ANÁLISIS – The Evil Within

Tres años después de la publicación de su último trabajo, Shinji Mikami vuelve a sus raíces. Al género el cual lo reconoció como uno de los mejores diseñadores de videojuegos: El Survival Horror. Tras meses de espera, The Evil Within ya se encuentra a la venta. Ahora llega el momento de comprobar si el ansiado regreso del padre del Survival Horror como género vale la pena. Adentrémonos en las profundidades de la mente.

En The Evil Within nos pondremos en la piel de Sebastián Castellanos, un detective del departamento de policía de Krimson city que acude a investigar un extraño acontecimiento en el hospital psiquiátrico Beacon. Lo hará en compañía de Joseph Oda y la extraña agente Julie Kidman. Nada más llegar al lugar se darán cuenta de que lo acontecido allí es muy extraño: La zona policial se encuentra totalmente despejada y dentro del hospicio hay evidentes signos de una masacre. Tras observar algo extraño por las cámaras de seguridad, Sebastián caerá inconsciente y despertará en un extrañísimo, sangriento y perturbador mundo en el que nada es lo que parece. Tras esta introducción se encuentra un argumento que si bien es interesante no llega a despegar hasta la parte final del juego y que solo desvelaremos si prestamos atención a los diferentes archivos que hay. Desde datos personales de la vida de Castellanos hasta recortes de periódicos que hablan de desapariciones.

Nada más tomar el control de nuestro amigo Sebas nuestro objetivo será liberarnos y tomar unas llaves "prestadas" de un amigo un poco violento. Tendremos nuestro primer contacto con el sigilo durante el primer capítulo y se nos presentarán mecánicas como el agacharse, esconderse en lugares como taquillas o arrojar botellas como método de distracción. Tras unos minutos tendremos acceso a nuestro primer arma tras una jocosa cinemática, un revólver, y podremos ejecutar asesinatos furtivos por detrás de nuestros enemigos con un cuchillo. También podremos atacar cuerpo a cuerpo, algo que es muy poco efectivo y que solo nos veremos obligados a hacer en situaciones límite. Se nos presentarán también las trampas, las cuales son numerosas tanto en número como variedad y tendremos que desactivarlas correctamente si no queremos llevarnos desagradables sorpresas. También podremos usarlas a nuestro favor para acabar con determinados enemigos. 

Sobre las armas de fuego, son relativamente complicadas de usar puesto que la puntería de Sebas no es perfecta y la munición no es algo que abunde. Solo tendremos unas pocas balas de cada arma al principio y tendremos que conjugarlas bien junto a otras armas de cuerpo a cuerpo y el escenario. Existe variedad en las armas de fuego. Pistola, escopetas, rifle, mágnum e incluso una ballesta llamada Agonía, la cual puede usar distintos proyectiles que deberemos fabricar con los recursos que obtendremos tras desactivar las trampas exitosamente.

Tendremos un inventario en el que gestionar todo nuestro equipo. Desde el mismo podremos seleccionar las armas y objetos directamente o asignarlos a la cruceta para elegirlos directamente cuando necesitemos. Este menú no detiene el juego, solo lo ralentiza brevemente. Por ello debemos tener cuidado de en qué situación lo abrimos, vaya a ser que nos llevemos una desagradable sorpresa. Los objetos curativos son inyecciones y botiquines. Estos botiquines nos recuperarán por completo a cambio de unos efectos secundarios. También podremos recuperar algo de salud hasta cierto límite cuando estemos en estado crítico. Para ello bastará con agacharnos en un lugar seguro y esperar un rato. Los escenarios se encuentran llenos de cajas y estantes en los que podremos encontrar algunos suministros o no.

Tras avanzar un poco en el juego, tendremos acceso a una "realidad alternativa" tras observar fijamente los espejos. En ella conoceremos a una extraña enfermera vestida de rojo y blanco llamada Tatiana, que nos permitirá guardar manualmente nuestra partida. Es un claro guiño a aquella otra enfermera extraña que conocimos en un pueblo no tan dejado de la mano de Dios como parecía, Lisa Garland. En esta realidad podremos mejorar las cualidades físicas y las armas de nuestro personaje mediante una extraña máquina, y tendremos acceso a unas cajas que deberemos abrir con llaves ocultas en estatuillas, las cuales nos aportarán suministros en casos de necesidad. También ocurrirán cosas relacionadas con la trama, como cinemáticas, periódicos o carteles de "se busca". Por último, también podremos consular las piezas del mapa de Krimson city que hayamos encontrado.

Nos enfrentaremos a diferentes enemigos, algunos similares a los que ya encaramos en Resident evil 4 en su día: pueblerinos y perturbados con motosierra. También encontraremos nuevas extrañas criaturas y horripilantes monstruos de gran tamaño. En general, hay una diversidad de enemigos amplia a pesar de que la mayoría pueden abatirse de la misma forma. Mención especial a un tipo de monstruo común que, a pesar de ser sencillo y no excesivamente original, puede causarnos algún que otro sobresalto. Conoceremos a una criatura llamada literalmente "Criatura ensangrentada de pelo negro", que tendrá relación con Ruvik. Ruvik es el claro antagonista del juego. A lo largo del mismo nos daremos cuenta de que todo el mundo y la historia gira en torno a él. Por ello, conoceremos su pasado y sus motivaciones. Conoceremos por qué es como es y qué es lo que hizo. Y por qué no decirlo, también hará acto de presencia de vez en cuando. Hay un claro homenaje al clásico "Cabeza pirámide" llamado El Guardián. Os aseguro de que se trata de un homenaje a nuestro castigador favorito de principio a fin. Por cierto, parece que protagonizará un contenido descargable en el cual lo controlaremos… No hay duda de que pinta interesante, pero podrían haber añadido esta opción en el juego desde el principio. Ya les vale.

