¡Es mi Scatterg… mi Battlefield y me lo llevo!

¿Os acordais de aquel anuncio de un juego de mesa de toda la vida protagonizado por un señor con gafas? Aquel individuo, anodino y que podría ser cualquier hijo de vecino, mostraba en dicho spot una actitud de mal perdedor con su ya clásico "Es mi Scattergories y me lo llevo", que era respondido rápidamente por sus parroquianos con frases que han acabado calando en el imaginario popular como "Aceptamos pulpo", "¿Cómo animal de compañía?", respondia el susodicho, y así lograba salirse con la suya.

 

 

 

 

No deja de ser un anuncio ya añejo, pero, a pesar de que su única intención era buscar la sonrisa del telespectador, refleja a la perfección un lado bastante oscuro del ser humano:  quién tiene la propiedad, impone las reglas, y en la mayoria de los casos, sólo para su propio beneficio.

¿A qué viene esta extraña disertación sobre juegos de mesa que sólo juegan los anglosajones, para los que una palabra esdrújula es más rara que un pingüino en Rio de Janeiro? Sencillo, porque me viene de perlas para introducir una de las actitudes más rastreras que he visto en todos los años que llevo jugando a videojuegos, y gran parte de la culpa de esto la tiene ese monstruo disfrazado de compañía llamado Electronic Arts.

Tengo que reconocerlo. A pesar de mi astigmatismo y mis nulos reflejos, amén de mi escasa paciencia, me estoy enganchando a Battlefield 3. Fue un regalo de mi novio (arriesgado, teniendo en cuenta mis malas experiencias con el multijugador del Modern Warfare 2), y aunque tengo que reconocer que el juego no me atraía demasiado, le fui pillando el tranquillo hasta el punto de tener que reconocer que, como FPS, su multijugador es uno de los mejores que he probado.

¿Cómo puedo odiar tanto MW2 y sin embargo gustarme este Battlefield 3? La razón es sencilla. Como en toda la serie Battlefield, Bad Company incluida, lo que prima es colaborar, de ahí la importancia de organizarse en patrullas y que los miembros de la misma escojan las especializaciones en función de la misma. El juego favorece esa cooperación: se pueden obtener muchos más puntos como ingeniero reparando vehículos o como médico reanimando aliados caídos que yendo de Rambo aniquilador de la raza humana, de la misma forma que el equipo que gana no es el que más mata sino el que logra los objetivos de la partida.

Por supuesto que no siempre es así. En Battlefield 3 hay modos para dar y regalar que gustarán más a los más tácticos (Conquista, Asalto, Asalto Conquista) y modos para los que sólo quieran matar por matar (Todos contra todos, en equipo y por patrulla). Hasta aquí todo pinta muy bien, ¿verdad? Error. La mentalidad "callofduty" está tan arraigada en la comunidad de jugadores que muchos ni siquiera se dan cuenta de que están en realidad disfrutando de una experiencia diferente.

Cuando juegas a Conquista (el Capturar bandera de toda la vida), te encuentras a los clásicos "callofdutizados", zombies con M4A1 incorparado corriendo de acá para allá como pollos sin cabeza hacia las banderas, sin vehículos, sin tener en cuenta que esto no es un Call of Duty: los mapas son enormes y lo más probable es que lo único que consigas corriendo campo a través en solitario, a lo John Wayne, sea un hermoso ‘headshot’ de un francotirador oculto en una de las colinas. Y estos al menos tienen un pase, son voluntariosos y  le ponen ganas, no como los ‘mavericks’ de la vida, jugadores cuya única afición en una partida es esperar que respawneé un caza o un helicóptero para sembrar la muerte desde el cielo y luchar de tú a tú con sus némesis ‘iceman’. No importa que los dos únicos Flankers ya estén cogidos y surcando los cielos, los ‘mavericks’ esperarán pacientemente en la base, horas si hiciera falta y aunque su equipo esté perdiendo de paliza, hasta que estos vuelvan a reaparecer. Es muy triste reaparecer después de una muerte y ver que 3 o 4 de tu equipo de 12 (1/4 parte) están haciendo el gilipollas (lo siento, pero es lo que a mi me parece) mientras tú te partes los cuernos para sacar la partida adelante.

 

 

EA no es tonta. Sabe que la saga de Activision tiene una gran base de seguidores con un perfil muy marcado, el de gente que quiere diversión inmediata y acción rápida, aunque eso suponga tirar por la borda cualquier atisbo de realismo. Call of Duty es un FPS muy arcade en el que hasta en los modos que requieren colaboración en equipo lo que prima es matar y cuanto más mejor, y no creo que diciendo esto os haya descubierto América. Tampoco creo que EA quiera competir con las mismas armas contra Activision (ya lo intentó con el último Medal of Honor y les salió rana), pero sí arañar algo de ese mercado atrayendo a parte de ese público. La obra de DICE parece estar en el polo opuesto de ese concepto de jugabilidad en todos los sentidos (mapas mastodónticos, especialización, patrullas, vehículos, destructibilidad como arma,…) pero aún así se permiten ciertas concesiones para contentar a este tipo de jugadores, sin duda con EA por medio, con mapas pasilleros aptos para el campeo extremo, mapas en general que no dejan de dar una sensación de dejà-vú constante de que esto ya lo he sufrido antes y que parecen traicionar la filosofía original de Battlefield.

