Rutinas aventureras

Normalmente cuando tengo tengo alguna hora de ociosidad me dedico a jugar a aventuras gráficas antiguas, aprovechando aplicaciones tan interesantes como ScummVM o DOSBox. Las aventuras gráficas, de hecho, es uno de mis géneros favoritos y siempre me encanta probar y disfrutar con las novedades que van saliendo al mercado.

Pero el problema está cuando has jugado a la misma aventura dos, tres, cuatro y cinco veces. Llega un momento, debido esencialmente a la linealidad de las aventuras (benditas sean las aventuras con múltiples caminos), que el juego se convierte en una aburrida rutina que realizas por el hecho de volver a acabarte una vez más alguna de tus aventuras favoritas.

Ayer mismo estaba jugando a Day Of The Tentacle, una entretenidísima y original aventura de la mano de LucasArts, y me aburría. Me aburría por el hecho de que sabía que tenía que hacer, que no había alternativas o un segundo camino. Hasta las divertidas situaciones que siempre te hacían gracia, las mirabas con la tentativa incluso de saltarlas. Daba la sensación de que en vez de disfrutar con el juego, competías contigo mismo para ver cuanto tardas en acabarte el juego. 

Miedo me da coger ahora  aventuras que he jugado hasta la saciedad como Sam & Max o los Monkey Islands. Mejor que se queden ahí, en la memoria.