Cabeceras, la pieza clave en el dormitorio

La cama es el mueble más grande e importante de un dormitorio y el cabecero es la pieza de decoración que la hace resaltar, uniendo su aspecto. Para muchos de nosotros, es el elemento esencial  del diseño de nuestras habitaciones y una gran inversión, por lo que vale la pena tomarse el tiempo en la elección. 

El estilo de cabecera que elijamos determinará el aspecto general y el estilo del diseño de la habitación. Puede ser puramente decorativo o actuar como soporte de espalda para relajarse con un libro. 

¿Cómo elegir el cabecero?

Elegir el cabecero comienza con cómo utilizamos la cama. Así que, pensemos en nuestras necesidades y preferencias.

Nuestros hábitos y estilo de vida son importantes, por ejemplo, si leemos o vemos la televisión frecuentemente en la cama. Otro factor a considerar es si tenemos elementos de diseño fuertes en el dormitorio. Es importante tener esto en cuenta, ya que será una elección con gran repercusión.

atención a los detalles

Podemos combinar la cabecera con el estilo del dormitorio actual. Hay diseños originales, elegantes, juveniles, cálidos y mucho más. Por ejemplo, si el dormitorio está lleno de decoración elegante y sofisticada, un tapizado que esté cubierto con un tejido como terciopelo o gamuza sería una opción acertada.

Las cabeceras de metal blanco con líneas curvilíneas ornamentales que realzan los espacios de paz y tranquilidad, mientras que las que están construidas con líneas rectas atrevidas en madera maciza aportan un toque cálido y robusto. Los de madera pintados de blanco con un acabado envejecido dan una sensación de casita de campo, mientras que los acolchados son perfectos para las personas que leen en la cama. Existen miles de opciones para elegir el cabecero adecuado.

Otros detalles importantes

Otro aspecto importante es calcular el espacio y la altura en relación con la cama y la pared, debido a que las características de nuestra habitación (arquitectónicas) podrían verse afectadas por el nuevo elemento decorativo.

Claro está, que la cabecera tiene que ser proporcional a la habitación en general. Por ejemplo, una habitación espaciosa con techos altos y abovedados se verá increíble con anclas grandes y cabeceras de madera maciza, mientras que los espacios más pequeños son mucho mejores con alturas más pequeñas que se adhieren sin problemas a la pared.