contrario, Doris afirmaba que dos seres más pequeños ayudaban al “ENTE”, y ante este empeoramiento, y tras padecer tres embarazos psicológicos, los investigadores la invitaron a trasladarse a una casa de cristal rodeada por cámaras construida en el interior de su laboratorio. Y aunque esto tan sólo os parezca el primer caso de un “Gran Hermano” no televisado, lo cierto fue que para sorpresa de todos los científicos allí presentes, una noche pudieron observar una de aquellas agresiones, a la que siguieron otras muchas más sin que estas cámaras de vigilancia consiguieran captar nada extraño a su alrededor, aunque el cuerpo de Doris se retorciera y moviera como si alguien la agarrara y la poseyera al mismo tiempo.

Y mientras unos se decantaban por la hipótesis del “EL ENTE”, lo cierto es que muchos relacionaban el caso con los abusos sexuales que Doris había sufrido en su infancia, y de los cuales ella no tenía constancia, pero que habían salido a la luz gracias a un reciente estudio de hipnosis. Hoy en día no existe una explicación final para la historia de Carla, lo único que se sabe de ella es que finalmente las agresiones terminaron, aunque no pudiera disfrutar de esa nueva situación durante mucho tiempo, ya que lamentablemente unos pocos años después moriría de cáncer.

Uno de aquellos testigos, Frank de Felitta, decidió escribir un libro donde se narraban las extrañas experiencias vividas por esta mujer, y prácticamente fue el culpable de la posterior repercusión de esta historia, hasta el punto de ser el guionista de una película con el mismo nombre “THE ENTITY”.

LA PELICULA
(NO contiene “spoilers” a tutiplén)

Es sorprendente que esta película haya caído completamente en el baúl de los recuerdos y sea una total desconocida para muchos seguidores del género de terror. Dos son los principales motivos por los que ha sido desterrada del reino de los clásicos, y uno de ellos es la propia estética del film, pues sin duda peca de extremada sencillez y un aspecto demasiado televisivo. Pero como bien dice el refrán “unos se llevan la fama y otros el provecho” y si bien este título carece de lo primero, la verdad es que es la mejor película de terror psicológico que he tenido la oportunidad de visionar y con la que pasar verdadero miedo, aunque en el fondo lo que oculte es un verdadero drama humano.

Otra de las razones que explican su olvido es su elenco de actores plagado de auténticos “desconocidos”, pues aunque realmente la actuación de la actriz principal Barbara Hershey es soberbia (recibiendo varias nominaciones y premios), apareciendo en multitud de películas posteriores como “La pasión de Cristo” donde hacía el papel de María Magdalena, por desgracia el resto de las interpretaciones no llegan a su nivel.

El guión no merece más comentarios, simplemente basta con conocer un poco la vida de la persona sobre la que está basado para comprender que despierta fácilmente el interés del público al mostrar un suceso tan sorprendente como inusual, aunque afortunadamente se centra en los aspectos que otorgan un mayor dramatismo a la historia de esta mujer. Otro de los aciertos de este título está en su apartado musical, completamente obsesivo y chirriante, donde cada estruendo representa una de las terribles y repetitivas embestidas del “EL ENTE”.

Este aspecto, unido a que “sorprendentemente” se ha conseguido recrear las escenas de las violaciones con violencia extrema de manera sobresaliente, y evitando lo ridículo que pudiera parecer el rodar un ataque sexual realizado por un ser invisible, han llevado a este largometraje a la categoría de título de culto para muchos sibaritas del género. Y escribo “sorprendentemente” de forma entrecomillada porque realmente esta sorpresa no lo es tanto si os digo que el autor que se esconde detrás de esos excelentes efectos especiales no es otro que Stan Winston, creador de obras atemporales como la lucha entre esqueletos de Jason y los Argonautas (aunque todo el mundo lo conozca más por ser el responsable de películas míticas como Terminator o Jurassic Park).

Un film capaz de impresionar de esta forma al espectador sin necesidad de llenar la pantalla de vísceras, sangre, y persecuciones, como era el recurso principal de muchas de los largometrajes de la época es todo un logro, pero lamentablemente fue eclipsado por el éxito de “POLTERGEIST” estrenado un poco antes. Aunque si de verdad quieres saber lo que es pasar miedo deberías darle una oportunidad a este clásico.

Pero, ¿porque le ha dado al duende por hacer esta entrada de cine?. Pues muy fácil, nada más y nada menos que por haberme enterado de la grata noticia de que HIDEO NAKATA, el director de “THE RING” y “DARK WATER”, va a ser el responsable del remake de esta película previsto para el 2010. Ya está bien de tanta versión americana de las películas de miedo japonesas que explotan el terror psicológico al máximo, y es que no está de más que en alguna ocasión se cambien los roles y podamos disfrutar de una visión más psicológica y menos visual de nuestros temores.

Y como todas las grandes películas, ésta no está exenta de su propia historia negra, pues muchos no dejan de comentar la extraña coincidencia de que el actor que representaba al hijo mayor de Doris en el film se rompiera el brazo de la misma manera que el personaje real en la escena en la que se enfrentaba con “EL ENTE”.

Ficha Técnica

Director: Sidney J. Furie
Productor: Harold Schneider
Guión: Frank De Felitta, basado en su novela del mismo título
Fotografía: Stephen H. Burum
Música: Charles Bernstein
Montaje: Frank J. Urioste
Efectos especiales: Stan Winston, James Kagel (maquillajes)
Intérpretes: Barbara Hershey (Carla Moran), Ron Silver (Dr. Sneiderman), David Labiosa (Billy), George Coe (Dr. Weber), Alex Rocco (Jerry Anderson), Margaret Blye (Cindy Nash), Michael Alldredge (George Nash).
Nacionalidad: Estados Unidos
Año: 1981
Duración: 125′

Aquí os dejo un trailer de esta excelente obra, con el que espero poneros los dientes largos para incitaros a verla completa, porque realmente vale la pena:


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