Las fuentes de Dead Space

 

 

Como ya hice con anterioridad, en esta ocasión trataré de exponer a grandes rasgos las fuentes cinéfilas en las que se inspira el universo de Dead Space. Aunque pueda parecernos un argumento lo suficientemente original y complejo para un videojuego, es relativamente fácil adivinar de qué películas o libros saca tal o cual concepto. Aquí, tratare de enumerarlas, aunque siempre puede quedar algo en el tintero.

ATENCIÓN: Esta entrada contiene spoilers importantes de la saga pero necesarios.

El argumento de Dead Space gira en torno a Isaac Clarke, un ingeniero espacial de la compañía CEC, que viaja en el USG Kellion para cumplir una misión aparentemente rutinaria. La USG Ishimura, la mayor nave extractora planetaria, se encuentra barada orbitando alrededor de Aegis VII y no responde, sin que haya una explicación para ello. Su misión original es, pues, averiguar el porqué de esto y de paso conocer el paradero de su novia Nicole Brennan, que se encuentra a bordo de la misteriosa nave y que le ha enviado un críptico mensaje de video.

A su accidentada llegada al Ishimura, Clarke y sus dos compañeros, Zach Hammond y Kendra Daniels, se encontraran con la causa principal de que el Ishimura haya dejado de transmitir: una invasión de seres deformes aparentemente alienigenas, muy agresivos, llamados necromorfos. Poco a poco, Isaac, separado del resto al aterrizar y obligado a trabajar en solitario, descubrirá la horrible verdad detrás de los necromorfos. No se trata de entes extraterrestres sino de los cadáveres mutados y devueltos a la vida de la propia tripulación del Ishimura, por la influencia de la Efígie roja, un artefacto de orígen desconocido descubierto por los mineros en Aegis VII antes de que todo comenzara. Este objeto emite una señal que modifica el código genético del tejido muerto para reconvertirlo en algo completamente diferente, y para ello emite un pulso que "condiciona" a la gente con visiones de sus seres queridos muertos para manipularlos y que en ultima instancia, se suiciden. Es lo que los Unitologistas (una especie de religión que adora la Efigie como una obra de Dios cuyo propósito es unir a la Humanidad en un único ente) llaman la Convergencia, salvo que su propósito no es la salvación humana sino la extinción y mutación de la especie.

A la amenaza de los necromorfos se añade la situación crítica del Ishimura, a la deriva en un campo de asteroides y condenada a estrellarse en la superficie de Aegis VII, de la que Isaac deberá escapar para sobrevivir, no sin antes descubrir dos terribles verdades: la que se esconde tras el orígen de la Efigie roja y el destino de Nicole.

Fuentes

2001, Una odisea en el espacio (1968), de Stanley Kubrick

A mediados de los años 60, Estados Unidos y la U.R.S.S. estaban envueltos en una carrera espacial por la conquista del espacio que definiría cual de las dos superpotencias se haría con la hegemonia aeroespacial, en la que parecía que los rusos habían tomado la delantera. La NASA entonces, siguiendo las directrices del propio Kennedy acerca de que EE.UU enviaría un hombre a la Luna, empezó a desarrollar el proyecto Apolo, posible gracias al cohete más potente jamás diseñado, el Saturno V.

 

 

En abril de 1965, cuando se inició la pre-producción de la película, el proyecto Apolo era aún un secreto de estado y los viajes espaciales, una utopía. Después de rodar ¿Telefono rojo?, Volamos hacia Moscú (Dr. Strangelove), por la cabeza de Kubrick pasó la idea de hacer una película sobre la posibilidad de vida extraterrestre. Para llevar a cabo su proyecto, el cineasta se puso en contacto con el escritor de ciencia-ficción Arthur C. Clarke, con el que empezó a escribir conjuntamente el guión de la película, basándose en algunos de los relatos cortos del autor, principalmente en El Centinela (1951). La película se caracterizaría por dar por primera vez un enfoque serio y metafísico al género de la ciencia-ficción, dominado hasta entonces por las películas de serie B de la época, y por una rigurosidad científica en la aplicación de los efectos especiales que sentaría las bases para las producciones posteriores. Tanto es así, que cuando en 1969, Armstrong pisó la Luna de verdad, muchos dudaron de la veracidad de las imágenes recordando el trabajo de Kubrick, que gozó del apoyo y asesoramiento de la propia NASA para rodar la película.

