Retrogames: Indiana Jones and the Fate of Atlantis

Recuerdo como si fuera ayer el día en que Indiana Jones and the Fate of Atlantis llegó a mi casa allá por los comienzos de los 90. La verdad es que fue un día como otro cualquiera, pero la llegada de este juego lo hizo bastante mágico. De hecho, este juego es la segunda aventura de Indy en el género de la aventura gráfica-La última cruzada fue el primero en 1989-, pero en mi caso fue el primero al que jugué.

La primera escena la tengo grabada a fuego. Indiana llega por una ventana al almacén de la universidad buscando una pequeña estatua. Desafortundamente iremos bajando piso a piso desgracia tras desgracia hasta llegar a la zona de calderas dónde encontramos la pequeña estatua dorada. Con ella en nuestro poder iremos a visitar a Marcus que está acompañado por un espía nazi, Klaus Kerner, que nos roba el preciado objeto y sale huyendo buscando Sophia Hapgood-una antigua compañera de Indy- como nuevo objetivo.

 

Así que para proteger a Sophia, ahora muy interesada en el ocultismo y la Atlántida, nos dirigimos a New York en su búsqueda, comenzando con ello todo el lio argumental que nos llevará por todo el globo hasta llegar a la Atlántida. Y precisamente aquí es dónde empieza una de los puntos positivos de este juego: la no-linealidad. Esta aventura la podremos acabar de varias formas, con lo que la rejugabilidad es total.

La capacidad de decisión del jugador en la aventura nos permitirá pasar sigilosamente por zonas, combatir a puños con enemigos y más adelante podremos elegir si queremos que Sophia nos acompañe o no en la aventura. Decisiones que parecen triviales, pero que darán forma a nuestro recorrido en tres caminos posibles, incluyendo por supuesto varios finales.

A lo largo de la aventura visitaremos numerosas localizaciones: Islandia, Tikal , Azores, Creta, Montecarlo, Argel y por supuesto la misma Atlántida. Una aventura larga, con un argumento muy interesante digno de película con todo el tema de la maquinaria atlante, el orichalcum, el espirito de Nur-Ab-Sal o los puzzles con los discos de piedra. Además por supuesto de viajes en globo, camello, persecuciones en coche por Montecarlo, escapar de un submarino nazi…me paro a pensar y es que no sabría elegir que parte del juego es mejor. La verdad es que son muchos detalles que hacen a esta aventura en una palabra: cojonuda.

La verdad es que me ha resultado dificil elegir las capturas para poner en la entrada, así que pongo unas cuantas a modo de galería. En cuanto saque tiempo, tengo que volver a jugar esta aventura.