¡Feliz cumpleaños!

La lluvia caía sobre los cristales.
El coche se movía a gran velocidad.
Sólo escuchaba su respiración.
Una gran angustia le acompañaba.
Deseaba ir más deprisa, llegar lo antes posible a su destino.
Los faros de los coches que se dirigían en sentido contrario, la cegaban.
Sus manos expresaban nerviosismo.
Presentía que algo fatal había sucedido, pues de lo contrario, no le habrían pedido que regresara con tanta urgencia.
Pero, ¿Qué puede haber ocurrido?
Suhermana, tan sólo le pidió que regresará lo antes posible, lo que habíaocurrido, no se podía decir por teléfono y mucho menos a tantadistancia.

Tenía dos hermanas, Mery vivía fuera de la ciudad, en la capital, estudiando en la
universidad, Anna estaba casada y tenía una niña pequeña, ella fue quién la llamó.
Su madre había fallecido hacía tres años por un cáncer.

Su padre, vivía en casa de su otra hermana. Para él fue muy duro, pero su personalidad
leayudó a superarlo.Alice, era la mayor de las tres, estaba divorciada desu primer y único marido, con quién había tenido dos hijos, Jonathan yAnne, ambos estaban en la adolescencia, aunque su madre estabaorgullosa de los logros de ambos, pero siempre existían las rencillastípicas con los hijos de esa edad.

Cuando Alice recibió lallamada, se encontraba de viaje de negocios. Trabajaba en unaimportante empresa del país, y su labor era promover la venta deproductos de su empresa. Su trabajo le obligaba a ausentarse un par dedías, al menos una vez al mes.
Esta era una de esas ocasiones.
Alicetrataba de tranquilizarse, y de no pensar que algo malo había pasado aalguno de sus hijos. Esa misma mañana había hablado con los dos, antesde que se marcharan al instituto, y todo estaba bien. A ellos, no lespuede haber pasado nada, pensaba.
Después pensó en su hermanapequeña, o en su padre, o puede que sólo sea una tontería de Anna, ellasiempre le da mucha importancia a las cosas. Apartó sus pensamientosnegativos de su mente, ya que se estaban acercando a la ciudad. Era denoche, las calles estaban iluminadas, miraba a los transeúntes con susparaguas guarecerse de la lluvia.
Se aproxiamaban a su hogar, no vio luces en el interior.
Que extraño, pensó. Anna me dijo que regresará a casa, pues estarían aquí para explicarme lo sucedido.

Rápidamente bajó del coche, buscó sus llaves y abrió.
La casa estaba en penumbra.
Nerviosa, trató de encontrar el interruptor de la luz.
En el mismo momento que le dio a la luz, al unísono todos los allí presentes gritaron ¡Sorpresa!.
Al día siguiente era su cumpleaños.