2001 empieza con una escena en la que unos cuantos hominidos buscan comida para sobrevivir, hace tres millones de años. En ese momento, aparece en escena el monolito negro, un artefacto de orígen desconocido a cuyo contacto, uno de los hominidos toma conciencia de sí mismo como cazador, fabricando por primera vez una herramienta al romper un hueso, mientras suena de fondo Así habló Zaratrusta de Richard Strauss. La película hace un nuevo salto temporal situandonos en el futuro (bueno, en 2001 o tal como lo veían en 1968). En un cráter de la Luna, se descubre enterrado un monolito cuyo orígen sólo puede ser extraterrestre fechado en cuatro millones de años de antigüedad, y que además produce una extraña anomalía magnética. Cuando los científicos van a hacerse una foto con él, el monolito empieza a emitir una señal de radio desconocida.

 

 

El siguiente corte en la película nos situa a bordo del Discovery One, una nave que se dirige a Jupiter para investigar una formación anómala en la órbita de Júpiter. La nave está comandada por una inteligencia artificial, la más evolucionada de su serie llamada HAL 9000, supervisada por dos astronautas, Dave Bowman y Frank Poole, y mantiene en estasis al resto de la tripulación, principalmente científicos, que sólo despertaran al llegar al destino. Sin embargo, todo empieza a ir mal cuando HAL tome conciencia de sí mismo, o mejor dicho cuando sea obligado a saltarse sus propios protocolos y aprender a mentir y sobretodo cuando tome medidas desesperadas para garantizar su propia supervivencia que incluyen matar a toda la tripulación. Después de una escena que pasará a la historia del cine, en la que Bowman desconecta manualmente a HAL, no le quedará otra que dirigirse hacia la anomalía de Júpiter en una de las cápsulas, que no es otra cosa que un monolito gigante como el de la Luna.

Se deduce que los monolitos, sobre cuyo origen no se da ninguna pista (extraterrestre, divino,…), son el desencadenante en todos los casos de la evolución de la especie humana o mejor dicho de la adquisición de la inteligencia, tanto en los hominidos como en HAL. Asi mismo, el último mensaje, el de la preservación del satélite de Jupiter, Europa, indicaría que sería allí el siguiente lugar donde se desarrollaría una especie inteligente.

Ahora bien, después de lo citado hasta ahora, ¿qué tiene que ver 2001 con Dead Space? En primer lugar tenemos el homenaje obvio que se le hace al autor: el protagonista se apellida Clarke (Isaac obviamente sería en honor de Isaac Asimov, el otro gran autor de ciencia ficción del siglo XX). Lo demás tiene que ver precisamente con la analogía entre la Efígie y el Monolito de 2001.

 

 

Ambos artefactos parecen tener la clave de la evolución humana. Si el monolito negro tenía la facultad de hacer tomar conciencia de uno mismo y favorecer la evolución de la especie, la Efigie también afecta a la evolución humana en tanto que los símbolos de su superficie son en realidad una representación del código genético del ser humano. A esto hay que añadir que la efigie original, encontrada en el cráter del Yucatan, era de color negro (Dead Space: Mártir) ya que la Efigie roja (Dead Space) es en realidad una reproducción elaborada por el gobierno de la Tierra. Como el monolito de la Luna en 2001, la Efigie también provoca distorsiones electromagnéticas, y en ambos casos, los artefactos emiten una señal. La diferencia radica en que si enfocamos de forma más metafísica y espiritual el tema, el monolito negro, ya sea enviado por Dios o por un ser superior desconocido, tiene un papel positivo, mientras que el de la Efigie (también enviada por un ser abstracto, llamado Dios cabreado/Diablo/extraterrestre cabronazo) es claramente negativo al provocar la extinción de la raza predominante en ese momento.

La señal, que en un caso protege (2001), en el otro provoca la mutación del tejido muerto reconvirtiéndolo en algo completamente diferente, con una expansión similar a la de una epidemia y que a la larga lo que provoca es el fin de la especie.

Horizonte Final (1997), de Paul W. Anderson

Sí, aunque pueda parecer raro, hubo una época en la que Paul W. Anderson fue considerado una promesa en el mundo del cine, antes de meterse en cutre adaptaciones. La historia de la película narra como la nave Event Horizon (en realidad, también es el título original de la película, que hace referencia al "horizonte de sucesos" de un agujero negro, el límite en el que la luz ya no puede escapar, pero ya sabemos cómo se las gastan aquí con las traducciones…), una nave capaz de viajar por el espacio creando su propio agujero de gusano y que se daba por desaparecida, reaparece de nuevo siete años más tarde emitiendo una señal de socorro. Allí es enviada una nave con la misión de descubrir qué le pasó a la Event Horizon y donde estuvo todo ese tiempo.

