Push Start Buttom

 
 
 
Corría el año 1993. Era una tarde otoñal creo recordar cuando definitivamente me decidí a dar el paso, y subirme al tren de los 16-Bit. Por aquel entonces yo poseía una Master System II, y la verdad, no echaba en falta un cambio de consola, pero claro, los 16-Bit estaban en plena explosión y se oían cosas asombrosas sobre los nuevos sistemas. Ante esto, me veía en la obligación de posicionarme en alguno de los dos bandos, o SEGA o Nintendo, lo cual era una decisión bastante incierta, ya que realmente no tenía demasiada información sobre ninguna de las compañías, aunque por alguna razón (quizás por estética y estilo de juegos…) SEGA me parecía una elección más atractiva. Así pues, ¿qué es lo que hizo que me decantara definitivamente por Mega Drive? La respuesta es sencilla: Golden Axe. Este juego siempre ha sido especial, cuando lo vi en recreativa por primera vez aluciné, pensaba que era imposible superar algo así. Entonces claro, en el momento en que me enteré que el juego de mis sueños sólo estaba disponible para la 16-Bit de SEGA mis dudas se esfumaron, y las posibilidades de comprar una consola que no fuera Mega Drive pasaron a ser cero. Por otro lado, gente cercana tenía ya la Mega Drive y hablaba maravillas de ella, además, el videoclub del barrio estaba repleto de juegos para alquilar… La cosa estaba clara.
Recuerdo perfectamente el día que me compraron la consola, fue en unos conocidos grandes almacenes. Una vez en el pasillo dedicado a videojuegos me vi en una nueva encrucijada, y es que el pack Sonic +
Street Fighter II´ SCE (otro de mis juegos fetiche) se cruzó inesperadamente en el camino. Tras un largo rato de meditación, decidí no cambiar de opción y seguí adelante con el pack "Mega Acción", que venía con otros dos juegazos, Streets of Rage y Revenge of Shinobi, casi nada… Nunca me arrepentí de la decisión.
 
 
 
 
 
 
 
Y llegó el momento de probar el juguete, unas breves partidas de reconocimiento sirvieron para confirmar que la nueva consola prometía. Pero de pronto apareció algo con lo que no contaba, un tal Sonic The Hedgehog… La sorpresa fue tal, que ni siquiera me acordé de mi tan añorado Golden Axe; el personaje, los coloridos escenarios, la maravillosa música, etc… Todo era increíble. No pude contenerme y tuve que llamar a un amigo que aconsejado por su hermano mayor, iba a comprarse una SNES. No se me olvidará su reacción al ver mi nueva maquina. Simplemente alucinó, y al llegar a su casa le dijo a su hermano que "nanai", que había visto mi nueva Mega Drive en movimiento y que se comprarían la 16-Bit de SEGA sí o sí. Finalmente, el poder de persuasión de su hermano mayor se impuso y se compraron una SNES. Yo mientras tanto seguiría disfrutando con la eterna negra…