Los párrafos anteriores se pueden resumir en dos conceptos. A pesar de que Battlefield 3 es una gran propuesta,  muy disfrutable, la experiencia queda empañada por los jugadores con los que te encuentras, desde tramposos que se aprovechan de glitches gráficos para literalmente hacerse invisibles a niños rata que sólo se preocupan de matar para fardar de marcadores aunque acaben perdiendo la partida. Lo segundo, es que EA parece empeñada en favorecer estos comportamientos.

El primer toque de aviso fue el anuncio en su dia de un pack de mapas llamado Close Encounters, o lo que es lo mismo, mapas cerrados que son el paraiso de los ‘callofdutizados’ aunque traicionen la esencia de la saga de DICE. El segundo y más grave es el alquiler de servidores. ¿Por qué es tan grave esto segundo?

Battlefield 3 no permite crear partidas privadas. Si quieres jugar al multijugador, tu única opción es conectarte a un servidor dedicado puesto que no existe la conexión en la que un jugador hace de host de la partida. Hasta esa última revisión fatídica, era relativamente fácil buscar un servidor de la propia compañía (con el prefijo -DICE- que lo identificaba), pero aún así la oferta era limitada. La actualización ahora permite que desde el interfaz mismo se pueda alquilar un servidor por un módico precio durante un breve periodo de tiempo.

A primera vista parece una propuesta inocua: quien no quiera gastarse dinero en alquilarse un servidor no tiene porque hacerlo y el que lo haga, allá él y lo que haga con su dinero. El problema viene de que si se hubiera permitido alquilar servidores pero a la vez se hubieran mantenido los servidores "públicos" de la compañía, nadie tendría queja, pero no, a Electronic Arts y a DICE les sale más a cuenta que la gente pase por caja y de una manera u otra, han eliminado los servidores públicos o los han reducido hasta su mínima expresión, para que la gente pase sí o sí por los alquilados.

Aparentemente eso no debería suponer un problema, a no ser que el servidor se configure para partidas privadas, porque cualquiera puede acceder a un servidor alquilado como se hacía antes con los de la compañía. Ahora bien, la persona/s que alquila/n uno de estos servidores son los que los gestionan y por tanto pueden poner las reglas del mismo. Se puede definir el tipo de partidas, los mapas e incluso el número de tickets de las mismas, pero sobretodo, se puede obligar a seguir, previo aviso, un código de conducta que en caso de incumplimiento supondrá la expulsión de la partida.

Antes de entrar a la partida ya se avisa que no se permitirán ciertos comportamientos, como robar vehículos en la base ajena o destruirlos, el uso de determinadas armas consideradas "chetadas", y en general conductas poco éticas que se han popularizado porque todo vale en la guerra según algunos. Pero no existe ninguna forma ni filtro en el juego para castigar estas conductas de forma automática, por lo que el administrador se convierte entonces en juez y ejecutor para impartir justicia en su propio servidor.


Admin prototipo: "Es mi reino servidor y me lo follo como quiero"

En un mundo feliz, con conejitos rosas y ponies por la calle, donde todo er mundo fuese güeno, los administradores banearían a los que infringiesen las normas. Pero no, no estamos en un mundo así y ya hemos dicho antes que Battlefield se ha ido llenando de niños rata, niños rata que pueden permitirse alquilar un servidor y que son los primeros en saltarse las normas que se supone que pretenden que los demás cumplamos. Los administradores de estos servidores son pequeños despotas que harán todo lo posible por no perder y a los que, en su mayoría, sus propias reglas les importan un carajo.

En mi corta experiencia con este invento de los servidores alquilados he visto expulsiones porque sí, por ir último en los marcadores, por ir primero en los marcadores y estar en el equipo contrario al del administrador, cambios de equipo por la cara, e incluso expulsiones masivas en una partida de 1000 tickets a punto de terminar (más de una hora de juego) porque el admin quería boostear con su amiguito y la puso en privada…

La situación es muy triste. Que el poder disfrutar de un juego por el que has pagado 70 € dependa de que un niñato malcriado no tenga una pataleta porque le has matado un par de veces o va perdiendo, es de las cosas más patéticas que he visto. Y lo más penoso de todo es que sea la propia compañía la que aliente estas actitudes cerrando los servidores públicos y no dando alternativas a los jugadores de Battlefield más tradicionales que lo único que queremos es disfrutar sin tener la constante amenaza sobre nuestras cabezas de que al crio de turno se le crucen los cables. Pero a ellos ya les va bien mientras sigan llenando sus arcas aún a costa de perder aficionados fieles que van a acabar dejando esto asqueados. Y eso después de haber pagado ya un pase online…