Crítica literaria: Juego de Tronos

El primer contacto que tuve con esta saga, fue hace cosa de un año aproximadamente, y fue gracias a los ríos de tinta que se vertían en relación a la futura serie de televisión que verá la luz este año. Me considero un seguidor del género fantástico, y creía haberlo visto todo. Sin embargo, Canciones de hielo y Fuego, me ha hecho ver que me equivocaba completamente. De hecho, este género puede seguir dando mucho de sí. Únicamente comentaré en esta entrada, la primera de las novelas (hoy por hoy están a la venta cuatro entregas), pues el hecho de elaborar una crítica de las siguientes, me obligaría a desvelar multitud de spoilers. Comencemos:

Argumento

La saga de Canción de Hielo y Fuego, nos transporta a los Siete Reinos de Poniente; un mundo en el que los dragones se extinguieron siglos atrás y en el que la duración de las estaciones son muy irregulares (pueden durar incluso décadas). Unos años antes de los sucesos que tienen lugar en la novela; se libró una guerra por el trono. Por una parte teníamos a las casas de Baratheon y Stark; y por otra parte a la casa real de Targaryen. Tras una serie de cruentas batallas, el líder de los Baratheon, Robert, se proclamó el nuevo rey de los Siete Reinos. Desde entonces, han pasado muchos años, y el invierno se prevé como uno de los más largos de todos los tiempos. En uno de los reinos de Poniente, Invernalia, vive Eddard Stark; señor de esta. Este recibe la visita de su amigo Robert, quien le pide que se convierta en su consejero, la Mano. Tras muchas reticencias, acepta el puesto.

Hasta aquí puedo contar, pues quiero evitar a toda costa los spoilers. Solo me queda deciros que el desarrollo narrativo es impactante. Las tramas de poder, intrigas políticas y gestas heroicas son algunos de sus mayores alicientes.
Opinión personal

Pese a que Canción de hielo y Fuego, está calificada como una saga fantástica, estos elementos pasan a un segundo plano, a fin de introducir intrigas políticas y traiciones. Podríamos definirla como una novela histórica, pues esta toma muchos elementos de unos hechos acaecidos en Inglaterra; la denominada “Guerra de las Rosas” Para los no entendidos fue una guerra civil que enfrentó a dos dinastías, la Casa de Lancaster y la Casa de York, a mediados-finales del siglo XV (se nota que el autor hizo acopio de la primera facción, pues el nombre de ambos son similares).

La estructura de la novela es la siguiente. En cada capítulo, saltaremos a uno de los protagonistas que conforman la trama. No hará falta decir que no existe un protagonista absoluto; de hecho, todos pueden calificarse como tales. Además, estos episodios se distinguen por tomar diferentes puntos de vista. El binomio bien-mal no resulta tan evidente como en otras obras. Sí que es cierto que hay personajes que los identificaremos al momento como una cosa u otra; pero hay otros en los que no resulta tan claro. Podríamos decir que actúan según sus intereses.

Por otra parte, aquellos mundos mágicos con los que disfrutamos en nuestra niñez, y que aún seguimos haciendo, han sido sustituidos por una visión mucho más realista donde los asesinatos (sin ningún tipo de miramiento; sean hombres mujeres o niños/as), las violaciones y el incesto son temas muy recurrentes en esta novela. Las batallas que se suceden, también han sido representadas con crudeza. En más de una ocasión, se nos revolverá el estómago ante muchas de las escenas que se nos presentan. Todo ello narrado con un estilo muy cuidado

Así como Tolkien es un autor proclive a dedicar tres o cuatro páginas para describir cada uno de los paisajes que conforman la Tierra Media; Martin apuesta por otros derroteros (sin que por ello, deje de lado este aspecto). En este caso; una de las grandes bazas de esta novela, sino la que más, son los personajes. Pese a que el número de estos supera la veintena, y puede darse el caso de que más de uno se desoriente ante esta cantidad; han sido retratados hasta el extremo. Aquí no tienen cabida los héroes fantásticos que son prácticamente invulnerables ante el peligro. Se ha querido humanizarlos, es decir, que sean personas de carne y hueso, susceptibles ante todas las desgracias que caen sobre ellos. De hecho, el autor no se corta un pelo a la hora de querer eliminar personajes claves después de habernos encariñado con ellos (u odiado, según se mire).

En definitiva, Juego de Tronos es el comienzo de algo prometedor. Un prólogo de más de 700 páginas que no dejará de sorprendernos con continuos giros argumentales y un desarrollo sobresaliente. Tras finalizar está mini-crítica; solo me queda recomendaros esta lectura (así como las siguientes) y dejaros con la siguiente frase; la más importante y significativa de toda la obra:

Cuando se juega al Juego de Tronos, sólo se puede ganar o morir: no hay puntos intermedios