Reflexiones Absurdas (III): El pringao

En toda obra de ficción que se precie, ya sea literaria, cinematográfica o videojueguil, existen una serie de personajes icónicos. Tenemos al héroe de turno, facilmente reconocible por ser el más duro, el más guapo, vamos, el que suele salvar el dia aunque sea a desgana. Pero los héroes no suelen trabajar solos, por aquello de la ley de prevención de riesgos laborales se supone, de modo que no hay héroe que se precie que no tenga a su lado un compañero del alma, un sidekick que lo llaman en inglés (¿sidekick? ¿patada lateral?, desde luego no parece un nombre muy acorde con el compañerismo, a no ser que seas Bobobo). Por lo general, el "patada lateral" complementa al héroe como el chocolate a los Donettes, y no hay héroe famoso que no tenga uno: Batman tiene a Robin, Sherlock Holmes al Doctor Watson, Superman a Clark Kent (no, no es un error, es que Kal’el sufre trastornos de doble personalidad), ¡incluso Marcus Fenix tiene a Dominic Santiago!, aunque, bueno, es un rumor extendido que son pareja de hecho y que lo de Maria sólo lo pusieron para acallar las malas lenguas…

Pero no es sobre los sidekicks ni los héroes de lo que me gustaría hablar hoy, sino de ese otro personaje recurrente que toda o casi toda obra de ficción tiene: el pringao. ¿Qué es un pringao? ¿Cómo se le reconoce? La respuesta es bien sencilla, el pringao es aquel personaje que a los 10 minutos de película ya te intuyes que no va a llegar vivo a los títulos de crédito, y se le reconoce facilmente porque los pringaos, como roles, suelen cumplir una serie de caracteristicas propias. Por lo general, para reconocer a un pringao sólo hay que fijarse en su aspecto. Antes de la revolución de lo políticamente correcto, si no eras un WASP (White Anglo Saxon Person), principalmente en las películas de terror, amigo, tenías todas las papeletas de que el Freddy o el Jason de turno te saludara amigablemente (sustituir saludar por matar y amigablemente por salvajemente). Si pertenecías a una minoría étnica ya habias pisado mierda.


 Adivinad quién sobrevive en esta película…

Otra de las características de este tipo de personaje es que por lo general, cuando no hay una diferencia racial, el pringao suele ejercer el papel de novato del grupo. Es el que por desconocimiento, ganas de impresionar, o simplemente porque es tonto del culo, se arriesga innecesariamente y acaba muriendo de la manera más tonta, simplemente para que el héroe pueda ver la trampa/peligro/enemigo que se esconde tras la sombras. En ese sentido, el pringao actuaría como un cebo andante capaz de atraer las desgracias hacia su persona, pero no importa, porque ya sabes de antemano que no va a llegar al final, así que realmente nunca has llegado a cogerle cariño. El mejor exponente del pringao de este tipo es Carmine del Gears of War: ni siquiera se le ve la cara en ningún momento y eso ya indica que es absolutamente prescindible (Kim entraría también dentro de la categoría de pringao por ser una minoría étnica… lo raro es que Cole haya durado tanto…).

La última de las variantes de pringao es el conocido como pringao superior. Se caracteriza porque por sus habilidades, buena planta, saber estar (ya paro que parezco Jose Luis Moreno), etc.,… nada te indicaría que es un pringao, pero lo cierto es que infringe una de las normas inquebrantables de toda obra de ficción: no le hagas sombra al héroe. Por norma general, el pringao superior iguala al héroe en todas sus cualidades, compitiendo directamente con él, por lo que entre ambos se acaba desarrollando una sana competencia, pero que de sana no tiene nada porque ya sabemos que no se puede infringir esa ley no escrita cuyo castigo es la pena capital: si le haces sombra al héroe, tu destino es morir, aunque sea héroicamente, por salvarle la vida al protagonista.


 Boromir (aka Vasamorir), un claro ejemplo de pringao superior: en seguida sabes que va a morir antes de que acabe la película (aparte de que porque te has leído el libro, claro), porque ¡nadie le hace sombra a Aragorn!

Un caso especial de pringao: Jenkins

Su nombre es Cabo Richard L. Jenkins, y nada más empezar nuestra partida en Mass Effect, nos lo encontramos hablando con la doctora Chackwas sobre lo emocionado que está de regresar a su planeta natal (Eden Prime) y de entrar por fin en combate. Ahí, nada más verle, ya sabes que es un pringao, basicamente porque incumple otra de las normas claves: NUNCA menciones que tienes planes, ni la vida tranquila que llevabas antes o esperas llevar, sino que se lo digan al personaje de Sam Neill en La Caza del Octubre Rojo… Es un novato deseoso de probar sus aptitudes millitares (ya cumple una de las características básicas para ser pringao) y encima la doctora le espeta "No te hagas el héroe…". Eso es como si en una película de terror, alguien dice "Ahora mismo vuelvo", ¡ya sabes que no va a volver!, ¡ya sabemos que Jenkins se hará el héroe y que la va a diñar!

Nuestras sospechas, desgraciadamente para Jenkins, se confirman nada más aterrizar en Eden Prime. Mientras nuestro Shepard elabora una estrategia de grupo calculada para minimizar riesgos, ¿qué hace Jenkins? ¡Pues lo que hacen todos los Jenkins! ¡Salir a pecho descubierto…! para ser asesinado por el enemigo más cutre de todo el juego, sólo comparable a los zombies vomitadores de toriana, ¡unas miserables sondas que parecen de juguete, tan vergonzosas que no las volveremos a ver en todo el juego!

Vosotros pensareis, "Pobre Jenkins, te has pasado un poco". ¡Craso error! Porque en BioWare, que son tan cachondos que en su último juego todos van drogados hasta las cejas de lirium y hasta puedes practicar sexo con demonios, ya habían creado esa pequeña broma a conciencia, porque ¿sabeis que significa la L de su segundo nombre? ¡Leroy! ¡Es Richard Leroy Jenkins!

Ha llegado el momento de dar una pequeña explicación sobre esta pequeña broma de BioWare, dando a conocer de donde procede todo. Leroy Jenkins es una persona real cuyo nombre se ha hecho famoso en toda la red por un ¿desgraciado? incidente mientras jugaba al World of Warcraft. Su clan había hecho una quedada para asaltar una de las mazmorras más difíciles del juego, un asalto que, mal planeado, podía acabar con todos ellos rápidamente. El grupo se reunió a las puertas y empezaron a planear su estrategia cuando, de repente, sin previo aviso, Leroy Jenkins, que estaba jiñando en el váter en ese momento y no se había enterado de nada, profirió su famoso grito de guerra "¡Leeeroy Jenkiiiiinsss!", entrando a lo banzai en la torre. Resultado: todo el clan murió por culpa de la visita al señor Roca de Jenkins, mientras Leroy pronunciaba la otra frase que pasará a la posteridad: "Al menos, tengo el pollo (At least, I’ve got the chicken)". Aquí teneis el video de las hazañas de Jenkins.

 

Queda claro que el Jenkins de Mass Effect homenajea al Jenkins de la vida real, y es algo que no pasa desapercibido a alguien que conozca las dos historias. Por eso, en YouTube ya circulan unos cuantos videos que rinden homenaje a nuestro querido Jenkins, con la escena tal como debería haber sido, con nuestro Jenkins gritando su grito de guerra:

 

 

 

Jenkins, Descanse En Paz.