Análisis Tales of Monkey Island: Capítulo 1

Por fin ha llegado el día en que todos los seguidores de Monkey Island hemos podido disfrutar de nuevas aventuras de GuyBrush Threepwood, valeroso pirata™. Los artífices de estas nuevas aventuras episódicas son los chicos de TellTale Games, quienes previamente han trabajado con Wallace & Gromit o Sam & Max entre otras franquicias y que en esta ocasión han trabajado con LucasArts y el propio Ron Gilbert para continuar la historia de GuyBrush.

Launch of the Screaming Narwhal, el nombre del primer capítulo, sitúa su historia cierto tiempo después de lo acaecido en La Fuga de Monkey Island. Embarcado en su pequeño barca, GuyBrush se adentra a la mar cerca de "La Roca Gelato", dónde Lechuck tiene raptada a Elaine y pretende hacer un ritual vudú. Esta pequeña escena a modo de tutorial, nos invita a conocer el funcionamiento del control del juego. Un control muy cercano a lo visto en los Wallace & Gromit, en el que podemos controlar al personaje con el teclado y apuntar a los objetos con el ratón; o bien un uso total con el ratón pero que funciona muy distinto al clásico point & click. Concretamente, el nuevo control lo que hace es arrastrar al propio personaje en función del movimiento del ratón. Al principio ,si bien es verdad, es un tanto lioso, pero a la larga uno se hace con los controles. De todas formas, quedan cosas por pulir en este sentido y en pequeñas ocasiones el control resulta ligeramente tosco.

Como no podía ser de otra forma, GuyBrush la caga al detener a Lechuck usando una espada vudú. Acabando transformando al pirata fantasma en humano y transfiriendo parte del poder maligno de este a la mano de GuyBrush que cobrará vida propia. Pero las cosas van a peor, cuando Guybrush es lanzando al agua a causa de una explosión, acabando en las costas de la isla Flotsam. En esta isla tendrá lugar el resto de este primer capítulo que nos tendrá enganchado durante 3 o 4 horas. La isla se divide en dos escenarios principales: la zona portuaria y la selva. Nuestra misión en la isla, no es otra que salir de ella para rescatar a Elaine, pero desgraciadamente los fuertes vientos no permiten a nadie escapar de sus orillas.

Uno de los fallos más importantes es el diseño de los personajes, salvando aquellos con un peso mayor como son el propio GuyBrush, Lechuck, Elaine o la señora del vudú. La cuestión es que todos los personajes secundarios, que ciertamente son pocos (4 o 5), son prácticamente copias idénticas entre sí, e incluso hace aparición algún personaje humano que ya vimos en Sam & Max. Aun así, el premio gordo se lo lleva un nuevo personaje que persigue a GuyBrush sin descanso, un noble y matasanos francés que quiere amputarle la mano a GuyBrush para obtener el secreto de la vida eterna que cree que la mano tiene en su interior. No es que sea un enemigo carismático, pero dada el poco acertado diseño del resto de personajes secundarios, este se deja querer.

Por otro lado los diálogos siguen siendo desternillantes, con un GuyBrush más adulto que en anteriores entregas, irónico y ligeramente cabroncete. Vamos, un planteamiento del personaje mucho más cercano al de Lechuck’s Revenge que al de otros juegos. También hay lugar para referencias a otros capítulos tanto de islas como de personajes. Como anécdota, me hizo gracia ver a Guybrush preguntarle a una calavera en la casa de la señora del Vudú para ver si era Murray 😛

Los puzles están muy bien planteados y dan pie a quedarse atascado y darle un poco al coco. Los clásicos puzles dónde hay que mezclar objetos entre sí están a la orden del día, así como otros puzles de exploración por la isla, con ciertas referencias a la búsqueda del tesoro de Mêlée Island de la primera entrega.

La música como no, viene de la mano de Michael Land. Un trabajo sobresaliente y que se aprovecha de la nostalgia para ponernos los pelos de punta con el tema principal de la serie. Por otro lado, las voces (en inglés, al igual que los textos) vienen con los actores de doblaje clásicos de la serie con Dominic Armato a la cabeza como la voz de GuyBrush.

En definitiva, un juegazo que no desmerece para nada a la serie y que certifica el buen trabajo que está haciendo TellTale reviviendo viejas glorias como hizo como Sam & Max. En un mes llegará el capítulo dos y es de esperar que el próximo año nos llegue a España como mínimo traducido.

Nota: 7.5/10