Para su sorpresa, descubrirán que la tripulación murió de la forma más horrible tras atravesar a esa dimensión desconocida y que la nave ha cambiado, ha quedado "impregnada" de esa maldad tomando conciencia propia. Como HAL en 2001, la nave tratará por todos los medios regresar a la otra dimensión llevándose consigo a la nueva tripulación y también se resistira a ser desconectada (la escena en la que Weir trata de hacerlo es muy similar a la de Bowman con HAL 9000).

Uno de los métodos para asesinar a los protagonistas es precisamente crear alucinaciones en sus mentes aprovechando sus debilidades para provocarles la muerte o simplemente conseguir que hagan lo que quieran.

 

 

La principal similitud entre Horizonte Final y Dead Space, además de tener un diseño artístico y conceptual muy similar, recae en las visiones. De la misma forma que el Event Horizon, la Efigie se "comunica" con los que tiene más cerca haciéndoles tener visiones protagonizadas por sus seres queridos ya muertos (Kendra ve a su hermano muerto, Isaac a Nicole), que les advierten acerca del artefacto y sobre la Convergencia, aunque en realidad su objetivo es el contrario, es decir, provocarla (esto queda más patente en Dead Space 2).

Otros libros y películas utilizan un planteamiento similar, el de artefacto alienígena que provoca alucinaciones, como por ejemplo Esfera de Michael Crichton, o Solaris.

La cosa (1981), de John Carpenter

A principios de la década de los ochenta, el maestro del terror John Carpenter sorprendía a propios y extraños con la adaptación libre del clásico de la ciencia ficción de los años cincuenta, El enigma de otro mundo (1951), que es considerada hoy por hoy una obra maestra del cine de terror.

En ella, unos científicos americanos de una base polar antártica descubren que en la base polar vecina noruega se han vuelto locos y se han matado entre sí despues de haber desenterrado algo en la nieve. El único superviviente es un husky al que perseguían y que acojen en la perrera de la base. Subitamente, el perro se transforma de repente en un monstruo que mata al resto de animales antes de que puedan matarlo con un lanzallamas. Entonces descubren que en realidad es una forma de vida capaz de adoptar cualquier forma y que reacciona ante el fuego. Pronto crece la inquietud al descubrir que cualquiera de ellos puede haber sido asimilado por el ente, que puede separarse en partes para asegurar su superviviencia.

 

 

No existen nexos argumentales en común entre la obra de Carpenter y la de EA, pero cualquiera que conozca a ambas, reconocera que el diseño conceptual de los necromorfos recuerda muchísimo al de La cosa de Carpenter. Ambas criaturas pueden recombinarse a placer, pudiendo algunos necromorfos separarse en entidades más pequeñas y su diseño, tan caracterísitico, es muy similar.

Fantasmas de Marte (2001), de John Carpenter

Esta película pasó sin pena ni gloria (con razón) por la cartelera y está considerada una de las obras menores de Carpenter, puesto que rezuma tufillo a serie B a kilometros. Su calidad no es precisamente la razón por la que aparece listada aquí sino por sus semajanzas con la saga que nos ocupa.

La historia de la película se situa en el siglo XXII. En ese futuro, el ser humano ha terraformado con éxito Marte que ahora es víctima de una intensa actividad minera. Una oficial de seguridad llega a una de estas colonias mineras para recoger a un preso peligroso cuando descubre que todo el personal de la misma ha desaparecido. Al parecer, los mineros mientras excavaban dieron con una antigua estructura alienígena y al abrirla, los "espiritus" allí contenidos se escapan infectando a los colonos, que empiezan a tener conductas muy agresivas y violentas, automutilandose.

 

La relación con Dead Space no parece tan obvia como en los casos anteriores, salvo por la forma común en la que se encuentra el artefacto alienigena (ambos en una excavación minera), y cómo éste afecta a las víctimas, volviéndolos locos y mutándolos. En ambos casos además, el objetivo de la "infección" es el mismo, el de extenderse como un virus.

Estas son de momento las que se me ocurren. No hay duda que películas como Alien también habrán influído pero es dificil asociarlas en tanto que muchas de estas películas han supuesto un antes y un después en el cine de ciencia-ficción, de ahí que en esta entrada haya señalado las más obvias que se me ocurren. Ya sabeis, si se os ocurre alguna más, mencionadla en los comentarios.

OFF-TOPIC: Ayer por fin, operaron a Miqui Roque del cáncer de cadera que padecía y al parecer se recupera satisfactoriamente. Desde aquí, le deseo que se recupere pronto y pueda volver a hacer vida normal. También hay que aplaudir la actitud del Real Betis que ha movido cielo y tierra para que pudiera costearse la operación, una de las más caras y complicadas.