Cinco series que han destrozado mi vida

Primero, vino 24. Jack Bauer puso patas arriba mi concepción de la acción adrenalítica y me introdujo al hombre de los tipos duros en un mundo aún más duro. Después, apareció Perdidos con esa estructura que me pareció inédita, la primera que hizo que se me cayeran lágrimas al sentir empatía por un personaje. Pensé que en la televisión, al contrario de lo que ya creía, podía también caber el arte. House fue, directamente, como un disparo de escopeta en el estómago: ¿esto se parecía en algo a Urgencias?. Y, finalmente, llegó el summun, el orgasmo, lo que me hizo dejar esas sesiones maratonianas de cine que me estaba metiendo hasta el momento: Twin Peaks, el asesinato de Laura Palmer.

Por supuesto, no todo terminó ahí. Los Soprano, Dexter, Firefly, Battlestar Galactica… bien esas o muchas otras podrían encontrarse en un hipotético top 5 que podría hacer. Pero lo peor de todo es que sólo he probado la punta del iceberg, no siendo lo mismo ventilarse una película de dos horas y media que una de diecisiete. Es difícil tener esto y vida social a la vez.

Lo que me da rabia es que aquí nos comamos tal cantidad de mierda y en EEUU o Inglaterra, sin ir más lejos, los teleespectadores tengan delicatessen del más alto nivel en su casa todos los lunes por la noche, sin tener que esperar a que esté disponible el torrent con sus respectivos subtítulos. No entiendo como pueden tener la cara de meternos una teleserie-refrito se llame Yo Soy Bea, Hospital Central o Los Camacho; no entiendo, tampoco, cómo el único intento de hacer una serie con una mínima linea argumental cohesionada se quede en algo tan descafeinado y previsible como es El Orfanato. Pero lo que definitivamente no me entra en la cabeza es cómo las productoras pueden tener la cara de meternos bodrios de telenovelas, series para adolescentes tan básicas (que ya podría haber re-emitido Compañeros para al menos sacarnos alguna sonrisa), y, como colofón, una especie de sitcom de estereotipos hombre-mujer que toca cosas tan estúpidas que me da vergüenza hasta nombrarlas.

Para esto, que vuelva Médico de Familia, así al menos oiremos un "¡Chechuuu!" grabado en nuestras mentes.

P.D.: Aprovecho para disculparme por la escasez de inventiva y para recomendaros el mejor blog de series, con ejercicio literario incluido, que he visto hasta ahora. Helo aquí, Espoiler, por Hernán Casciari.