Concurso Monologuéame: Las ratas pintoras del cielo (sigh)

Víctima

 

Mi coche es especial, no sólo por llevar mis pobres posaderas de un lado a otro sino porque es  algo único en el mundo: es el primer coche a topos del mercado. No es que en Volkswagen se hayan vuelto locos con los colores de la pintura ni que yo me comprara un Volkswagen Polo, Marco para los amigos, Edición Especial Feria de Abril, no. Los responsables de esto no son otros que unos Xzibit en miniatura con plumas a los que les gusta demasiado tunear coches con "productos naturales". Efectivamente, me refiero a las palomas, esos seres infernales venidos del averno que aterrorizan a las pobres criaturas en la Plaza Cataluña.

Pero las palomas de donde yo vivo no son normales. Las normales se limitan a pasearse (pasearse, sí, porque son tan tontas que prefieren caminar pudiendo volar para huir del peligro) moviendo la cabeza adelante y atrás, comerse las miguitas de pan que les echan los viejos malvados en el parque (en su plan maléfico de dominar el mundo gracias a ellas o al menos de arruinar las coladas de las vecinas, mientras dicen "comed, comed mis pequeñas, así tendreís más munición, ¡mwuahahaa!") y comerse algún infante desprevenido mientras se zampaba su bocata de foie-gras. Esto último no es broma: la mitad de los niños desaparecidos de Barcelona fueron vistos por última vez en la Plaza Cataluña mientras merendaban y nunca más se volvió a saber de ellos, no digo más.

Es normal que las palomas estén tan bien entrenadas como armas de destrucción para sembrar el caos entre la población civil en caso de conflicto si tenemos en cuenta que las principales actividades de los jubilados españoles son mirar las obras, hablar "de que el fútbol ya no es como el de antes" con nostalgia y darle de comer a las palomas; y tal como está la crisis y el futbol con Messi, ya sólo se pueden centrar en lo de amaestrar palomas, pero ahora para vengarse de una sociedad que los ha desterrado del mundo laboral. Unos ponen bombas y ellos utilizan palomas. Porque sino, ¿que les ven los ancianos a estas ratas del cielo (ahí, ahí, que se note el aprecio que les tengo)? ¿será su plumaje? ¿su gracejo? ¿su hermoso canto? ¿o su brillante inteligencia sin parangón?… Pues eso, lo que decía, son esbirros con plumas.

Pero como iba diciendo, esas son palomas normales, asesinas e hijadeputillas, pero normales. Las de la torre donde yo vivo (no, no vivo en Isengard, así es como llamamos a la "segunda residencia" por estos lares) son salvajes, o lo que es lo mismo, su maldad es intrinseca a su naturaleza, vamos, que son unas cabronas por motu propio pero eso sí, cabronas con sentido artístico.  Sus deposiciones, además de colocadas estratégicamente en las manetas de las puertas, tienen una variedad de paleta de colores RGB (2 millones de colores, Fuck yeah!) que ya querría para sí el Deus Ex Human Revolution, con gamas de colores que van desde el rojo Burdeos al verde botella pasando por el azul iridio y el amarillo fosforito. Yo tenía entendido de siempre que la mierda de paloma, es decir, el "gu" acabado con el sufijo de por donde sale, era de color blanco con trazas verdes como mucho, si la individua había comido espinacas, ¡pero estas mamonas han debido de ir a hincharse de comer a la fábrica de Titanlux, coño! ¡Y además, de botes de 5 litros por las cantidades que sueltan porque, macho, mucha mierda para tan poco pajaro! ¡Que yo ya no sé si conduzco un coche o un cuadro impresionista con ruedas! Un Seurat en estado puro.

Sobre su esencia maligna no hay duda. Por las mañanas las ves reunirse en el tendido eléctrico maquinando el plan de ataque para ese dia: "Hugh (todas las palomas se llaman Hugh y hablan inglés con acento de Bristol), se acerca objetivo a tus 7. Recién lavado, de color gris y alto indice de aerodislizamiento" "Hugh, dear, somos daltónicas y sólo podemos contar hasta 6" "En ese caso… ¡fuego a discreción!". Y eso lo hacen por puro placer porque mira que hay mundo para cagarse y cosas en las que hacerlo, que es algo que pueden hacer hasta en movimiento, pero no, por lo visto es mejor hacer puntería sobre mi coche, y las jodías tienen más que un campero del Call of Duty con quick-scope.

Son tan malas que ni los gatos se les acercan. Si Hitcock las hubiese utilizado para la película directamente se la hubiesen calificado como +18, o con 33 rombos que era como lo hacían entonces en España (Franco debía estar obsesionado con los paralelogramos por lo visto). Hasta Ridley Scott pensó en ellas para ser las protagonistas de Alien por la capacidad corrosiva de sus "excedencias traseras" pero no quedaban bien en las pruebas de cámara… demasiado terroríficas. Cameron sí que llegó a rodar con ellas pero luego las sustituyó con efectos hechos por ordenador porque le provocaban pesadillas por las noches, ¿cómo sino se explica que se le ocurriera Titanic?.

En la fauna que compone la selva que es la urbanización donde vivo – y lo de selva no es exageración – ellas han sustituido al hombre como animal predominante. Porque mi urbanización es un ecosistema digno de salir en el National Geographic: tenemos topillos y culebras piscineros, gatos salidos, perros aún más salidos, un gallo que sufre de jet-lag crónico y que canta a las 6 de la tarde, un zorro quinqui y una cabra a la que le debe gustar la opera a tenor de lo que practica los "beee"s todo el dia, ¡y debe estar ensayando pal Liceo por lo menos! (y sí, su grupo favorito son los Bee Gees, si no lo digo reviento). Los únicos normales diría que son los humanos, pero ni eso, sólo hay que verme a mí.

En resumen, me veo en la diatriba de escoger entre tres opciones: gastarme mi sueldo en lavados de coche diarios, cubrirlo con un plástico, dejar que se acumulen y así convertir mi coche en el primer coche-cueva con estalactitas y estalagmitas, o declararles la guerra abiertamente… Nunca se me dieron bien las matemáticas, soy de Letras.

ANIRAM AL NE ETATSILA!