Desde el punto de vista jugable, The Evil Within es variado. Hay supervivencia, acción, terror, trampas y sigilo. Una combinación que a pesar de ser extraña sin lugar a dudas funciona, es divertida aunque a otro ritmo bien distinto al cual nos acostumbró Resident evil 4, el "padre" de este proyecto. Se echan en falta puzles y desafíos intelectuales más complejos. Solo nos encontraremos con un único puzle en todo el juego, uno con reminiscencias a puzles clásicos pero que no llega a ser tan complejo. También hay una serie de objetos coleccionables.

El juego adolece de una linealidad bastante marcada a pesar de contar con algunas zonas en las que podremos explorar vagamente. Es un pena esta decisión de diseño, puesto que es un juego del que entran ganas de saber más, de explorar el extraño y perturbador mundo en el que se encuentra nuestro protagonista. Por ello y a pesar de que el juego es una buena experiencia, nos sentiremos encorsetados en un desarrollo que podría haber dado mucho más de sí. También hay que mencionar que la cámara puede resultar incómoda por momentos, y que no se brinda ninguna opción para configurarla a nuestro gusto.

El juego es desafiante por momentos, tanto que en algunas otras críticas se le ha tachado de abusar del famoso Trial And Error, algo con lo que no estoy de acuerdo. Si hay algo que he podido comprender tras completarlo es que se trata de un juego que castiga a los impacientes. Es un juego en el que hay que mostrar calma, incluso en los combates contra jefes. Si intentamos ir rápido nos acabaremos comiendo una trampa o acabaremos cazados por algún tipo de enemigo. Hay que hacerlo despacito y con buena letra. Si ya la falta de recursos como balas y objetos curativos pone la balanza en nuestra contra, el jugar de forma arriesgada será la gota que colme el vaso.

Pasemos a hablar del apartado técnico y gráfico del juego. Sin lugar a dudas se tratan de los apartados más polémicos del juego y son la causa de muchas de sus críticas negativas. Gráficamente el juego cumple, pero sin embargo no da la sensación en ningún momento de ser un juego de nueva generación. Obvio ya que es un juego multigeneracional. El problema reside fundamentalmente en lo técnico. El juego ha sido construido bajo el Id Tech 5, un motor gráfico que hasta el momento ha demostrado ser muy inestable y de dudosa calidad. Esto causará que la tasa de frames del juego se resienta en algunos momentos como al principio del mismo. A esto hay que sumarle la IA del juego, la cual da para hablar mucho porque es totalmente extraña y desequilibrada. En los niveles bajos es totalmente estúpida, en el nivel medio a veces patina, y en nivel difícil los enemigos se transformarán en unos expertos en percibir cualquier cosa fuera de lugar. Nos descubrirán con una facilidad irritante. El problema es que no parece haber ningún tipo de equilibrio, no hay enemigos más avispados que otros. Dependiendo de la dificultad o son todos tontos o son todos inteligentes. Por si esto fuera poco, están las famosas franjas negras que ocupan un espacio considerable en pantalla y que pueden ser relativamente molestas. Lo peor es que el juego por defecto no ofrece ninguna opción para alterar esto.

En el apartado artístico el juego es muy bueno. Es lo que acaba salvando el trasero al apartado técnico y gráfico. El juego contiene numerosas referencias a Resident evil y bebe mucho del terror psicológico japonés y la mitología japonesa. Es especialmente sangriento, el juego no se corta un pelo a la hora de presentar cadáveres destrozados y ensangrentados, lugares llenos de sangre y vísceras. A pesar de ello cuenta una opción de censura para los más sensibles, incluso ha sido totalmente censurado en japón. La banda sonora cumple en definitiva, aunque salvo por el tema principal del juego no encontraremos ninguna otra pista memorable más allá del Claro De Luna de Debussy.

Desde el punto de vista del terror el juego cuenta con una ambientación oscura, sangrienta y opresiva que nos hará tener una pequeña tensión constante que se incrementará en determinados momentos. También hay una serie de sustos idealmente situados para pillar al jugador desprevenido, y otros que se ven venir. Todo esto se acentúa con la gran cantidad de incógnitas en torno a la historia, tanto con respecto al mundo como con los personajes.

En conclusión, a pesar de sus defectos The Evil Within es un gran juego y más que digno Survival Horror, un juego digno de ser tomado en cuenta por los más acérrimos del género. Sin embargo, quizá no se trate del contundente regreso al género de Shinji Mikami que todos esperábamos. Más que un gran paso adelante en el género, The Evil Within es un homenaje, un juego que vuelve a traer algunas de las sensaciones que muchos llevamos años esperando. En lo personal, es un juego que me ha gustado muchísimo pero que me ha dejado con muchas ganas de más, de ver esta fórmula más trabajada y mejorada. La idea es buena, la base es buena. Esperemos que Tango Gameworks se digne a realizar una secuela. El detective Castellanos lo merece, y más viendo cómo acaba su periplo…

Lo bueno:

– Gran ambientación oscura y terrorífica

– La variedad de entornos. Gracias al desarrollo de la historia visitaremos multitud de lugares en poco tiempo.

– Una historia interesante que hay que desvelar poco a poco.

– Las mecánicas. La supervivencia está al orden del día.

– Jugablemente es bueno y divertido, bebe directamente de Resident evil 4 a pesar de los sustanciosos cambios.

– Es rejugable. 

Lo no tan bueno:

– Su linealidad. Se torna en un desarrollo sencillo que deja con muchas ganas de más.

– Su apartado técnico y gráfico es notoriamente mejorable.

– Se echan en falta puzles clásicos y desafios intelectuales mayores.

– A pesar de ser rejugable se echa en falta algún que otro modo extra.